OPINIONES – Dr. Eduardo Tassano

jueves, 5 de marzo de 2015

El mundo de los niños inactivos






La obesidad y el sedentarismo van de la mano y juntos están deteriorando la salud de los niños en todo el mundo.

El mundo actual es nocivo para la mayoría de los niños, es obesogenico como  lo llaman algunos especialistas. La obesidad y el sedentarismo van de la mano y juntos están deteriorando la salud de los niños en todo el mundo.

La obesidad en el mundo ya está considerada como una epidemia y en los niños  se considera un problema de la salud pública.
 
La Organización Mundial de la Salud ha descrito la obesidad como una auténtica epidemia de este siglo.    La causa es nuestro estilo de vida sedentario, pero los padres podemos hacer mucho para que nuestros hijos adopten hábitos más activos y saludables.

La falta de actividad física de los niños es un coadyuvante principal y además un gran problema en sí mismo. Para graficar podemos decir que el mundo tuvo la peste en el siglo XIV, el cólera en el XIX... y la obesidad en el XXI. El porcentaje varía según las estadísticas y los diferentes países, pero en general se habla de un 40 % de niños con sobrepeso y obesidad. Lo significativo  es que los niños con sobrepeso y obesidad  tienen un 41% de posibilidades de convertirse en adultos obesos, situación que se agrava si se es obeso en la adolescencia.

¿Y a qué se debe este aumento tan alarmante? Los expertos coinciden en que la raíz del problema no es genética, sino que se trata de factores ambientales, es decir, de nuestro estilo de vida urbano, sedentario y tecnificado.

La actividad física recomendada consiste en  unos 60 minutos de actividad física por día durante 5 días a la semana. La infancia ha cambiado mucho, antes los niños hacían sus actividades  en bicicleta y la mayoría de los juegos implicaban movimiento. Los juegos eran casi todos de actividad física: fútbol, básquetbol, natación. Las niñas jugaban a saltar a la cuerda, o  a la mancha, y muchos otros juegos que todos recordamos, y que tenían algo en común: la actividad física.

 Además los fines de semana las familias organizaban reuniones o paseos donde lo esencial era que los niños se movieran. Los niños y adolescentes de hoy, se encierran en sus cuartos solos o con amigos, todos sentados, y juegan a los videojuegos o ven televisión, con una gran oferta de dibujos animados y series para adolescentes.  Además en general acompañados de   comida hipercalórica y   gaseosas. 

Los avances técnicos que tantas ventajas nos han aportado han eliminado todo esfuerzo físico de la vida cotidiana: ascensores, desplazamientos en coche, escaleras mecánicas.Los famosos  mandados de antes ahora ya no existen porque muchas compras se pueden hacer por teléfono o desde una computadora.
Esto es lo que los expertos llaman “ambiente obesogénico”, es decir, vida sedentaria y abundancia de alimentos…  tenemos aquí la explicación a esta epidemia del siglo XXI.

El otro elemento no desdeñable es  que hay encuestas que demuestran el poco apego de los niños a las clases de educación física en la escuela. 

El problema de la inactividad incluye aproximadamente a un tercio de los niños del mundo. Esta epidemia no distingue entre países desarrollados o en vías de desarrollo.

La realidad actual, nos muestra a niños lejos del hogar durante muchas horas, alimentándose con comidas rápidas, sobre todo al mediodía, con ingesta de alfajores, papitas y otros alimentos que poseen las llamadas calorías vacías. Éstas son llamadas así en Nutrición, pues sólo nos proveen de azúcares, almidón, grasas y sal, todos elementos ideales para favorecer patologías tales como: hipertensión, diabetes y colesterol elevado, factores de riesgo cardiovascular que, si aparecen en la niñez o en la adolescencia, serán mucho más nocivos para la salud que si lo hicieran en la edad adulta.

En cuanto a la obesidad, las estrategias en el mundo son muy diversas y pasan por:

-           Brindar  educación e información nutricional, ya que mayores niveles educacionales permiten mejor conocimiento sobre la composición de los alimentos, las necesidades nutricionales a diferentes edades y las consecuencias que genera para los individuos la obesidad. En este sentido, la infancia proporciona una oportunidad única para promover la salud ya que los hábitos incorporados durante esta etapa difícilmente se modifiquen durante la edad adulta.

-          Diferenciar los precios relativos de los alimentos saludables y no saludables mediante impuestos y subsidios. Esta medida es fuertemente discutida por la distorsión que se introduce en los mercados sin haber probado aún su eficacia, por lo que  obviamente tiene sus dificultades y requiere muchos estudios para su implementación. 

-          Regular la industria alimentaria controlando la composición de los alimentos más las actividades de restaurantes y supermercados.

-          Controlar la publicidad dirigida a los niños.

En la Argentina esto tiene plena vigencia, ya que el 40 por ciento de los chicos de la Argentina padecen sobrepeso y obesidad, haciendo que algunas encuestan la ubiquen  en los primeros lugares en el mundo.   

¿Qué se puede hacer?

La buena noticia es que hay muchas cosas que podemos hacer en nuestro día a día para prevenir o revertir el exceso de peso de toda la familia, incluso si vivimos en una gran ciudad y disponemos de poco tiempo.

Como política global, es prioritario  recuperar la importancia de la actividad física en la escuela y buscar vías que lo estimulen, dotar de infraestructura  moderna para la realización de  actividades físicas.

Además estimular y fortalecer las entidades que promueven la actividad física. En la Argentina pasa por clubes y entidades culturales que con mucho esfuerzo propio y de los padres acercan muchos niños a las actividades deportivas y culturales como  el baile.  Así escuelas de futbol, básquet, y otros deportes mas centros culturales deben recibir un apoyo coordinado y efectivo para realizar sus actividades. Los organizadores de estas actividades, en general héroes anónimos de la ciudadanía esgrimen el común argumento de "sacar los chicos de la calle”, y tras esa idea trabajan denodadamente.

Además de las mencionadas políticas globales que son tan necesarias, a  nivel familiar se pueden tomar algunas decisiones importantes: 

·         La primera, es no permitir más de 2  hs y media en total diario de TV más computadoras, proveer de alimentos saludables en la escuela y estimular fuertemente la actividad física enviando al niño a realizar actividad deportiva o baile. 

·         Otra decisión importante es pregonar con el ejemplo, brindar ejemplos de actividad física practicando los padres deportes o, dejando el auto por la bicicleta o la caminata. 

·         Otra acción no menos importante es incorporar al hogar la mayor cantidad de alimentos naturales, variados y con el menor contenido calórico posible.

El camino de la actividad física, y la alimentación saludable se construye día a día y paso a paso.

viernes, 20 de febrero de 2015

Quioscos Saludables: Su Valor y legislación









La obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo. La alimentación de los chicos durante el horario escolar es imprescindible

La alimentación en los niños cada vez es más importante en la definición del perfil sanitario de una población. Las enfermedades modernas mas prevalentes, están relacionadas con el estilo de vida y los factores ambientales. 

La estrategia de una alimentación sana incluye muchos aspectos, uno de los cuales implica considerar la alimentación en la escuela, sobre todo considerando que en muchos casos son horarios extendidos. De allí surgió la implementación de los quioscos saludables en las escuelas. 

La obesidad infantil ha aumentado en los últimos tiempos y es considerada como uno de los problemas más importantes de la salud, y que a futuro puede desencadenar en otras enfermedades tales como: diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, problemas  articulares, apnea, somnolencia,  entre otras. 


Según la OMS (Organización Mundial de la Salud),  la obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo, siendo la Argentina  el país que más niños obesos tiene en América Latina.
 Si bien se sabe  que en el  sobrepeso y la obesidad existe un componente genético, este factor se encuentra agravado por:

· Los malos hábitos y el ambiente propenso que hacen que los  niños, niñas y adolescentes ingieran alimentos de alto contenido calórico,
· El sedentarismo, debido a la gran cantidad de horas que pasan frente al televisor o a la computadora
·El hecho de no practicar deportes, que es de vital importancia para el desarrollo y crecimiento del ser humano.

“La alimentación de los chicos no es eventual, por el contrario,  es imprescindible durante las horas que están en la escuela. Por lo cual, si no cuentan con viandas que lleven desde la casa, los chicos consumen lo que tienen a mano en los quioscos. Es necesario que la oferta de los quioscos sea también saludable, con yogures, leches, agua, frutas, galletitas integrales, y cereales. Y esta tarea no resultará fácil si los quioscos ofrecen en su mayoría alimentos con altos contenidos de grasa y azúcar. 

La comida saludable escasea en los quioscos que hay dentro de las escuelas. Según una de las últimas encuestas de salud escolar del Ministerio de Salud de la Nación, sólo 1 de 4 escuelas ofrecen frutas y verduras en los kioscos. Por el contrario, abunda la oferta de productos no recomendables: en 8 de cada 10 escuelas se ofrecen bebidas azucaradas, como gaseosas.

En la Argentina, la instalación de “quioscos saludables” en las escuelas enfrenta, aunque parezca mentira, la oposición de muchos padres: es que los fondos procedentes de los quioscos suelen ir a las cooperadoras escolares, y los papás que las integran llegan a temer que las ventas bajen.
Este ejemplo nos brinda la idea de cómo el problema de la obesidad sólo puede encararse a nivel de la sociedad en su conjunto. 

Sin embargo las objeciones principales surgen  de las entidades que nuclean las empresas y comercios relacionados la industria alimentaria.

A fin de implementar la idea de “Quiosco saludable”, hay dos aspectos a tener en cuenta, el científico y el legal.  Con respecto al primero  elaborar estrategias de que hacer en las escuelas con la alimentación de los alumnos, y en segundo  lugar implementar la legislación más adecuada.

En ese sentido por el primer aspecto se trabajó con la Sociedad Argentina de Pediatría y con Sociedades de Nutrición de la Argentina  y  desde allí se elaboró la legislación y normas  en conjunto con el ministerio de Salud de la Nación. 

Es importante que los padres conozcan que a nivel nacional, está vigente la ley 26.396 desde 2008 que contempla en el artículo 9, la promoción de un ambiente escolar saludable a partir de la implementación de quioscos saludables. 

De acuerdo a esa ley se denomina quiosco saludable,  al recinto o local, dentro de los establecimientos escolares, que expende  alimentos cuyo perfil nutricional es preponderantemente saludable. El mismo abarca alimentos  aptos para celíacos. De esta manera, se disminuye la participación de alimentos con alto contenido en grasas, azúcares y sodio, como golosinas, alfajores, gaseosas, snack, predominantes en los quioscos tradicionales. 

Sin embargo, la ley nacional aún no está reglamentada porque hasta el momento no se ha determinado cuáles son los productos que se ofertarían. Imaginen la implicancia que tiene esto para la industria, es, ni más ni menos definir lo que se va a vender en las escuelas de todo el país.

La Ley 26.396/08, esta focalizada en los trastornos de la conducta alimentaria (obesidad, bulimia y anorexia nerviosa) y la incorporación de la Educación Alimentaria Nutricional (EAN) en el sistema educativo, en todos sus niveles.

Esta es la única Ley Nacional que propone la implementación de quioscos saludables en las escuelas, ampliando la oferta de alimentos de mejor calidad nutricional. No obstante esto, la norma no específica qué alimentos se pueden comercializar y tampoco especifica quién es el organismo encargado de su aplicación.
En nuestra provincia, en el año 2012  se sanciono y promulgó, la Ley Nº 6.100 (Nº de Expediente 3338- 6034). 

La misma establece la elaboración de “Pautas de Alimentación Saludable” (PAS) para los establecimientos educativos.  Siempre teniendo en cuenta los estándares difundidos por la Organización Mundial de la Salud, organizaciones y profesionales especializados y que el diseño de una “Guía de Alimentos y Bebidas Saludables” (GABS), incluya productos aptos para celíacos, diabéticos y otros de producción local.  

Conjuntamente con la educación, tanto en materia de alimentación y como de educación física, propone que los quioscos, cantinas, bufetes, las máquinas expendedoras de alimentos y bebidas, y cualquier otro lugar de comercialización, dentro de los establecimientos educativos, deban vender exclusivamente alimentos y bebidas que se encuentren en las Guías. 

También promulga que los servicios de comedores escolares, que se brindan en instituciones educativas de gestión estatal y privadas, deben cumplir con las PAS.

En síntesis, la situación actual demuestra  la complejidad en el proceso de instalación de una legislación nacional saludable, en un país de organización federal. Porque hay muchas leyes promulgadas, en las diferentes provincias argentinas,  desde 2008 hasta la fecha, pero con regulaciones complejas y difíciles de llevar a la práctica. 

Entendiendo que la implementación de una ley conlleva un gran desafío, se sostiene que es necesario encontrar un organismo de aplicación competente e idóneo, que se responsabilice de las acciones necesarias para el cumplimiento de la normativa. 



jueves, 12 de febrero de 2015

¿Le hace mal la diabetes a las enfermedades del corazón?





Diabetes y Corazón.







Las enfermedades cardiovasculares y la diabetes son parte importante de las enfermedades crónicas no transmisibles. Estas constituyen la gran epidemia del siglo XXI. Por separado son altamente incidentes como causas de morbimortalidad. Sin embargo la diabetes potencia decididamente las enfermedades cardiovasculares.  

   La diabetes «mellitus» es una enfermedad crónica, actualmente con tratamiento pero no curable, que se caracteriza por la elevación de la glucosa en la sangre. La glucosa es el elemento nutritivo que genera la energía en las células del organismo. 

   En general los alimentos se dividen en proteínas, grasas e hidratos de carbono. La glucosa es parte básica de los hidratos de carbono que son el combustible principal del organismo.  Se encuentran en muchos alimentos, que son ingeridos. Luego de la absorción a nivel intestinal la glucosa circula en la sangre. En ese momento empieza a funcionar la insulina, hormona que se produce en el páncreas y cuya principal función es hacer que la glucosa ingrese a las células del organismo. 

   Si esta hormona no existe o es insuficiente, la glucosa no ingresa a las células y el  nivel de glucosa en sangre se eleva dando origen a lo que conocemos como diabetes. 

   El páncreas es una glándula situada en el abdomen que se encarga de fabricar insulina y otras hormonas, así como jugos pancreáticos que contienen enzimas necesarias para digerir la comida.  
      
   La diabetes «mellitus» puede producirse por una producción insuficiente de insulina (suele relacionarse con una predisposición hereditaria) o porque ésta no actúa adecuadamente (influyen factores externos y ambientales). En el primer caso estamos ante lo que conocemos como diabetes de tipo 1  en la cual en general hay carencia total o casi total de insulina, y en el segundo caso ante diabetes de tipo 2. Donde influyen  los factores de tipo externo o ambientalcomo  la obesidad, sedentarismo y dieta con exceso de calorías. 

En el caso de la diabetes de tipo 1 la consecuencia principal es la insuficiencia renal. En el caso de la diabetes de tipo dos la insulina es insuficiente o de “mal funcionamiento” y las consecuencias principales son las afecciones del sistema cardiovascular. 

La glucemia elevada en la sangre afecta principalmente el endotelio de las arterias. Las arterias tienen 3 capas, el endotelio, la  capa media y la capa externa. 

    La alteración del endotelio, modifica su función y facilita el desarrollo de arterioesclerosis.  Esta lesión progresiva de las arterias es lo que va configurando el daño de la diabetes, es decir la diabetes acelera la arterioesclerosis.  Hay pacientes que son portadores de arterioesclerosis  otros  tienen diabetes y otros tienen arteriosclerosis y diabetes.  En este caso la arterioesclerosis se potencia por la diabetes. 

   Es decir que la arteriosclerosis es una enfermedad en que las lesiones arteriales y el desarrollo de obstrucciones  o “placas “es lo que genera los daños. Placa es una sustancia pegajosa compuesta de grasa, colesterol calcio y otras sustancias que se encuentran en la sangre. Con el tiempo, esta placa se endurece y angosta las arterias.  Las obstrucciones arteriales hacen que la sangre que tiene que llegar a un tejido para que este funcione. Al no haber oxigeno se producen los daños como  los infartos de corazón o cerebro, entre otros.
   Esto es lo que va configurando las enfermedades cardiovasculares. En ellas el colesterol alto, el tabaquismo, la hipertensión arterial, el stress son fundamentales en su desarrollo, y como decíamos todas dañan la pared  arterial. En ese contexto la glucemia alta al afectar las arterias potencia tremendamente todo esto.  

    Además el exceso de glucosa favorece la inflamación, lo que incrementa el riesgo de que se formen coágulos, elevando el riesgo de sufrir  trombosis que aceleran las obstrucciones arteriales. 

   Debido a los hábitos  actuales, con el estilo de vida tan modificado  a partir de los 20-25 años todas las personas sufrimos arteriosclerosis en mayor o menor medida, ya que el colesterol se va pegando a las paredes de nuestras arterias y las van endureciendo.

     Por otra parte muchos pacientes tienen la conjunción de hipertensión arterial y diabetes. Por el daño arterial que ambas provocan es perentorio el tratamiento agresivo de ambas entidades. Así los valores de TA  deben ser los más bajos posibles. El objetivo debe estar en lo 120/80 mm hg.  de tensión arterial.
   Como decíamos en  la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de morbilidad y mortalidad. Y, entre las enfermedades cardiovasculares, se incluyen no sólo aquellas que afectan al corazón directamente, como la enfermedad coronaria, sino también las que afectan a las diferentes arterias del cuerpo.  

 Así  aumenta el riesgo de padecer angina de pecho o un infarto agudo de miocardio y la muerte cardiaca súbita. En el caso del corazón los daños por el infarto pueden conducir a una insuficiencia cardiaca posterior. Su gravedad depende de los niveles de glucemia, es decir, de la concentración de glucosa en la sangre.

   Además son muy incidentes los accidentes cerebrovasculares, la arteriopatía periférica, y  la retinopatía, causante de ceguera.

   Concluyendo,  la diabetes genera y potencia la arteriosclerosis  y ambos son muy influyentes en el desarrollo de las enfermedades cardiovasculares. Estas son primera causa de enfermedad y muerte en el mundo. Las políticas de salud en el mundo deben enfocarse al control  y prevención de estas afecciones.

   La posibilidad de generar estilos de vida más saludables apostando a una mayor accesibilidad a las actividades físicas, y la práctica de una alimentación adecuada constituye un objetivo a perseguir desde los estamentos políticos de decisión. 

jueves, 5 de febrero de 2015




Un infarto del corazón es un evento serio y muchas veces grave, que genera muchas incógnitas en el paciente que lo padece.

Hace algunas décadas, en tiempos que se sabía menos de este cuadro, el paciente era prácticamente considerado un inválido. Se le sugería unos seis meses de reposo físico y laboral. Se creaba un ambiente de extremo temor a los esfuerzos y vivir emociones fuertes. Todos los pacientes eran tratados de la misma manera.
Con el tiempo se fueron diferenciando los cuadros. Hoy se busca la reinserción total del paciente a sus actividades habituales buscando una vida saludable.


La asociación del infarto con la muerte súbita lo ubica como una entidad peligrosa y de mucho cuidado, sobre todo en la fase aguda.

Se encuentra entre los males cardiovasculares que constituyen la primera causa de enfermedad y muerte en el mundo, en la que la herencia, las malas dietas, la poca actividad física, el tabaquismo y la hipertensión arterial son factores de riesgo sumamente incidentes.  

El infarto se produce cuando la circulación del corazón se ve afectada, ya sea por una obstrucción parcial o total de las  arterias coronarias. Las arterias coronarias son las arterias que llevan el oxígeno y los nutrientes que necesita el corazón para su funcionamiento. 

Una obstrucción de alguna de las arterias impide la normal circulación. Así se produce la isquemia (falta de oxígeno) del territorio implicado, si esto se sostiene en el tiempo se produce  la muerte de ese tejido que no es ni más ni menos que un infarto.

El corazón, que es una bomba muscular, va perdiendo su capacidad de “bombeo” y eso afecta la circulación de todo el organismo.

No todos los infartos poseen el mismo tratamiento. La gravedad y el pronóstico dependen del tamaño del mismo. A mayor tamaño peor pronóstico y evolución.  

Durante la evolución de un infarto hay un momento inicial de peligro. En esas  primeras horas, se pueden producir arritmias graves que pueden ser mortales. En esto no hay influencia del tamaño del infarto. En estas primera horas es crucial que el paciente esté en una unidad coronaria, o unidad de terapia intensiva, justamente para tratar estas arritmias.

Luego de esas primeras horas influye mucho en la evolución, como decíamos, el tamaño del infarto.
Luego del infarto puede ocurrir que si es de tamaño chico no se vea afectada la función global del corazón y el paciente puede reintegrarse a una vida prácticamente normal.

Si el infarto ha sido de gran tamaño, el corazón pierde sus condiciones de funcionamiento global y vamos hacia lo que se llama insuficiencia cardiaca y, obviamente, esto implica mayores cuidados, menor capacidad de ejercicio y tratamiento con mas fármacos. Entre los de mayor y menor tamaño existe una franja intermedia que hace un manejo particular e individual de cada paciente con un infarto. 

Luego del infarto surgen al paciente y a los familiares algunas preguntas. ¿Puedo realizar ejercicio físico después de sufrir un infarto? ¿Qué alimentación debo llevar? ¿Cómo será mi vida laboral? Entre otras.
Hace algunas décadas, en tiempos que se sabía menos de este cuadro, el paciente era prácticamente considerado un inválido. 

Se le sugería unos seis meses de reposo físico y laboral. Se creaba un ambiente de extremo temor a los esfuerzos y vivir emociones fuertes. Todos los pacientes eran tratados de la misma manera. 

Con el tiempo se fueron diferenciando los cuadros. Hoy se busca la reinserción total del paciente a sus actividades habituales buscando una vida saludable.
Actualmente se pretende restar dramatismo al infarto, haciendo hincapié en que "el cumplimiento de las medidas preventivas, los controles periódicos, los cambios en el estilo de vida y el tratamiento adecuado permiten que el pronóstico después de un ataque cardiaco pueda ser excelente".

Los modernos cuidados de atención cardiaca hacen que muchos pacientes ingresen a la etapa de rehabilitación.
El primer concepto a tener presente es que en esta etapa es muy importante considerar tanto los aspectos físicos como psicológicos. 

Desde el punto de vista psicológico es muy frecuente la depresión, a la que no hay que minimizar y tratar con todo. Imagínense  una persona de alrededor de 50 a 60 años en la plenitud de su vida, en general con personalidad fuerte, pensando con omnipotencia de que nunca le va a suceder nada, se encuentra de golpe con una enfermedad que lo enfrenta a la muerte. 

La rehabilitación post infarto en general se divide en tres etapas. 

      La primera es la fase hospitalaria, cuando el paciente está aún en el hospital y se busca el fortalecimiento psicológico y se empiezan algunos movimientos físicos. Además es el momento en el que hay que dar grandes explicaciones para calmar la ansiedad del paciente y el entorno familiar. 

      La segunda etapa se realiza en un gimnasio de rehabilitación con supervisión médica. Se va probando la tolerancia al ejercicio físico y sacando las dudas y temores del paciente. Dura alrededor de tres meses.
      La tercera fase es luego de este tiempo y debe prolongarse todo el tiempo restante, manteniendo el paciente los hábitos saludables.

El otro concepto importante es que de acuerdo a la evolución es muy favorable en general  la reinserción lo más precoz posible del paciente a su actividad laboral. 
Diversas investigaciones han demostrado que la participación en un programa de rehabilitación cardiaca después de un infarto de miocardio mejora la supervivencia, disminuye el riesgo de infarto de miocardio recurrente y mejora la capacidad funcional de ejercicio.

A pesar de sus beneficios conocidos, la rehabilitación cardiaca permanece infrautilizada por los sobrevivientes de un infarto de miocardio, con tasas de participación de tan sólo el 14% en algunas series. Esta resistencia de los pacientes los priva de una mejor calidad de vida luego del infarto.  

Todo esto se completa con la modificación de las conductas relacionadas con el estilo de vida, como el tabaquismo, los patrones de alimentación con abundancia de grasas, los hábitos sedentarios y los métodos para hacer frente al estrés.

 Del mismo modo, un mejor cumplimiento de las pautas terapéuticas para el tratamiento de la hipertensión, la diabetes y las dislipemias puede prevenir la aparición o la progresión de la enfermedad aterosclerótica.

Tanto para el paciente como para los servicios de salud, y valorando los costos individuales y sociales que significan las enfermedades cardiovasculares, es perentorio contar con una organización que atienda estos casos en los cuales la rehabilitación cardiovascular constituye un arma de primera clase en el enfoque estratégico del control de esta enfermedad epidémica.

Eduardo Tassano
Máster en Gerenciamiento
en servicios y sistemas de salud
Especial para época




jueves, 29 de enero de 2015

¿Son las células madre la solución para el futuro?



Las células del cuerpo humano están diferenciadas según los diferentes tejidos que lo constituyen.

Desde la unión del espermatozoide con el óvulo y la formación del embrión, las células se van diferenciando y especializando para constituir los diferentes tejidos y órganos. Cuanto más se van diferenciando y especializando van perdiendo la capacidad de reproducirse o regenerarse. En consecuencia, cuando ocurre algún daño en cualquier órgano, como el corazón o el hígado, este no tiene posibilidades de que se forme nuevo tejido. Es decir, el sector dañado no se recupera y eso va causando el deterioro de la función de ése órgano.

Sin embargo hay tejidos que por su trabajo poseen la capacidad de regenerarse rápido como las células de la sangre, que necesitan formar glóbulos rojos y blancos muy rápido. La otra propiedad que tiene el organismo es la de la cicatrización, ya que por ese mecanismo se tapan muchas de las “heridas que tiene el organismo” por ejemplo a nivel de la piel. También la cicatrización corrige los tejidos dañados como el corazón. A medida que el corazón cicatriza, el músculo muerto se sustituye por tejido cicatrizado, pero al no latir como el músculo del corazón, la capacidad de bombear sangre a través del cuerpo se reduce.

Hay que tener en cuenta varias premisas:

Primero recordar que al unirse el espermatozoide y el óvulo en la concepción “se activa” el sistema de reproducción y crecimiento del embrión, y las células se van dividiendo hasta conformar el nuevo ser. Este es un proceso maravilloso y perfectamente sincronizado en el cual se sigue la secuencia que el código genético establece.
Estas primeras células embrionarias que son las que originarán el cuerpo humano, tienen la potencialidad de generar todas las células y tejidos del organismo. De allí surge, el nombre de   células troncales (o stem cells en inglés) o células madre.

La idea, desde el punto de vista médico, es aprovechar estas posibilidades de este tipo de células e implantarlas en tejidos dañados que no tienen posibilidad de regenerarse. Así reparar y recuperar a la persona de enfermedades o situaciones incurables como por ejemplo el tejido dañado definitivamente de un infarto de corazón.

Esto abre la posibilidad de tratar enfermedades degenerativas de tejidos, como Parkinson, Alzheimer, diabetes que son males de deterioro celular. En realidad, existen cerca de 60 enfermedades que podrían beneficiarse con esta tecnología. Son prácticas que tienen recién 7 a 9 años y se consideran aún en una fase experimental. Sin embargo, la rapidez con la que avanzan las investigaciones constituye una esperanza para mejorar la calidad de vida.

Existen dos tipos de células madre: las embrionarias y las adultas. Las embrionarias como su nombre lo indica son del embrión y son las que originan el resto del organismo. Las adultas se encuentran repartidas en diversos tejidos del sujeto adulto, cordón umbilical, médula ósea, entre los más conocidos.
Diferencia entre células embrionarias y adultas

La primera diferencia es relativa al potencial de diversificación. Las embrionarias tienen un gran potencial, pueden convertirse en todo tipo de células, rápidamente (se las llama por ello totipotenciales). Las células madre adultas tienen un menor potencial, pudiendo convertirse en varios tipos de células (se las llama pluripotenciales).

La segunda diferencia es de carácter ético. Las embrionarias son obtenidas del embrión el cual ya es considerado una persona por la Iglesia católica. De esa manera la utilización de los embriones no es aceptada o es éticamente discutible.

Si bien la idea es buena, la implantación de estas células madre presenta dos problemas sustanciales: en primer lugar, si se implantan de un organismo a otro surgen los problemas de rechazo del tejido como cualquier trasplante. El segundo problema es que estas células crecen indefinidamente y pueden provocar tumores. De esa manera lo que se pensó para evitar el rechazo, es  implantar células madre propias del mismo sujeto. Como si fuera un autotrasplante.

En 2002 en Minnesota (Estados Unidos) se descubrió que en la medula ósea (lugar donde se producen las células de la sangre del humano) del adulto había células muy parecidas a las embrionarias, y se llamaron células madres adultas. Éstas no plantean ningún problema ético porque son células somáticas o adultas que se pueden cultivar y convertirlas en cualquier otro tipo de tejido. Además, al ser extraídas de mismo paciente a tratar, estas no generan rechazo alguno.

En el año 2007 se cambia el paradigma, el doctor Yamanaka de Japón logra que células del adulto puedan reprogramarse, y lograr la potencialidad de regenerarse. Es decir, tomando células de la piel o el tejido conectivo debajo de la piel, modifica algunos genes y estas células recobran la posibilidad de regenerar tejidos que como sabemos, antes no se podía. Esta genial idea le valió al doctor  Yamanaka la obtención del Premio Nobel en el 2012. Este proceso se llama reprogramación de células, también es conocido como IPS (células con pluripotencialidad inducida).

Las ventajas técnicas de las IPS son muchas, las más importantes son: no inducen rechazo inmunológico lo que abre la posibilidad de crear fármacos específicos para un paciente determinado; no requiere la utilización de óvulos humanos, la técnica es muy fácil de realizarse y su costo es reducido.

Concluyendo, la aplicación fundamental de las células madre, es la medicina regenerativa. Hasta el momento tanto en humanos como en animales, las investigaciones que se están haciendo nos dan esperanzas para el tratamiento de infartos de corazón, curación de fracturas, la alopecia, regeneración de la piel, de venas, arterias, músculos y articulaciones, la construcción de un corazón o un pulmón bioartificial entre otros.

Muchos proyectos de investigación están en marcha y algunos pocos ya se están aplicando en humanos. El tiempo dará a esta nueva arma de la medicina, el real papel que deberá cumplir.


Eduardo Tassano
Máster en gerenciamiento en servicios y sistemas de salud
Especial para época


jueves, 22 de enero de 2015

Hipertensión Arterial: Pobres resultados del tratamiento.












Lograr la reducción de la hipertensión arterial significa ni más ni menos que reducir las principales causas de enfermedad y muerte en el mundo.

La presión sanguínea normal es necesaria para la circulación de la sangre. La circulación de la sangre es necesaria para que los nutrientes que se transportan  en la sangre lleguen a todos los tejidos, por ende a todo el organismo y de esa manera asegurar su normal funcionamiento. El oxigeno necesario y lo que proviene de la alimentación se distribuyen de esa manera.

La presión arterial o tensión arterial normal oscila en las diferentes edades y cuesta tener un valor normal en forma unánime pero se considera normal 120/80 mmhg lo optimo y  hasta 140/90 como valor normal, según diferentes autores.

Luego de la edad de 30 años es casi perentorio que todas las personas sepan su valor de presión arterial. Y esto no siempre se hace. Además de  desconocer  su valor de presión arterial, otros no saben  cuáles son los valores normales con los que deben funcionar.

No hay dudas que la hipertensión arterial constituye un factor de riesgo,  un síndrome cuya presencia incrementa enormemente el riesgo de padecer enfermedades vasculares, sea de corazón, cerebro, u otros órganos.

Los infartos de corazón y los accidentes cerebrovasculares, son la primera causa de morbimortalidad en el mundo.  De allí la enorme importancia que tiene el control de la hipertensión arterial para intentar controlar estas enfermedades, hoy epidémicas y que tanto afectan a las personas en todo en todo el mundo.
En nuestro país y en muchos lugares del mundo solo uno o a lo sumo dos de cada diez pacientes, con hipertensión arterial están correctamente tratados, controlados y con la presión normalizada.

El otro dato no menor es que solo un tercio de los hipertensos sabe que esta hipertenso. El resto anda por la vida sin diagnóstico.  Se estima que la hipertensión arterial afecta al 30 o 40 % de la población mundial. No hay diferencias significativas de raza, grados de desarrollo económico del país, u otras cosas.  La hipertensión arterial es global y no respeta nada.

Se estima  que en la Argentina de 10 a 16 millones de habitantes son hipertensos arteriales, y de ellos, entre 12 y 15 millones se mantienen hipertensos, ya sea por falta de diagnóstico, por falta de tratamiento, o por falta de efectividad del tratamiento. 

   Desde el lado de los pacientes, la cosa es aún más complicada debido al “alarmante bajo cumplimiento” de los tratamientos instituidos y a los escasos controles. Solamente el 10% de los pacientes cumplen con la dieta y el 20% con la actividad física, y si recordamos que la clave del éxito en este tipo de enfermedades esta en lo que el paciente pesa, camina y come regularmente, podemos entender los pobres resultados. Además ni siquiera se  toman los fármacos recomendados y ahí sí que no tenemos mucho para hacer.
El tratamiento básico consta de 3 elementos: las dietas con poca sal o sin sal, el control del peso, y el tratamiento farmacológico.

Dieta hiposódica:

Hay pruebas sólidas de que la sal añadida a la alimentación es un factor importante para el aumento de la  presión arterial en personas normotensas e hipertensas, sean adultos o niños.  

Por otro lado, la reducción de sal en la dieta de  poblaciones enteras, pueden hacer más “equitativa e igualitaria“ la disminución de la tensión arterial en la población. El objetivo es controlar  no sólo lo que se utiliza en la mesa,  si no también,  la que se añade a  alimentos tratados y confeccionados como el pan, carnes procesadas y cereales para el desayuno.   Las personas no son conscientes de la cantidad de sal que están consumiendo en diferentes alimentos y de los efectos adversos en su salud. 

Disminuir o suprimir el consumo de sal disminuye la presión en un 8 a 10%. La dieta hipo sódica es  difícil de lograr, fundamentalmente por razones culturales.

Disminución de peso: 

La reducción de peso, si es adecuada y mantenida, es la única medida del tratamiento no farmacológico capaz, por sí sola, de lograr con razonable expectativa algún grado de reducción de las cifras de la presión arterial.

Tratamiento farmacológico: 

Si  bien no se conoce la causa de la hipertensión arterial esencial, tenemos la suerte de contar con  tratamiento farmacológico efectivo.  Como tantas cosas en medicina si bien no se sabe exactamente qué es lo que falla, se dispone de  remedios  efectivos para controlar la enfermedad. 

Con respecto a los fármacos se utilizan  4 grupos altamente efectivos para el  tratamiento de la hipertensión arterial: los diuréticos, los betabloqueantes, los vasodilatadores  y los bloqueantes cálcicos.
Hay diferentes esquemas terapéuticos a  costos accesibles y hoy día lo moderno es tratar con varias drogas a dosis bajas. El hecho es que, salvo mínimas excepciones, la presión debe bajar si o si, con el esquema que sea. 

Pero a pesar de estos esquemas efectivos de tratamiento, el abandono de la medicación es significativamente alto. Ello obedece a múltiples causas, muchas veces el paciente dice que dejó de tomar la medicación porque se sentía bien, (en realidad la presión en general no se siente), o porque le bajaron los valores y ello obedece al tratamiento, al suprimir los fármacos vuelve a subir, o porque “no quiere tomar tantas pastillas “.  

Del total de los hipertensos solo una minoría  está bien tratado y con los valores de presión normales. Insistimos en el enfoque poblacional del tratamiento, favoreciendo la producción de alimentos con bajo contenido sódico, tener una sociedad que practique un mayor grado de actividad física y que los accesos al sistema de salud sea fácil con muy fácil provisión de los medicamentos adecuados.
El fracaso del tratamiento de la hipertensión arterial es una realidad que poco se considera en el ambiente por fuera del sistema de salud.

Lograr la reducción de la hipertensión arterial significa ni más ni menos que reducir las principales causas de enfermedad y muerte en el mundo.

El tratamiento individual de cada paciente es bueno pero hay que realizar enfoques globales de detección y   tratamientos en la población dada la alta incidencia de la enfermedad, ya que existen tratamientos económicos  y accesibles para los pacientes.