OPINIONES – Dr. Eduardo Tassano

jueves, 24 de julio de 2014

Uso nocivo del alcohol y la salud






El 6% de las defunciones en el mundo y más de 200 trastornos y enfermedades son atribuidas al consumo de alcohol. Cada año mueren en el mundo 3,3 millones de personas a consecuencia del consumo nocivo de alcohol, lo que representa un 5,9% de todas las defunciones.

Los impedidos para manejar no sólo son los "borrachos": un sólo vaso de vino, cerveza o whisky limita la capacidad de conducción, ya que produce una alteración de los reflejos para conducir.


El alcohol, sustancia psicoactiva con propiedades causantes de dependencia, se ha utilizado ampliamente en muchas culturas durante siglos. El consumo nocivo de alcohol conlleva una pesada carga sanitaria, social y económica para las sociedades.

El alcohol afecta a las personas y las sociedades de diferentes maneras, y sus efectos están determinados por el volumen de alcohol consumido, los hábitos de consumo y en raras ocasiones, por la calidad del alcohol.
Además, el consumo nocivo de alcohol puede perjudicar a otras personas, por ejemplo, familiares, amigos, compañeros de trabajo y desconocidos.
El consumo de alcohol es un factor causal de más de 200 enfermedades y trastornos.

Está asociado con el riesgo de desarrollar problemas de salud tales como trastornos mentales y de comportamiento, incluido el alcoholismo, importantes enfermedades no transmisibles tales como la cirrosis hepática, algunos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares, así como traumatismos derivados de la violencia y los accidentes de tránsito.

Además hay asociación con enfermedades infecciosas como tuberculosis y SIDA. También se han referido daños durante el embarazo.
El problema de los traumatismos de todo tipo lamentablemente está más asociado al grupo etario  de los jóvenes.
Del reciente reporte sobre la salud y alcohol del 2014 se desprenden datos significativos:

-Cada año mueren en el mundo 3,3 millones de personas a consecuencia del consumo nocivo de alcohol, lo que representa un 5,9% de todas las defunciones.

-En general, el 5,1% de la carga mundial de morbilidad y lesiones es atribuible al consumo de alcohol.

-El consumo de alcohol provoca defunción y discapacidad a una edad relativamente temprana. En el grupo etario de 20 a 39 años, un 25% de las defunciones son atribuibles al consumo de alcohol.

-Existe una relación causal entre el consumo nocivo de alcohol y una serie de trastornos mentales y de comportamiento, además de las enfermedades no transmisibles y los traumatismos.

-En lo que respecta a la mortalidad y la morbilidad, así como a los niveles y hábitos de consumo de alcohol, existen diferencias entre los sexos. El porcentaje de defunciones atribuibles al consumo de alcohol entre los hombres asciende al 7,6% de todas las defunciones, comparado con el 4% entre las mujeres.

Un capítulo especial para los accidentes de tránsito. Están estrechamente ligados al  consumo nocivo del alcohol. Los impedidos para manejar no sólo son los "borrachos": un solo vaso de vino, cerveza o whisky limita la capacidad de conducción, ya que produce una alteración de los reflejos para conducir. Más del 50% de los fallecidos en accidentes tienen niveles de alcoholemia alta.

Recientemente se han determinado relaciones causales entre el consumo nocivo y la incidencia de enfermedades infecciosas tales como la tuberculosis y el VIH/SIDA.

Tanto en el plano individual como en el social se han identificado diversos factores que influyen en los niveles y hábitos de consumo de alcohol, así como en la magnitud de los problemas relacionados con el alcohol en las comunidades.
Los factores ambientales incluyen el desarrollo económico, la cultura y la disponibilidad de alcohol, así como la globalidad y los niveles de aplicación y cumplimiento de las políticas pertinentes. Para un nivel o hábito de consumo dado las vulnerabilidades de una sociedad podrían tener efectos diferenciales similares a los producidos en diferentes sociedades.

Si bien no existe un único factor de riesgo dominante, cuanto más factores vulnerables converjan en una persona, más probable será que esa persona desarrolle problemas relacionados con el alcohol como consecuencia del consumo de alcohol.

Los efectos del consumo de alcohol sobre los resultados sanitarios crónicos y graves de las poblaciones están determinados, en gran medida, por dos dimensiones del consumo de alcohol separadas, aunque relacionadas, a saber: el volumen total de alcohol consumido, y las características de la forma de beber.

El contexto de consumo desempeña un papel importante en la aparición de daños relacionados con el alcohol, en particular los asociados con los efectos sanitarios de la intoxicación alcohólica y también, en muy raras ocasiones, la calidad del alcohol consumido.

La estrategia mundial para reducir el uso nocivo de alcohol proveniente de la Organización Mundial de la Salud (marzo 2010) tiene por objeto ofrecer orientación para actuar a todos los niveles; determinar esferas prioritarias para una acción mundial, y recomendar una serie de opciones de política y medidas que podrían estudiarse para su posible aplicación, adaptándolas según proceda, a nivel nacional, teniendo en cuenta las circunstancias de los países, como el contexto religioso y cultural, las prioridades de salud pública y los recursos y capacidades.

La estrategia tiene cinco objetivos:

a) Aumentar la concienciación mundial respecto de la magnitud y la naturaleza de los problemas sanitarios, sociales y económicos causados por el uso nocivo del alcohol, y reforzar el compromiso de los gobiernos para adoptar medidas que contrarresten el uso nocivo del alcohol.

b) Consolidar el acervo de conocimientos sobre la magnitud y los determinantes de los daños relacionados con el alcohol y sobre las intervenciones que reducen y previenen eficazmente esos daños.

c) Incrementar el apoyo técnico prestado a los Estados Miembros y reforzar su capacidad para prevenir el uso nocivo del alcohol y gestionar los trastornos por consumo de alcohol y los problemas de salud asociados; implementando una estrategia mundial para reducir el uso nocivo del alcohol.

d) Fortalecer las alianzas e intensificar la coordinación entre los interesados, y aumentar la movilización de los recursos necesarios para adoptar medidas adecuadas y concertadas de prevención del uso nocivo del alcohol.

e) Mejorar los sistemas de seguimiento y vigilancia a distintos niveles, y la difusión y aplicación más eficaz de la información para fines de promoción, desarrollo de políticas y evaluación.

Como sociedad y como personas es importante concientizar sobre el consumo de alcohol,  enfatizando en nuestros jóvenes. Alertando sobre los peligros y consecuencias que el uso nocivo del alcohol provoca. Es indispensable que el Estado en todas sus facetas tome el toro por las astas en este difícil problema multifactorial.

Dr. Eduardo Tassano
Máster en Gerenciamiento en
Servicios y Sistemas de Salud
Especial para época

jueves, 17 de julio de 2014

La epidemia silenciosa de pastillas para “combatir la ansiedad y el estrés”





Si bien es polémica la afirmación, los ansiolíticos no producen cura de los trastornos de ansiedad.

Destacado

El uso de los ansiolíticos se fue banalizando. Se utiliza “en defensa propia”, como un refugio frente a las amenazas de la vida cotidiana. Pero hay que saber que este médicamente tiene su eficacia pero no significa la solución total del problema.


Según la última encuesta del Observatorio Nacional de Drogas, más de tres millones de argentinos consumen pastillas para tranquilizarse. El 40% lo hace según su propio criterio. Se trata de uno de los medicamentos más automedicados en nuestro país. Son de diferentes marcas. Las drogas (genéricos) más conocidas son el bromazepam, clonazepam, diazepam, entre otras.

Es una práctica que, con o sin recomendación médica, creció más de un 40% en los últimos diez años. En Argentina, el consumo de ansiolíticos creció el 5% en 2013. 

La epidemia silenciosa de pastillas para “combatir la ansiedad y el estrés” se advierte en la facturación: los medicamentos del sistema nervioso superan a los del aparato digestivo o de las enfermedades cardiovasculares.

El uso del medicamento se fue banalizando. Se utiliza “en defensa propia”, como un refugio frente a las amenazas de la vida cotidiana. Es como que socialmente las pastillas fueron aceptadas.

Cualquier persona admite que las toma para poder dormir, buscar un poco de calma, para superar el estrés de una pérdida, por la presión que le generan sus hijos, la autoexigencia personal o la incertidumbre laboral, para “bancar” la depresión o bajar la ansiedad o para no estar triste. Motivos hay miles. Cada uno va respondiendo a los peligros emocionales de cada día con su propia droga.

Por lo general, el medicamento que fue recetado alguna vez por un tiempo breve, queda bajo gobierno del paciente, que vuelve a recurrir a la caja de pastillas para intentar restablecer el equilibrio emocional, aunque fuese en forma momentánea. Es un hábito, un antídoto contra la ansiedad. Poca gente se permite tiempo para vivenciar la tristeza, en parte porque la propia sociedad demanda “no estar triste”. Hay menos tolerancia a los quiebres emocionales, más apuro por resolver situaciones de malestar. La vida es más acelerada.

Especialistas coinciden que la ansiedad es el mal de época. La ansiedad es una reacción emocional ante la percepción de una amenaza o peligro. La gente siente que carece de recursos para enfrentarlos.

¿La ansiedad siempre es una respuesta normal? Cuando es desmedida o innecesaria respecto de la situación y afecta la vida de quien la padece, se transforma en algo patológico.

Un ansiolítico o tranquilizante menor es un fármaco con acción depresora del sistema nervioso central, destinado a disminuir o eliminar los síntomas de la ansiedad. Fármaco ansiolítico ideal es aquel que alivia o suprime el síntoma de ansiedad, sin producir sedación o sueño.

El tratamiento de la ansiedad y del insomnio debe ser limitado en el tiempo si es posible, ya que se puede producir tolerancia y dependencia; además, la retirada del fármaco puede hacer que vuelva a aparecer el insomnio y la ansiedad.

Si bien es polémica la afirmación los ansiolíticos no producen cura de los trastornos de ansiedad.

Abordan el síntoma de una manera temporal,  mientras duren los efectos del fármaco. Los ansiolíticos en ningún caso van a hacer que ante determinadas situaciones deje de tener ansiedad, o que se  padezca ansiedad en momentos que no debería. 

Hay que saber que los ansiolíticos tienen su eficacia pero no significan la solución total del problema. Hay una indicación aceptada y es cuando los ansiolíticos se usan a dosis reducidas para que la persona aprenda a manejar mejor sus síntomas ansiosos.

De esa manera se evitan los niveles de ansiedad elevados y la persona puede manejar mejor la situación que lo afecta.  Se pretende que una vez que se tienen las armas para manejar la ansiedad se deben retirar los ansiolíticos.
El otro problema no menos importante es que en ocasiones  acaban cronificando la ansiedad. 

Es por ello que se debe hacer un uso muy controlado tanto por el psiquiatra como por el psicólogo que son los aptos para  el tratamiento de los trastornos de ansiedad. La ansiedad es una respuesta fisiológica de nuestro organismo que siempre tendremos, como la respuesta de tengo hambre o sueño, por lo que no se puede eliminar, aunque sí controlar.

El problema de la ansiedad es que se alimenta de nuestros miedos y pensamientos y si al mínimo síntoma de ansiedad tengo que recurrir a una pastilla lo que estoy haciendo es sensibilizarme a los síntomas de la ansiedad. Por lo que cada vez tolero menos la ansiedad, no puedo sentir ni un poquito de ansiedad, de lo contrario me alarmo y se me dispara la ansiedad.

Lo aconsejable es tomar por periodos que pueden ser más o menos variables buscando “aprender” mecanismos para controlar la ansiedad. No es recomendable estar más de ocho semanas tomándolos ya que como hemos comentado tienen un fuerte componente adictivo, y si prolongamos su toma deberemos aumentar la dosis para obtener el mismo efecto y por eso es tan importante la supervisión de un especialista, para que tomemos el fármaco mientras estamos realizando un tratamiento psicológico y así luego lo podamos dejar.

Hay investigaciones que revelan que de la población que tomó ansiolíticos el 38% tiene dificultades para dormir tras dejar de tomarlos y a un 37% les aumenta la ansiedad.

La dependencia que se crea es tanto a nivel físico como sicológico. Tras el abandono de la medicación es frecuente poder sentir a nivel físico: mareos, vértigos, temblores,  y a nivel psicológico un aumento temporal de la ansiedad, irritabilidad, insomnio.

No son menos importantes los efectos secundarios de los ansiolíticos: son comunes  los problemas de memoria,  generación de sueño, enlentecimiento motor y cognitivo, en raras ocasiones disminución de la líbido o impotencia, y en otros casos aumento de peso. Sin embargo,  el efecto secundario más peligroso es el potencial adictivo del fármaco, ya que se  adquiere una elevada tolerancia y cada vez  se necesita una mayor dosis del ansiolítico para notar los efectos de éste.

Por lo que queda claro que el dejar este tipo de medicación ha de hacerse bajo una correcta supervisión y nuevamente nos vuelve a plantear la idoneidad de su uso, ya que comporta tener muchos elementos bien claros y controlados.
Mucho cuidado entonces con estos medicamentos, no son tan inocuos como parecen.

Dr. Eduardo Tassano
Máster en Gerenciamiento en
sistemas y servicios de salud
Especial para época

viernes, 11 de julio de 2014

Actividad física en niños




Los chicos que practican deporte logran un desarrollo físico y mental superior, gozan de mejor salud y se relacionan de manera más independiente con sus pares. Son más sanos, más felices y tienen mejor rendimiento académico.

Durante los últimos años estamos asistiendo a un resurgir de las
relaciones entre la actividad física y la salud. En ello ha jugado un
papel fundamental el incremento de las enfermedades cardiovascu­
lares, el apoyo que ha recibido la medicina preventiva para reducir
los costos de la tradicional medicina curativa y la extensión de un
concepto más abierto y dinámico de la salud que se ha orientado a
la promoción de ambientes y estilos de vida saludables.

Hoy es indudable que para la salud pública, la inactividad aparece
como un factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares
mucho más importante que otros factores. Los ejercicios aeróbicos
previenen enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes, hi­
pertensión y cáncer, entre otras afecciones.

La promoción de la actividad física es fundamental, pues está
comprobado que ayuda a disminuir toda clase de patologías físicas
y mentales. A su vez, desde el punto de vista emocional, quienes
más deporte hacen, más quieren su cuerpo, tienen mejores relacio­
nes interpersonales y mejor rendimiento académico.

Pero mientras la importancia de la actividad física parece ser evi­
dente para los adultos, el papel de la misma en la infancia y la juven­
tud se apoya, fundamentalmente, en la hipótesis de que su partici­
pación en actividades físicas aumentará la probabilidad de seguir
participando en tales actividades cuando sean adultos.

Con el ejercicio los niños logran un desarrollo físico y mental supe­
rior, gozan de mejor salud y se relacionan de manera más indepen­
diente con sus pares.

Cuando los adultos pensamos en hacer deporte imaginamos un
gimnasio repleto de máquinas. Para los niños, hacer ejercicio signi­
fica jugar y estar físicamente activos. Ellos se entrenan jugando en
el recreo, al correr detrás de sus compañeros o al pasear en bicicle­
ta.

La práctica de una actividad física es tan necesaria en su vida co­
mo la alimentación o el sueño. Sin embargo, muchos padres se
plantean dudas sobre qué deporte inculcar a sus hijos o a qué edad
es adecuado comenzar la vida deportiva.

Es recomendable que los niños inicien actividad física lo antes po­
sible. No se trata de inscribirlos en una liga competitiva a los tres
años, pero sí inculcarles ejercicios lúdicos, entretenidos y variados.
Durante la niñez - partiendo a los dos años - es aconsejable que
ellos conozcan y practiquen diferentes deportes, para que puedan
elegir el que más les guste.

Los niños y jóvenes deben realizar 60 minutos o más de actividad
física todos los días. Las actividades deben ser variadas y adecua­
das a la edad y al desarrollo físico de cada uno. Los niños son acti­
vos por naturaleza, especialmente cuando participan en juegos es­
pontáneos (por ejemplo, en el recreo). Cualquier tipo de actividad
cuenta para completar los 60 minutos o más que se recomiendan.

La mayor parte de la actividad física debe ser aeróbica y de inten­
sidad moderada, por ejemplo, caminar, correr, saltar, jugar en el pa­
tio de juegos, practicar deportes de pelota y montar en bicicleta.

Los niños y adolescentes con discapacidades deben consultar con
su médico para saber qué tipo y qué cantidad de actividades físicas
pueden realizar sin peligro. Cuando sea posible, estos niños deben
seguir las recomendaciones contenidas en las pautas.

Pautas generales para actividad
física en niños y adolescentes:

-Por lo menos tres días a la semana se deben realizar actividades
aeróbicas intensas, como correr, dar saltos en tijera y nadar rápida­
mente.

-Por lo menos tres días a la semana se deben realizar actividades de
fortalecimiento muscular, como jugar en los aparatos de un parque
de recreo infantil, jugar al tira y afloja, hacer flexiones de brazos en
el suelo (lagartijas) y flexiones de brazos con barra.

-Por lo menos tres días a la semana se deben realizar actividades
para fortalecer los huesos, como saltar, brincar, dar saltos en tijera,
jugar voleibol y trabajar con bandas de resistencia.

Es notable que por edad y posibilidades la escuela a esta altura
cobra una importancia inusitada, principalmente en países donde la
escolaridad es obligatoria. La principal razón es que la escuela es el
único lugar donde todos los niños/as, independientemente de su
proeza atlética, tienen la oportunidad de participar en actividades fí­
sicas.

Es clave valorar el tiempo destinado en la currícula a las activida­
des físicas y los programas que se lleven adelante sean suficientes
para lograr los objetivos buscados.

Además debe plantearse un trabajo conjunto entre la familia y la
comunidad y buscar estrategias que involucren al profesorado y al
alumnado y a padres e hijos y compañeros. También deberían estar
coordinadas con otras estrategias de promoción a nivel nacional y
autonómico o local.

Con respecto al deporte, hay una pregunta típica: ¿Qué deporte
debe hacer mi hijo?

El niño debe practicar el deporte que le guste. No hay uno mejor
que otro. El indicado será sólo el que le agrade al involucrado; no al
papá, a la mamá, ni al profesor. Para eso es preciso que conozca
distintas disciplinas y que sienta el apoyo de su familia en su deci­
sión. La clave es que escoja un deporte al que los papás lo puedan
acompañar y que tenga las condiciones para practicarlo. En conclu­
sión, se trata de adaptar el ejercicio a la realidad de cada uno.

Sin embargo, no es bueno encasillar a los menores y empujarlos a
que entrenen una disciplina en particular, salvo que ellos quieran. El
secreto es motivarlos desde pequeños para que crezcan con el há­
bito de la actividad física y la vida saludable.

Ventajas de la actividad física en la infancia

Los niños que practican deporte, aprenden a seguir reglas, se
abren a sus pares y superan la timidez, frenan sus impulsos excesi­
vos, aumentan sus habilidades motoras, favorecen el crecimiento
de sus huesos y músculos, corrigen posibles defectos físicos, desa­
rrollan su placer por el movimiento y el ejercicio, estimulan la higie­
ne y la salud, y Mejoran su salud, ánimo y rendimiento escolar.

La actividad física hace que el cerebro libere endorfinas. Estas
sustancias químicas son muy similares a la morfina y provocan una
sensación de bienestar increíble. Se ha demostrado que los niños
que practican deporte son más sanos, felices y tienen mejor rendi­
miento académico.

Ellos aprenden a ser parte de un equipo, a responder a la presión y
motivarse a sí mismos. También desarrollan su capacidad para ha­
cer frente a la adversidad y recuperarse de la derrota, dos herra­
mientas esenciales para la vida.

Limitemos el tiempo dedicado a las computadoras y videojuegos a
no más de una o dos horas al día. Muchos estudios han demostrado
que los niños que dedican mucho tiempo a ver televisión, lo más
probable es que consuman alimentos como snacks, dulces, y gase­
osas que contribuyen al aumento de peso. Deje que su niño escoja
un deporte que encuentre agradable, y una vez que lo descubra,
aliéntelo para que sea una parte regular de su vida.

Dr. Eduardo Tassano
Máster en gerenciamiento en
Servicios y Sistemas de Salud

Especial para época

jueves, 3 de julio de 2014

Accidentes viales y celulares








De acuerdo con investigaciones del Concejo Internacional de Seguridad Contra Accidentes, el 25% de los incidentes de tránsito en el mundo se deben al uso de teléfonos mientras se conduce.

DESTACADO:

La probabilidad de tener accidentes aumenta de cuatro a cinco veces si el conductor utiliza algún tipo de teléfono y adicionalmente se reduce en un 10% el tiempo de reacción para el frenado.


La salud pública en el mundo enfrenta un desafío tremendo que son los accidentes de tránsito. Por el momento el daño en enfermedad y mortalidad son impactantes. Eso llevó a considerar y estudiar los factores que contribuyen a provocar o desencadenar estos accidentes.

En ese sentido el nivel de alcoholemia en los conductores, la falta de respeto a los límites de velocidad y a las indicaciones y carteles del tránsito, el no uso de los cinturones de seguridad son los principales desencadenantes de los accidentes. 
Al día de hoy un nuevo actor ha entrado en escena: el uso del teléfono celular.

El New England Journal of Medicine (una de las revistas médicas más importantes del mundo) ha publicado trabajos en los que se demuestra que la probabilidad de tener accidentes aumenta de 4 a 5 veces en los que hacen uso del teléfono y adicionalmente se reduce en un 10% el tiempo de reacción para el frenado.
El uso del celular por un conductor constituye una imprudente conducta. El mal uso incluye hablar o enviar mensajes de texto, leer mensajes de correo, WhatsApp, etc.

Cuando se conduce un vehículo se ponen en juego los sentidos fundamentales, y el 93 por ciento de la atención está concentrada en la visión y el otro 7 por ciento en los oídos, por lo que hablar por celular resta capacidad de percepción y reacción.

Los accidentes son causados por la falta de atención y concentración. Los conductores tienen una fracción de segundo para poder maniobrar o reaccionar ante los obstáculos que se le presentan al conducir y ese segundo implica espacio de rodamiento del vehículo. La utilización de celulares genera la extensión de ese segundo de reacción y del espacio necesario para frenar, por lo que suceden los accidentes.

El nivel de “atención” de las personas tiene la particularidad de concentrarse en una sola dirección. Cuando se cambia el foco de atención (de conducir normalmente a hablar por celular), se produce una “mezcla” de información, lo cual se traduce en “confusión” y “error”.

Cuando además se debe prestar atención a “algo” más, como un peatón que se atraviesa sorpresivamente, la gran cantidad de información que procesa la mente provoca un bloqueo, debido a la saturación. Lo mismo ocurre cuando se pretende abrir en una computadora distintos programas al mismo tiempo.

La utilización de los auriculares y manos libres genera que los sentidos no estén enfocados sólo en el manejo y se transporte psicológicamente a la comunicación, pudiendo desencadenar en un siniestro.
La utilización de celulares no sólo se da en los automóviles, también se registra en los motociclistas. La imprudencia y la negligencia de muchos motociclistas se observa en el uso de celulares mientras conducen o la implementación de auriculares. Inclusive, se puso de moda la instalación de parlantes en los vehículos, lo cual resta atención.

Cada día es más alarmante el aumento significativo que ha experimentado esta moderna causa de accidente en países de Europa, Asia y Norte y Sudamérica. Por ejemplo, en Buenos Aires se ha duplicado el número de accidentes, en Perú el uso del equipo fue responsable del 25% de los accidentes y en el estado de Oklahoma (EE.UU.) recientes estudios han determinado que el 65% de los accidentes de tránsito que allí se producen se deben al uso de los teléfonos móviles.

Este hecho ha sido comprobado en varios estudios en los que se ha empleado control de casuística y técnicas de regresión logística. Los estudios indican que el uso de un teléfono celular en el tráfico afecta de forma diferente a conductores de vehículos livianos en las ciudades, que a personas que manejan en carreteras de alta velocidad o conductores de camiones pesados o vehículos de trabajo.

El otro aspecto es el uso del sistema "manos libres" y se encontró que, aunque en menor grado, también este aparato incrementa la frecuencia de accidentes. También las encuestas se dirigieron hacia el hecho de realizar llamadas o solamente contestarlas y en ambos casos la posibilidad de un accidente de tránsito fue mayor.

En un estudio realizado en Inglaterra se demuestra que el momento más peligroso para la asociación entre la llamada telefónica y el accidente es cuando ésta se inicia, bien sea que el conductor llame o sea llamado.
También estudiaron la posibilidad de que un teléfono celular en el auto, en manos de otra persona diferente del conductor, afectara la capacidad de concentración y se encontró, aunque las muestras son pequeñas y las conclusiones no muy confiables, que esta circunstancia incrementa las posibilidades de accidente, aunque menos que cuando el chofer es quien utiliza el aparato.

Según las normativas de tránsito vehicular, el conductor siempre debe tener las dos manos sobre el volante, excepto cuando debe realizar los cambios, el cual es un movimiento mecánico. Toda condición externa que haga que retire las manos del volante o se distraiga son consideradas conductas indebidas a la hora de manejar.

Los otros usos distractivos son: tomar mate, escuchar música, interactuar con los acompañantes, fumar o cambiar el dial de la radio.

Tal como se ha indicado al comienzo de esta nota, la tecnología y la conducción pueden avanzar en armonía. En este sentido, a modo de conclusión repasamos algunos consejos para los conductores usuarios de teléfonos celulares:

- Detenerse en un lugar seguro y entonces realizar la llamada.

- Evitar de plano el envío de mensajes de texto cuando se conduce.

- Si se recibe una llamada, a través del manos libres solicitar una posterior, calculando el momento en que ya no estarás al volante. 

 -Derivar la llamada a un acompañante.


El primer antecedente de legislación data del año 2001, convirtiéndose el Estado de Nueva York en el primero en prohibir el uso de telefonía celular mientras se conduce, a menos que sea un manos libres y si bien le sucedieron otros antecedentes, poco se sabe sobre la eficacia de estas leyes que resultan difíciles de controlar.

El tema es actitudinal y forma parte de la conciencia de cada conductor. No olvides: “Eres el piloto de tu vida”. 

Dr. Eduardo Tassano
Máster en gerenciamento en
Servicios y sistemas de salud
Especial para época

jueves, 26 de junio de 2014

Día Internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas







Las adicciones cancelan la dignidad y la libertad de los seres humanos, destruyen vidas, desintegran familias, violentan comunidades y debilitan naciones.

Según el Informe Mundial de las drogas 2012, se calcula que unos 230 millones de personas, es decir, el 5 por ciento de la población adulta mundial (de 15 a 64 años), consumió una droga ilícita en ese último año.


En 1987, la Asamblea General de la ONU estableció el día 26 de junio de cada año como el Día Internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas, para dar una muestra de su determinación en fortalecer las actividades necesarias para alcanzar el objetivo de una sociedad internacional libre del abuso de drogas.

El 23 de febrero de 1990, durante el período extraordinario de sesiones dedicado al uso indebido de drogas, la Asamblea aprobó El Programa Mundial de Acción contra las Drogas Ilícitas y declaró que se observaría el Día Internacional como parte de las acciones para conseguir que el público tuviera mayor conciencia de la lucha contra el uso indebido y promover la adopción de medidas preventivas.

Según el Informe Mundial de las drogas 2012, se calcula que unos 230 millones de personas, es decir, el 5 por ciento de la población adulta mundial (de 15 a 64 años), consumió una droga ilícita en ese último año.

La drogadicción es una enfermedad que consiste en la dependencia de sustancias que afectan el sistema nervioso central y las funciones cerebrales, produciendo alteraciones en el comportamiento, la percepción, el juicio y las emociones. Los efectos de las drogas son diversos, dependiendo del tipo de droga y la cantidad o frecuencia con la que se consume. Pueden producir alucinaciones, intensificar o entorpecer los sentidos, provocar sensaciones de euforia o desesperación. Algunas drogas pueden incluso llevar a la locura o la muerte.

Lo grave es cuando se produce la dependencia, ésta puede ser física o psíquica. La ausencia de droga produce el síndrome de abstinencia, o la necesidad imperiosa de tener la droga.
Los adolescentes y los adultos jóvenes son especialmente vulnerables al consumo de drogas.

 La prevalencia de consumo de drogas entre los jóvenes duplica con creces la de la población general. La presión del grupo social para experimentar con drogas puede ser intensa, y con frecuencia la autoestima de los jóvenes es baja. Además, quienes consumen drogas suelen estar mal informados o no son suficientemente conscientes de los riesgos que ello conlleva para la salud.

La lucha contra la droga se enfrenta a un nuevo problema: la aparición de nuevas drogas psicoactivas. Hay que explicar a los jóvenes los efectos nocivos de las nuevas sustancias psicoactivas. En venta libre, incluso por Internet, estas sustancias, que no han sido probadas en seres humanos, pueden ser mucho más peligrosas que las drogas tradicionales.

Comercializadas como “euforizantes legales”, “productos químicos de investigación”, “comida vegetal” y “sales de baño”, las nuevas sustancias psicoactivas están proliferando a un ritmo sin precedentes.

El uso de estos términos da una apariencia de legalidad y hace pensar a los jóvenes que no corren riesgos.

El gran número de sustancias psicoactivas que aparecen, casi semanalmente, a lo que se añaden la falta de comprensión de los efectos adversos y el potencial adictivo de estas sustancias no controladas, suponen un importante reto a la salud pública. A menudo, la diferencia entre una dosis “segura” y una dosis tóxica es muy pequeña y las sustancias psicoactivas se han asociado a muertes, delirio y comportamientos violentos. La mezcla de estas sustancias, que a veces se compran sin saber, ha tenido efectos impredecibles y a veces desastrosos.

Hace años ya que la cultura impuesta asiste al creciente consumo de sustancias legales e ilegales. La promoción de la oferta ha sido en estos tiempos, a nuestro pesar, más exitoso que la promoción de salud. Las estrategias preventivas, pese a los esfuerzos de distintos organismos, resultan escasas frente a la insistencia al consumo donde asocian sus objetivos los narcotraficantes tanto como las corporaciones, que legitimadas jurídicamente, se despreocupan del daño que produce el consumo de sus productos, tales como  alcohol, tabaco o los fármacos automedicados, alentados por la arrasadora producción de estímulo al consumo, núcleo de la publicidad y esencia comercial de las empresas de comunicación.

Buscan consumidores y también coinciden en buscarlos cada vez más jóvenes. La cultura actual les favorece sus objetivos, ya que allí donde el malestar habita, se promueven sueños de erradicar sufrimientos a través de químicos u otros objetos portadores de ilusión de bienestar o felicidad efímera.

En este costado del malestar extendido de la comunidad, debemos redoblar los esfuerzos para promover salud y generar posturas críticas al modelo consumista.

Las adicciones cancelan la dignidad y la libertad de los seres humanos, destruyen vidas, desintegran familias, violentan comunidades y debilitan naciones.

El consumo de drogas perjudica a las personas, las familias y a la sociedad en su conjunto. Las drogas controlan el cuerpo y la mente de quienes las consumen, los cultivos de las plantas que las producen y los cárteles de traficantes controlan a los agricultores, y el narcotráfico y la delincuencia controlan a las comunidades.

Para llevar un estilo de vida saludable hay que tomar decisiones que respeten el cuerpo y la mente. Y para tomar esas decisiones, los jóvenes necesitan orientación de personas que sean sus modelos y conocer la dura realidad del consumo de drogas. La campaña internacional ofrece a los jóvenes y demás personas instrumentos que les informen de los riesgos para la salud que supone tal consumo.

Esta lucha es un trabajo colectivo en el que están implicados no sólo las autoridades, sino también padres, maestros, personal de salud, trabajadores sociales, jueces y medios de comunicación.
En nuestro medio son incesantes los esfuerzos que realizan las autoridades sanitarias, organizaciones no gubernamentales y hasta es común que las comunidades religiosas se concentren en especial en la lucha contra las adicciones.

 En las iglesias católicas o cristianas y de cualquier tipo es común  generar grupos de trabajo y tratamiento para jóvenes que están sufriendo adicciones. Podemos afirmar que hay gran conciencia que el problema puede horadar realmente las bases de la sociedad. No obstante todo esto no parece suficiente.

Hoy monseñor Stanovnik, a las 20 en la iglesia Catedral, celebrará una misa con motivo de la conmemoración de este día. Esto es símbolo del lugar que ocupa este tema en la sociedad y momento actual.

Eduardo Tassano
Máster en Gerenciamiento en
servicios y sistemas de salud
Especial para época



jueves, 19 de junio de 2014

Salud y exclusión social



El mundo enfrenta un problema de creciente importancia que afecta directamente las bases de la salud pública: la exclusión.

Destacado:

Algunos sostienen que la exclusión social es causa de la pobreza, para otros es parte de la exclusión social.


La salud es el resultado de complejas interacciones entre procesos biológicos, ecológicos, culturales, sociales y económicos que se dan en la sociedad en un lugar y momento determinado; es el resultado de las interrelaciones que el hombre establece con el ambiente natural y social en el que vive.

 No es sólo producto de condicionantes genéticas y biológicas sino, también, resultado de las relaciones sociales predominantes. Por lo tanto, la salud está marcada por la estructura y dinámica de la sociedad, por el grado de desarrollo de sus fuerzas productivas y de trabajo, de sus relaciones sociales, por el modelo económico y la forma en que éste se inserta y se articula con el sistema económico nacional e internacional.

En todo el mundo, las personas socialmente desfavorecidas tienen menos acceso a los recursos sanitarios básicos y al sistema de salud en su conjunto. Es así como enferman y mueren con mayor frecuencia que aquellas que pertenecen a grupos que ocupan posiciones sociales más privilegiadas. Esto se hace más crítico en algunos de los grupos más vulnerables. Estas inequidades han aumentado a pesar de que nunca antes han existido en el mundo la riqueza, los conocimientos y la sensibilidad e interés por los temas que atañen a la salud como en la actualidad.

La mayor parte de los problemas de salud se pueden atribuir a las condiciones socio - económicas de las personas. Sin embargo, en las políticas de salud han predominado las soluciones centradas en el tratamiento de las enfermedades, sin incorporar adecuadamente intervenciones sobre las "causas de las causas", tales como, por ejemplo, las acciones sobre el entorno social. 

En consecuencia, los problemas sanitarios se han mantenido, las inequidades en salud y atención sanitaria han aumentado, y los resultados obtenidos con intervenciones en salud centradas en lo curativo han sido insuficientes y no permitirán alcanzar las metas de salud de los Objetivos para el Milenio.

Paradójicamente, existe suficiente evidencia, particularmente proveniente de países desarrollados, de acciones posibles para disminuir dichas inequidades, principalmente través de la implementación de políticas e intervenciones de salud que actúen sobre los determinantes sociales.

Qué es la exclusión: es un proceso mediante el cual los individuos o los grupos son total o parcialmente excluidos de una participación plena en la sociedad en la que viven (Fundación Europea, 1995). También podríamos decir que la exclusión son los obstáculos que encuentran determinadas personas para participar plenamente en la vida social, viéndose privadas de una o varias opciones consideradas fundamentales para el desarrollo humano.
El concepto de exclusión social es multidimensional, y sus dimensiones pertenecen a tres áreas de gran importancia como son: los recursos, las relaciones sociales y los derechos legales.

La exclusión sin duda está enmarcada por diferentes tipos de privaciones, así tenemos: 

a) Privación económica: que puede ser por desempleo, o ingresos insuficientes o directamente falta de acceso a los recursos. 
b) Privaciones de tipo social: sea por marginación, falta de participación en las actividades sociales y políticas, o ruptura de los lazos sociales y familiares por falta de mecanismos de solidaridad comunitaria. 
c) Privaciones políticas: por carencia de participación o carencia de poder.

Hay una relación evidente entre pobreza y exclusión social. La pobreza es el no poder tener acceso a los recursos necesarios para ser capaz de realizar unas actividades mínimas relacionadas con la supervivencia, salud, reproducción, relaciones sociales, conocimientos y participación social.

Algunos sostienen que la exclusión social es causa de la pobreza, para otros es parte de la exclusión social.
Las sociedades desiguales son generadoras de empobrecimiento y exclusión social. Estas son las sociedades que tienen los peores índices de salud. Es evidente que esta situación varía con las estructuras económicas y políticas de cada país. También sin dudas está relacionada con la situación geográfica, o diferentes tipos de discriminación como sea género, o etnia.

Los mecanismos de exclusión al mantenerse hacen que sea más difícil su erradicación. Estos mecanismos son entre otros: el desempleo, deterioro de las estructuras familiares, tendencia a la fragmentación social, evolución de los fenómenos migratorios.

La pobreza es el mayor determinante individual de mala salud, y se relaciona con elevadas tasas de consumo de sustancias nocivas para la salud (alcohol, tabaco, drogas, etc.)

Teniendo en cuenta que la OMS define la salud como el bienestar físico, psíquico y social, la protección de la salud significa la educación y la promoción de la salud, la prevención de enfermedades, la curación de todas las formas de pérdida de salud y la reinserción social de las personas, individual y colectivamente.

En las sociedades modernas existen grupos de riesgo que las hacen más proclives a tener menos salud. 

En primer lugar tenemos las personas con discapacidad síquica, tener en cuenta que en general los sistemas de atención sanitaria sólo atienden el proceso agudo, hay dificultades para seguir el tratamiento si viven solos. En segundo lugar tenemos las personas “sin techo”, que son las que tienen escaso recursos económicos, sin hogar, sin apoyos sociales, con problemas de adicciones y marginación.

 En tercer lugar tenemos los inmigrantes que en general son un grupo muy vulnerable desde todo punto de vista.  Uno de los problemas es que no tienen posibilidades de participar en el proceso de planificación de las acciones para la mejora de la salud de su sector. El cuarto grupo está integrado por personas de la tercera edad, sea por estar solos o por incapacidades, o por cualquier carencia. El quinto grupo de riesgo lo constituyen los desempleados de larga duración.

Otros grupos sociales que son vulnerables de padecer exclusión social relacionados con la salud son los drogodependientes, los enfermos de SIDA, los alcohólicos, los ex - presidiarios, etc.
Los profesionales que ejercen en el ámbito de la salud deben tener siempre presente todos los aspectos que hacen a la situación del paciente. El concepto es ver las cosas desde un lugar más amplio que el del simple método biologicista de diagnóstico, sino con la inclusión en esa visión de todos los aspectos socio-económicos que condicionan al hombre y le impiden vivir sus vidas con dignidad y posibilidades igualitarias para todos.

La salud pública moderna exige un enfoque multidimensional, donde las acciones de los gobiernos, las políticas de Estado que estén enfocados a lo social y comunitario tendrán más resultado que enfocar la salud desde el tratamiento de las enfermedades.


Eduardo Tassano
Máster en gerenciamiento en
Sistemas y servicios de salud
Especial para época

jueves, 5 de junio de 2014

El ambiente es salud.







5 de Junio: Día mundial del Medio Ambiente: el 23% de las causas de enfermedad y muertes se deben a factores ambientales.

El día del Medio Ambiente es un vínculo por el medio del cual la Organización de la Naciones Unidas (ONU) sensibiliza a la población mundial en relación con temas ambientales, intensificando la atención y la acción política.

Los bosques, sabanas y ríos y demás ambientes naturales albergan una inmensa diversidad de recursos que han servido a varias generaciones para la obtención de alimentos, medicina, vestido, energía y vivienda.

La mayoría de los productos farmacéuticos comercializados son de origen silvestre. Asimismo, dependemos de gran medida de la naturaleza para alimentarnos.

La mayoría de la industria del vestido  proviene de la naturaleza. El lino, por ejemplo se obtiene de la planta herbácea que lleva el mismo nombre. De igual importancia figura el algodón, la lana y la seda. La naturaleza es asimismo una fuente extraordinaria de energía. El viento y el agua, por su parte, son capaces de generar la electricidad necesaria para cubrir varias ciudades y soportar sus procesos de desarrollo. De igual importancia ha sido el consumo de la leña.

La vida silvestre es también inmensamente valiosa como fuente de material genético. En este ambiente es donde se generan nuevos genes que darán a sus capas mayor resistencia antes los cambios climáticos y las plagas, o les permitirán sastifacer nuevas demanda del mercado.

Situación Mundial

Más de 20 millones de hectáreas de bosques se pierden en el mundo anualmente, ello sin incluir las grandes extensiones que son degradadas por prácticas forestales destructivas, sobreaprovechamiento forestal, contaminación, sequías y minerías, entre otros.

El planeta ha perdido alrededor del 33% de sus ecosistemas naturales en los últimos 30 años, al tiempo que la demanda sobre la tierra se ha incrementado en mas de un 50 % durante el mismo periodo de tiempo, principalmente debido al aumento en los patrones de consumo sobre los recursos renovables y la contaminación.

El nivel de degradación excede la capacidad de regeneración que posee la biosfera de nuestro planeta, con lo cual estaríamos encaminándonos a una inminente debacle ambiental. De continuar tales amenazas, nuestro planeta perdería alrededor del 75% de sus ecosistemas para el año 2050.

Cada segundo, media hectárea de bosque es destruida, las emisiones globales  de dióxido de carbono son el doble que el año 1950 y todavía más de 4 mil millones de habitantes carecen de agua. A todo ello debemos el efecto que ha tenido el acelerado crecimiento poblacional, que alcanza en el presente año a mas de 6 mil millones de personas que demandan espacio, comida y energía, con la correspondiente generación de residuos de todo tipo, incluyendo algunos altamente contaminantes.

Cada año desaparece miles de especies y con ellas nuevas posibilidades de cultivos agrícolas, productos industriales o medicina. Con la pérdida de diversidad, aumenta la uniformidad, la dependencia de unas pocas variedades de plantas para alimentarnos, y sobre todo crece la vulnerabilidad antes las pestes y las enfermedades.

La biodiversidad se pierde debido al deterioro y fragmentación del hábitat, a la introducción de especies, la explotación excesiva de plantas, animales y peces, la contaminación, el cambio climático, la agricultura, repoblación forestales con monocultivos de rápido crecimiento.

La pérdida y degradación del hábitat afecta al 89 % de todas las aves amenazadas, el 83% de los mamíferos y el 91 % de las plantas que han sido evaluadas. Se estima que el 23,9 % de los sistemas biográficos de la tierra han sido completamente transformados por el hombre, el 24% parcialmente y solo quedan bien conservados el 51; 9%  cifra que se reduce a solo el 27% si se exceptúan las superficies estériles.

Las zonas mas transformadas, sin apenas restos de la vegetación original y con grandes perdidas de biodiversidad biológica son Europa; el Este de EE. UU. , China y el sureste asiático, America del Sur con el 62; 5 % y Oceanía con el 62; 3%, son las dos regiones mejor conservadas y menos transformadas.

En cuanto a las costas, mares y océanos, el Fondo Mundial para la Naturaleza y la Unión Mundial para la Conservación , han destacado la necesidad de medidas urgentes para proteger de la sobreexplotación de las aguas profundas y las criaturas que viven en ellas, debido a la exploración pesquera y petrolífera no acogida a normas.

El aumento en los niveles de exploración pesquera y petrolífera también esta dañando la frágil biodiversidad de muchas zonas marinas. Al estar abierta al acceso no regulado, alta mar se ha vuelto cada vez más susceptible a la sobreexplotación. Por otro lado, los sistemas de vigilancia y control de muchas zonas costeras en todo el mundo, han derivado en creciente niveles  de degradación ambiental, que hacen poco viable el retorno de sus condiciones ambientales originales.

La tercera parte de los ríos del mundo que permanecen relativamente intactos serán destruidos por la expansión de las represas. A las consecuencias indeseables del desarrollo demográficos, de la igualdad de la distribución de la renta y del consumo insostenible de recursos,  hay que añadir las causadas por la nueva biotecnologías y el desarrollo de la ingeniería genética, el reducido espectro de productos agrícolas, forestales y pesqueros comercializados, y las políticas económicas que no atribuyen su debido valor a los recursos.

El 90% de nuestra alimentación procede de 15 especies de plantas y 8 especies animales. El arroz de acuerdo con la Organización Internacional para la Agricultura y la Alimentación, (FAO)  aporta el 26%  de las calorías, el trigo 23% y el maíz el 7%.

Las políticas deben apuntar:

Promover el desarrollo de una ciudadanía ambiental responsable poniendo énfasis en jóvenes y niños.
Buscar gestiones gubernamentales responsables con orientación ambiental.
Buscar un cuerpo empresarial comprometido con el desarrollo sustentable.
Impulsar la reforestación en zonas rurales y urbanas.
Crear legislación que proteja el ambiente y favorezca el desarrollo sustentable.
Sin dudas que el ambiente y la población humana esta amenazados, ¿Seremos tan responsables como para tomar las decisiones adecuadas y conservar nuestro hogar?

Dr. Eduardo Tassano
Master en Gerenciamiento en  Servicios y Sistemas de Salud
Especial para Época.