OPINIONES – Dr. Eduardo Tassano

jueves, 12 de febrero de 2015

¿Le hace mal la diabetes a las enfermedades del corazón?





Diabetes y Corazón.







Las enfermedades cardiovasculares y la diabetes son parte importante de las enfermedades crónicas no transmisibles. Estas constituyen la gran epidemia del siglo XXI. Por separado son altamente incidentes como causas de morbimortalidad. Sin embargo la diabetes potencia decididamente las enfermedades cardiovasculares.  

   La diabetes «mellitus» es una enfermedad crónica, actualmente con tratamiento pero no curable, que se caracteriza por la elevación de la glucosa en la sangre. La glucosa es el elemento nutritivo que genera la energía en las células del organismo. 

   En general los alimentos se dividen en proteínas, grasas e hidratos de carbono. La glucosa es parte básica de los hidratos de carbono que son el combustible principal del organismo.  Se encuentran en muchos alimentos, que son ingeridos. Luego de la absorción a nivel intestinal la glucosa circula en la sangre. En ese momento empieza a funcionar la insulina, hormona que se produce en el páncreas y cuya principal función es hacer que la glucosa ingrese a las células del organismo. 

   Si esta hormona no existe o es insuficiente, la glucosa no ingresa a las células y el  nivel de glucosa en sangre se eleva dando origen a lo que conocemos como diabetes. 

   El páncreas es una glándula situada en el abdomen que se encarga de fabricar insulina y otras hormonas, así como jugos pancreáticos que contienen enzimas necesarias para digerir la comida.  
      
   La diabetes «mellitus» puede producirse por una producción insuficiente de insulina (suele relacionarse con una predisposición hereditaria) o porque ésta no actúa adecuadamente (influyen factores externos y ambientales). En el primer caso estamos ante lo que conocemos como diabetes de tipo 1  en la cual en general hay carencia total o casi total de insulina, y en el segundo caso ante diabetes de tipo 2. Donde influyen  los factores de tipo externo o ambientalcomo  la obesidad, sedentarismo y dieta con exceso de calorías. 

En el caso de la diabetes de tipo 1 la consecuencia principal es la insuficiencia renal. En el caso de la diabetes de tipo dos la insulina es insuficiente o de “mal funcionamiento” y las consecuencias principales son las afecciones del sistema cardiovascular. 

La glucemia elevada en la sangre afecta principalmente el endotelio de las arterias. Las arterias tienen 3 capas, el endotelio, la  capa media y la capa externa. 

    La alteración del endotelio, modifica su función y facilita el desarrollo de arterioesclerosis.  Esta lesión progresiva de las arterias es lo que va configurando el daño de la diabetes, es decir la diabetes acelera la arterioesclerosis.  Hay pacientes que son portadores de arterioesclerosis  otros  tienen diabetes y otros tienen arteriosclerosis y diabetes.  En este caso la arterioesclerosis se potencia por la diabetes. 

   Es decir que la arteriosclerosis es una enfermedad en que las lesiones arteriales y el desarrollo de obstrucciones  o “placas “es lo que genera los daños. Placa es una sustancia pegajosa compuesta de grasa, colesterol calcio y otras sustancias que se encuentran en la sangre. Con el tiempo, esta placa se endurece y angosta las arterias.  Las obstrucciones arteriales hacen que la sangre que tiene que llegar a un tejido para que este funcione. Al no haber oxigeno se producen los daños como  los infartos de corazón o cerebro, entre otros.
   Esto es lo que va configurando las enfermedades cardiovasculares. En ellas el colesterol alto, el tabaquismo, la hipertensión arterial, el stress son fundamentales en su desarrollo, y como decíamos todas dañan la pared  arterial. En ese contexto la glucemia alta al afectar las arterias potencia tremendamente todo esto.  

    Además el exceso de glucosa favorece la inflamación, lo que incrementa el riesgo de que se formen coágulos, elevando el riesgo de sufrir  trombosis que aceleran las obstrucciones arteriales. 

   Debido a los hábitos  actuales, con el estilo de vida tan modificado  a partir de los 20-25 años todas las personas sufrimos arteriosclerosis en mayor o menor medida, ya que el colesterol se va pegando a las paredes de nuestras arterias y las van endureciendo.

     Por otra parte muchos pacientes tienen la conjunción de hipertensión arterial y diabetes. Por el daño arterial que ambas provocan es perentorio el tratamiento agresivo de ambas entidades. Así los valores de TA  deben ser los más bajos posibles. El objetivo debe estar en lo 120/80 mm hg.  de tensión arterial.
   Como decíamos en  la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de morbilidad y mortalidad. Y, entre las enfermedades cardiovasculares, se incluyen no sólo aquellas que afectan al corazón directamente, como la enfermedad coronaria, sino también las que afectan a las diferentes arterias del cuerpo.  

 Así  aumenta el riesgo de padecer angina de pecho o un infarto agudo de miocardio y la muerte cardiaca súbita. En el caso del corazón los daños por el infarto pueden conducir a una insuficiencia cardiaca posterior. Su gravedad depende de los niveles de glucemia, es decir, de la concentración de glucosa en la sangre.

   Además son muy incidentes los accidentes cerebrovasculares, la arteriopatía periférica, y  la retinopatía, causante de ceguera.

   Concluyendo,  la diabetes genera y potencia la arteriosclerosis  y ambos son muy influyentes en el desarrollo de las enfermedades cardiovasculares. Estas son primera causa de enfermedad y muerte en el mundo. Las políticas de salud en el mundo deben enfocarse al control  y prevención de estas afecciones.

   La posibilidad de generar estilos de vida más saludables apostando a una mayor accesibilidad a las actividades físicas, y la práctica de una alimentación adecuada constituye un objetivo a perseguir desde los estamentos políticos de decisión. 

jueves, 5 de febrero de 2015




Un infarto del corazón es un evento serio y muchas veces grave, que genera muchas incógnitas en el paciente que lo padece.

Hace algunas décadas, en tiempos que se sabía menos de este cuadro, el paciente era prácticamente considerado un inválido. Se le sugería unos seis meses de reposo físico y laboral. Se creaba un ambiente de extremo temor a los esfuerzos y vivir emociones fuertes. Todos los pacientes eran tratados de la misma manera.
Con el tiempo se fueron diferenciando los cuadros. Hoy se busca la reinserción total del paciente a sus actividades habituales buscando una vida saludable.


La asociación del infarto con la muerte súbita lo ubica como una entidad peligrosa y de mucho cuidado, sobre todo en la fase aguda.

Se encuentra entre los males cardiovasculares que constituyen la primera causa de enfermedad y muerte en el mundo, en la que la herencia, las malas dietas, la poca actividad física, el tabaquismo y la hipertensión arterial son factores de riesgo sumamente incidentes.  

El infarto se produce cuando la circulación del corazón se ve afectada, ya sea por una obstrucción parcial o total de las  arterias coronarias. Las arterias coronarias son las arterias que llevan el oxígeno y los nutrientes que necesita el corazón para su funcionamiento. 

Una obstrucción de alguna de las arterias impide la normal circulación. Así se produce la isquemia (falta de oxígeno) del territorio implicado, si esto se sostiene en el tiempo se produce  la muerte de ese tejido que no es ni más ni menos que un infarto.

El corazón, que es una bomba muscular, va perdiendo su capacidad de “bombeo” y eso afecta la circulación de todo el organismo.

No todos los infartos poseen el mismo tratamiento. La gravedad y el pronóstico dependen del tamaño del mismo. A mayor tamaño peor pronóstico y evolución.  

Durante la evolución de un infarto hay un momento inicial de peligro. En esas  primeras horas, se pueden producir arritmias graves que pueden ser mortales. En esto no hay influencia del tamaño del infarto. En estas primera horas es crucial que el paciente esté en una unidad coronaria, o unidad de terapia intensiva, justamente para tratar estas arritmias.

Luego de esas primeras horas influye mucho en la evolución, como decíamos, el tamaño del infarto.
Luego del infarto puede ocurrir que si es de tamaño chico no se vea afectada la función global del corazón y el paciente puede reintegrarse a una vida prácticamente normal.

Si el infarto ha sido de gran tamaño, el corazón pierde sus condiciones de funcionamiento global y vamos hacia lo que se llama insuficiencia cardiaca y, obviamente, esto implica mayores cuidados, menor capacidad de ejercicio y tratamiento con mas fármacos. Entre los de mayor y menor tamaño existe una franja intermedia que hace un manejo particular e individual de cada paciente con un infarto. 

Luego del infarto surgen al paciente y a los familiares algunas preguntas. ¿Puedo realizar ejercicio físico después de sufrir un infarto? ¿Qué alimentación debo llevar? ¿Cómo será mi vida laboral? Entre otras.
Hace algunas décadas, en tiempos que se sabía menos de este cuadro, el paciente era prácticamente considerado un inválido. 

Se le sugería unos seis meses de reposo físico y laboral. Se creaba un ambiente de extremo temor a los esfuerzos y vivir emociones fuertes. Todos los pacientes eran tratados de la misma manera. 

Con el tiempo se fueron diferenciando los cuadros. Hoy se busca la reinserción total del paciente a sus actividades habituales buscando una vida saludable.
Actualmente se pretende restar dramatismo al infarto, haciendo hincapié en que "el cumplimiento de las medidas preventivas, los controles periódicos, los cambios en el estilo de vida y el tratamiento adecuado permiten que el pronóstico después de un ataque cardiaco pueda ser excelente".

Los modernos cuidados de atención cardiaca hacen que muchos pacientes ingresen a la etapa de rehabilitación.
El primer concepto a tener presente es que en esta etapa es muy importante considerar tanto los aspectos físicos como psicológicos. 

Desde el punto de vista psicológico es muy frecuente la depresión, a la que no hay que minimizar y tratar con todo. Imagínense  una persona de alrededor de 50 a 60 años en la plenitud de su vida, en general con personalidad fuerte, pensando con omnipotencia de que nunca le va a suceder nada, se encuentra de golpe con una enfermedad que lo enfrenta a la muerte. 

La rehabilitación post infarto en general se divide en tres etapas. 

      La primera es la fase hospitalaria, cuando el paciente está aún en el hospital y se busca el fortalecimiento psicológico y se empiezan algunos movimientos físicos. Además es el momento en el que hay que dar grandes explicaciones para calmar la ansiedad del paciente y el entorno familiar. 

      La segunda etapa se realiza en un gimnasio de rehabilitación con supervisión médica. Se va probando la tolerancia al ejercicio físico y sacando las dudas y temores del paciente. Dura alrededor de tres meses.
      La tercera fase es luego de este tiempo y debe prolongarse todo el tiempo restante, manteniendo el paciente los hábitos saludables.

El otro concepto importante es que de acuerdo a la evolución es muy favorable en general  la reinserción lo más precoz posible del paciente a su actividad laboral. 
Diversas investigaciones han demostrado que la participación en un programa de rehabilitación cardiaca después de un infarto de miocardio mejora la supervivencia, disminuye el riesgo de infarto de miocardio recurrente y mejora la capacidad funcional de ejercicio.

A pesar de sus beneficios conocidos, la rehabilitación cardiaca permanece infrautilizada por los sobrevivientes de un infarto de miocardio, con tasas de participación de tan sólo el 14% en algunas series. Esta resistencia de los pacientes los priva de una mejor calidad de vida luego del infarto.  

Todo esto se completa con la modificación de las conductas relacionadas con el estilo de vida, como el tabaquismo, los patrones de alimentación con abundancia de grasas, los hábitos sedentarios y los métodos para hacer frente al estrés.

 Del mismo modo, un mejor cumplimiento de las pautas terapéuticas para el tratamiento de la hipertensión, la diabetes y las dislipemias puede prevenir la aparición o la progresión de la enfermedad aterosclerótica.

Tanto para el paciente como para los servicios de salud, y valorando los costos individuales y sociales que significan las enfermedades cardiovasculares, es perentorio contar con una organización que atienda estos casos en los cuales la rehabilitación cardiovascular constituye un arma de primera clase en el enfoque estratégico del control de esta enfermedad epidémica.

Eduardo Tassano
Máster en Gerenciamiento
en servicios y sistemas de salud
Especial para época




jueves, 29 de enero de 2015

¿Son las células madre la solución para el futuro?



Las células del cuerpo humano están diferenciadas según los diferentes tejidos que lo constituyen.

Desde la unión del espermatozoide con el óvulo y la formación del embrión, las células se van diferenciando y especializando para constituir los diferentes tejidos y órganos. Cuanto más se van diferenciando y especializando van perdiendo la capacidad de reproducirse o regenerarse. En consecuencia, cuando ocurre algún daño en cualquier órgano, como el corazón o el hígado, este no tiene posibilidades de que se forme nuevo tejido. Es decir, el sector dañado no se recupera y eso va causando el deterioro de la función de ése órgano.

Sin embargo hay tejidos que por su trabajo poseen la capacidad de regenerarse rápido como las células de la sangre, que necesitan formar glóbulos rojos y blancos muy rápido. La otra propiedad que tiene el organismo es la de la cicatrización, ya que por ese mecanismo se tapan muchas de las “heridas que tiene el organismo” por ejemplo a nivel de la piel. También la cicatrización corrige los tejidos dañados como el corazón. A medida que el corazón cicatriza, el músculo muerto se sustituye por tejido cicatrizado, pero al no latir como el músculo del corazón, la capacidad de bombear sangre a través del cuerpo se reduce.

Hay que tener en cuenta varias premisas:

Primero recordar que al unirse el espermatozoide y el óvulo en la concepción “se activa” el sistema de reproducción y crecimiento del embrión, y las células se van dividiendo hasta conformar el nuevo ser. Este es un proceso maravilloso y perfectamente sincronizado en el cual se sigue la secuencia que el código genético establece.
Estas primeras células embrionarias que son las que originarán el cuerpo humano, tienen la potencialidad de generar todas las células y tejidos del organismo. De allí surge, el nombre de   células troncales (o stem cells en inglés) o células madre.

La idea, desde el punto de vista médico, es aprovechar estas posibilidades de este tipo de células e implantarlas en tejidos dañados que no tienen posibilidad de regenerarse. Así reparar y recuperar a la persona de enfermedades o situaciones incurables como por ejemplo el tejido dañado definitivamente de un infarto de corazón.

Esto abre la posibilidad de tratar enfermedades degenerativas de tejidos, como Parkinson, Alzheimer, diabetes que son males de deterioro celular. En realidad, existen cerca de 60 enfermedades que podrían beneficiarse con esta tecnología. Son prácticas que tienen recién 7 a 9 años y se consideran aún en una fase experimental. Sin embargo, la rapidez con la que avanzan las investigaciones constituye una esperanza para mejorar la calidad de vida.

Existen dos tipos de células madre: las embrionarias y las adultas. Las embrionarias como su nombre lo indica son del embrión y son las que originan el resto del organismo. Las adultas se encuentran repartidas en diversos tejidos del sujeto adulto, cordón umbilical, médula ósea, entre los más conocidos.
Diferencia entre células embrionarias y adultas

La primera diferencia es relativa al potencial de diversificación. Las embrionarias tienen un gran potencial, pueden convertirse en todo tipo de células, rápidamente (se las llama por ello totipotenciales). Las células madre adultas tienen un menor potencial, pudiendo convertirse en varios tipos de células (se las llama pluripotenciales).

La segunda diferencia es de carácter ético. Las embrionarias son obtenidas del embrión el cual ya es considerado una persona por la Iglesia católica. De esa manera la utilización de los embriones no es aceptada o es éticamente discutible.

Si bien la idea es buena, la implantación de estas células madre presenta dos problemas sustanciales: en primer lugar, si se implantan de un organismo a otro surgen los problemas de rechazo del tejido como cualquier trasplante. El segundo problema es que estas células crecen indefinidamente y pueden provocar tumores. De esa manera lo que se pensó para evitar el rechazo, es  implantar células madre propias del mismo sujeto. Como si fuera un autotrasplante.

En 2002 en Minnesota (Estados Unidos) se descubrió que en la medula ósea (lugar donde se producen las células de la sangre del humano) del adulto había células muy parecidas a las embrionarias, y se llamaron células madres adultas. Éstas no plantean ningún problema ético porque son células somáticas o adultas que se pueden cultivar y convertirlas en cualquier otro tipo de tejido. Además, al ser extraídas de mismo paciente a tratar, estas no generan rechazo alguno.

En el año 2007 se cambia el paradigma, el doctor Yamanaka de Japón logra que células del adulto puedan reprogramarse, y lograr la potencialidad de regenerarse. Es decir, tomando células de la piel o el tejido conectivo debajo de la piel, modifica algunos genes y estas células recobran la posibilidad de regenerar tejidos que como sabemos, antes no se podía. Esta genial idea le valió al doctor  Yamanaka la obtención del Premio Nobel en el 2012. Este proceso se llama reprogramación de células, también es conocido como IPS (células con pluripotencialidad inducida).

Las ventajas técnicas de las IPS son muchas, las más importantes son: no inducen rechazo inmunológico lo que abre la posibilidad de crear fármacos específicos para un paciente determinado; no requiere la utilización de óvulos humanos, la técnica es muy fácil de realizarse y su costo es reducido.

Concluyendo, la aplicación fundamental de las células madre, es la medicina regenerativa. Hasta el momento tanto en humanos como en animales, las investigaciones que se están haciendo nos dan esperanzas para el tratamiento de infartos de corazón, curación de fracturas, la alopecia, regeneración de la piel, de venas, arterias, músculos y articulaciones, la construcción de un corazón o un pulmón bioartificial entre otros.

Muchos proyectos de investigación están en marcha y algunos pocos ya se están aplicando en humanos. El tiempo dará a esta nueva arma de la medicina, el real papel que deberá cumplir.


Eduardo Tassano
Máster en gerenciamiento en servicios y sistemas de salud
Especial para época


jueves, 22 de enero de 2015

Hipertensión Arterial: Pobres resultados del tratamiento.












Lograr la reducción de la hipertensión arterial significa ni más ni menos que reducir las principales causas de enfermedad y muerte en el mundo.

La presión sanguínea normal es necesaria para la circulación de la sangre. La circulación de la sangre es necesaria para que los nutrientes que se transportan  en la sangre lleguen a todos los tejidos, por ende a todo el organismo y de esa manera asegurar su normal funcionamiento. El oxigeno necesario y lo que proviene de la alimentación se distribuyen de esa manera.

La presión arterial o tensión arterial normal oscila en las diferentes edades y cuesta tener un valor normal en forma unánime pero se considera normal 120/80 mmhg lo optimo y  hasta 140/90 como valor normal, según diferentes autores.

Luego de la edad de 30 años es casi perentorio que todas las personas sepan su valor de presión arterial. Y esto no siempre se hace. Además de  desconocer  su valor de presión arterial, otros no saben  cuáles son los valores normales con los que deben funcionar.

No hay dudas que la hipertensión arterial constituye un factor de riesgo,  un síndrome cuya presencia incrementa enormemente el riesgo de padecer enfermedades vasculares, sea de corazón, cerebro, u otros órganos.

Los infartos de corazón y los accidentes cerebrovasculares, son la primera causa de morbimortalidad en el mundo.  De allí la enorme importancia que tiene el control de la hipertensión arterial para intentar controlar estas enfermedades, hoy epidémicas y que tanto afectan a las personas en todo en todo el mundo.
En nuestro país y en muchos lugares del mundo solo uno o a lo sumo dos de cada diez pacientes, con hipertensión arterial están correctamente tratados, controlados y con la presión normalizada.

El otro dato no menor es que solo un tercio de los hipertensos sabe que esta hipertenso. El resto anda por la vida sin diagnóstico.  Se estima que la hipertensión arterial afecta al 30 o 40 % de la población mundial. No hay diferencias significativas de raza, grados de desarrollo económico del país, u otras cosas.  La hipertensión arterial es global y no respeta nada.

Se estima  que en la Argentina de 10 a 16 millones de habitantes son hipertensos arteriales, y de ellos, entre 12 y 15 millones se mantienen hipertensos, ya sea por falta de diagnóstico, por falta de tratamiento, o por falta de efectividad del tratamiento. 

   Desde el lado de los pacientes, la cosa es aún más complicada debido al “alarmante bajo cumplimiento” de los tratamientos instituidos y a los escasos controles. Solamente el 10% de los pacientes cumplen con la dieta y el 20% con la actividad física, y si recordamos que la clave del éxito en este tipo de enfermedades esta en lo que el paciente pesa, camina y come regularmente, podemos entender los pobres resultados. Además ni siquiera se  toman los fármacos recomendados y ahí sí que no tenemos mucho para hacer.
El tratamiento básico consta de 3 elementos: las dietas con poca sal o sin sal, el control del peso, y el tratamiento farmacológico.

Dieta hiposódica:

Hay pruebas sólidas de que la sal añadida a la alimentación es un factor importante para el aumento de la  presión arterial en personas normotensas e hipertensas, sean adultos o niños.  

Por otro lado, la reducción de sal en la dieta de  poblaciones enteras, pueden hacer más “equitativa e igualitaria“ la disminución de la tensión arterial en la población. El objetivo es controlar  no sólo lo que se utiliza en la mesa,  si no también,  la que se añade a  alimentos tratados y confeccionados como el pan, carnes procesadas y cereales para el desayuno.   Las personas no son conscientes de la cantidad de sal que están consumiendo en diferentes alimentos y de los efectos adversos en su salud. 

Disminuir o suprimir el consumo de sal disminuye la presión en un 8 a 10%. La dieta hipo sódica es  difícil de lograr, fundamentalmente por razones culturales.

Disminución de peso: 

La reducción de peso, si es adecuada y mantenida, es la única medida del tratamiento no farmacológico capaz, por sí sola, de lograr con razonable expectativa algún grado de reducción de las cifras de la presión arterial.

Tratamiento farmacológico: 

Si  bien no se conoce la causa de la hipertensión arterial esencial, tenemos la suerte de contar con  tratamiento farmacológico efectivo.  Como tantas cosas en medicina si bien no se sabe exactamente qué es lo que falla, se dispone de  remedios  efectivos para controlar la enfermedad. 

Con respecto a los fármacos se utilizan  4 grupos altamente efectivos para el  tratamiento de la hipertensión arterial: los diuréticos, los betabloqueantes, los vasodilatadores  y los bloqueantes cálcicos.
Hay diferentes esquemas terapéuticos a  costos accesibles y hoy día lo moderno es tratar con varias drogas a dosis bajas. El hecho es que, salvo mínimas excepciones, la presión debe bajar si o si, con el esquema que sea. 

Pero a pesar de estos esquemas efectivos de tratamiento, el abandono de la medicación es significativamente alto. Ello obedece a múltiples causas, muchas veces el paciente dice que dejó de tomar la medicación porque se sentía bien, (en realidad la presión en general no se siente), o porque le bajaron los valores y ello obedece al tratamiento, al suprimir los fármacos vuelve a subir, o porque “no quiere tomar tantas pastillas “.  

Del total de los hipertensos solo una minoría  está bien tratado y con los valores de presión normales. Insistimos en el enfoque poblacional del tratamiento, favoreciendo la producción de alimentos con bajo contenido sódico, tener una sociedad que practique un mayor grado de actividad física y que los accesos al sistema de salud sea fácil con muy fácil provisión de los medicamentos adecuados.
El fracaso del tratamiento de la hipertensión arterial es una realidad que poco se considera en el ambiente por fuera del sistema de salud.

Lograr la reducción de la hipertensión arterial significa ni más ni menos que reducir las principales causas de enfermedad y muerte en el mundo.

El tratamiento individual de cada paciente es bueno pero hay que realizar enfoques globales de detección y   tratamientos en la población dada la alta incidencia de la enfermedad, ya que existen tratamientos económicos  y accesibles para los pacientes.

jueves, 15 de enero de 2015

Residuos sólidos urbanos y contaminación.








Los residuos sólidos urbanos impactan gravemente en el ambiente constituyendo un problema mundial. Debemos trabajar en programas de "Basura Cero"

En otras ediciones nos referimos a la contaminación ambiental en general. Y establecimos que dicha contaminación, puede ser del aire, del agua o del suelo. También nos hemos referido a que   la vida moderna y el consumismo  han hecho que el tema de los residuos sólidos urbanos, comúnmente conocidos como basura se constituya un problema de primera magnitud en el orden mundial.

La gran producción de basuras domésticas obliga a establecer servicios especiales de recolección y almacenamiento de los desperdicios. Sin embargo, muchos de estos residuos se siguen vertiendo al río y a sus riberas, se acumulan en vertederos clandestinos y producen un serio impacto sobre el paisaje, la flora y la fauna del lugar.

Por otra parte, el tratamiento de residuos traslada en ocasiones la contaminación de un medio a otro. Por ejemplo, la incineración de residuos sólidos produce gases, partículas y vapores que contaminarán el aire si no se realiza un adecuado tratamiento. El almacenamiento en vertederos, a su vez, puede producir diversos efectos sobre el aire y las aguas superficiales y subterráneas -como incendios y explosiones- si no existe una salida adecuada de los gases que emanan y una buena recogida y tratamiento de los lixiviados líquidos.
Los residuos sólidos urbanos impactan gravemente en el ambiente de diferente manera.  El volumen de desperdicios generados en las ciudades ha crecido mucho en los últimos años y esto ha generado problemas respecto a su recolección  y eliminación. Este problema se agrava año tras año debido a cuatro causas principales: 

·         El crecimiento demográfico, 
·         La concentración de la población en núcleos urbanos,
·         La mayor utilización de bienes de rápido envejecimiento,
·         El uso más generalizado de envases sin retorno fabricados con materiales no biodegradables.

Los problemas derivados de la disposición de los residuos sólidos urbanos en basurales, rellenos “sanitarios” o incineradores obligan a repensar el sistema actual de gestión de residuos. Según las reglas de juego vigentes, extraemos recursos naturales del planeta para fabricar bienes de consumo, en muchos casos de vida útil corta, que luego son dispuestos de un modo que no permite que sean aprovechados, y contaminando el ambiente.

Los incineradores aportan gases de efecto invernadero a la atmósfera, son responsables del calentamiento global y  fuente inexorable de dioxinas y furanos, sustancias tóxicas con propiedades cancerígenas  que persisten en el medio ambiente.

Debe acabarse con el despilfarro de recursos que supone la fabricación de productos de usar y tirar y la disposición de los residuos en basurales o rellenos "sanitarios". 

La verdadera preocupación por el problema de la basura debe demostrarse estimulando: 

·         La reducción del consumo de recursos no renovables;
·         La sustitución de materias primas tóxicas en los productos domésticos (pilas, electrodomésticos, pinturas, PVC);
·         La reutilización de productos (envases);
·         El reciclaje de materiales -como el papel y el vidrio- y
·         La extensión de la vida útil de los productos que consumimos.

Para eso, hace tiempo que en distintas regiones del mundo se viene trabajando en programas de "Basura Cero". Este enfoque está siendo promovido por gobiernos, ciudadanos y empresas, e involucra una solución al problema de la basura desde su misma fuente. En lugar de focalizar los esfuerzos en desarrollar nuevas y costosas técnicas de ingeniería para intentar atenuar los problemas de contaminación generados por las prácticas de disposición final vigentes, los recursos deben conducirse más arriba en el proceso de producción y consumo.

Estos programas se orientan no solamente al tratamiento y el reciclaje sino también al diseño de los productos de modo que tengan una vida útil más larga y se produzcan con materiales no tóxicos y reciclables. 

Hoy existe un nuevo flujo de residuos peligrosos qué está emergiendo. El “boom” del consumo mundial de aparatos eléctricos y electrónicos ha creado una explosión en la generación de basura electrónica, la que contiene sustancias químicas tóxicas persistentes en el ambiente y metales pesados. Dado que estos aparatos han sido diseñados utilizando tales sustancias, cuando son desechados al final de su vida útil, no pueden ser dispuestos o reciclados de un modo ambientalmente seguro.

Cada año, cientos de miles de viejas computadoras y teléfonos móviles son arrojados a basurales, rellenos sanitarios, o son incinerados. El desmantelamiento y fundido de partes de estos aparatos  generan la liberación de  un “cocktail” de venenos y químicos tóxicos. 

Varios países tienen leyes y marcos regulatorios que adoptan el Principio de responsabilidad Extendida del Productor (REP) para los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE). Algunos autores sostienen que para hacer frente a la crítica situación de los RAEE a nivel global, se necesita urgentemente de leyes que hagan responsables a los fabricantes por los productos que colocan en el mercado, aún luego de que estos son descartados por los clientes.

Nuestro país no escapa de estas consideraciones con el agravante que se presentan bajo dos situaciones:

1.       Ignorar el problema:   para muchos   habitantes el problema no “existe” y lo peor, y esto es lo grave,  tampoco existe para quienes tienen cargos de gobierno en los cuales pueden influir en la mejora de la consideración de este tema.  
2.       Imposibilidad de afrontar costos:   los gobiernos provinciales y en algunos casos los municipales están preocupados por este tema. Los esfuerzos son variables en los distintos lugares. Todos tropiezan con el problema de los costos. 

Ambas situaciones quedarían atendidas si el gobierno nacional, que maneja arbitrariamente el 70% de la renta nacional, coordinare un plan nacional con asignación de  recursos para abordar este tema como se merece. 

Afirmaciones  como “es un tema que no da votos”  o  la “gente no entiende” justifican vanamente que las  soluciones se retrasen y que no se tome este tema con la seriedad que se necesita. 

Podemos decir que la concientización ha mejorado un poco y que algunas decisiones se han tomado, pero falta que esto sea una política de estado nacional  coordinada con  las provincias, inclusive con fondos, inversiones y  planes estratégicos, para ahí si cuidar este país como se debe. 

Como ciudadanos, quizás lo primero que podemos y debemos hacer es cumplir con la Constitución Nacional de 1994 y respetar las leyes actuales que buscan proteger el medio ambiente.

Dr. Eduardo Tassano
Master en Gerenciamiento y Sistemas de Servicios de Salud.
Especial para  Época


jueves, 8 de enero de 2015

Cuidados del sol.






Tomar sol es bueno. La exposición al sol es fuente natural de vitamina D, pero abusar del sol puede jugarnos una mala pasada.

Los cuidados por los rayos solares tienen en el mundo actual el aditamento que significa la destrucción progresiva de la capa de ozono. Esta capa atmosférica es la encargada en primer orden de la disminución o atenuación de los rayos solares hacia la superficie de la Tierra. 

La piel es el órgano más extenso del cuerpo humano,  el que está más expuesto al medio ambiente, y el que recuerda, a modo de registro, visualizadas como cicatrices  las agresiones sufridas en toda la historia de la persona. 

Una de las funciones principales de la piel, es proteger el organismo de las radiaciones solares.
La exposición humana al sol es una fuente natural de vitamina D. Con tan sólo una exposición diaria de 5-10 minutos al sol, ayudamos a que nuestro organismo metabolice toda la vitamina D que necesita para su correcto funcionamiento. Sin embargo, si no se hace correctamente, también puede ser un peligro para la piel, que con el calor estival se deshidrata más rápidamente. Además, con el sudor se genera humedad, haciéndola más vulnerable a infecciones.

Cada verano, infinidad de turistas disfrutan del sol en todas partes del mundo, pero muchos sufren efectos secundarios negativos como quemaduras, deshidratación, molestias o incluso deterioro prematuro o cáncer de la piel. Todos queremos lucir un buen bronceado y tener el cuerpo en forma, pero abusar del sol puede jugarnos una mala pasada. 

De acuerdo a la longitud de onda las radiaciones solares se extienden desde la luz ultravioleta, (menor longitud de onda) hasta las radiaciones infrarrojas (mayor longitud de onda), pasando por la luz visible. Los rayos que penetran en la piel y sobre los que hay que tener cuidado son los ultravioletas.
La radiación solar es filtrada por la capa de ozono que retiene los rayos más nocivos: los UVA y UVB (ultravioletas alfa o beta). 

Sin embargo, otra vez el deterioro ambiental actual se hace ver  y el importante y creciente deterioro de la capa de ozono   hace que los rayos ultravioletas no se filtren bien cuando caen en forma directa. Esto es justamente cuando el sol está en su punto más alto, es decir, al mediodía y por eso se recomienda no tomar sol en forma directa entre las 11 de la mañana y las 3 de la tarde, aunque últimamente se ha extendido una hora más.

La arena y la nieve reflejan un gran porcentaje de rayos UVA y UVB, por lo que estar bajo una sombrilla o techo no garantizan ninguna seguridad.

Tomar sol es bueno, el tema es no abusarse. La coloración de la piel es la respuesta del cuerpo ante los rayos solares, que se oscurece para protegerse de ellos.

El  sol en pequeñas dosis ayuda a la formación de vitamina D, que fija el calcio en huesos y dientes y evita el raquitismo (enfermedad caracterizada por la deformación de los huesos, que afecta fundamentalmente  a los niños). El sol también tonifica los músculos, mejora el aspecto de la piel y el organismo. Influye también en el carácter de las personas, equilibra el sistema nervioso y evita estados depresivos.
La exposición solar inadecuada produce trastornos que pueden manifestarse a corto o a largo plazo, entre los que destacan:

·         Quemaduras solares: Se presentan mediante el enrojecimiento de la piel, inflamación o ampollas.
·         Bronceado excesivo: Las radiaciones solares excesivas provocan que se genere más melanina en la piel (pigmento que le da color).

·         Hiperqueratosis: Hinchazón de la piel.

·         Fotoenvejecimiento: El sol va desgastando la piel, que toma una apariencia "avejentada". Falta de elasticidad, se reseca y comienzan a aparecer arrugas, manchas y hasta derrames de los vasos sanguíneos que recorren la piel. Un estudio dio por resultado que el 75% de las arrugas son causadas por el sol.
·         Las enfermedades: El lupus, el albinismo, la porfiria, los herpes, el vitiligo y la rosácea se agravan con la exposición solar.

·         Alteraciones de la pigmentación: Las pecas (sobre todo en "pelirrojos") y lunares. También manchas oscuras llamadas "melasmas" (frecuentes en el embarazo).

·         Cáncer de piel: Estudios realizados por expertos presentan al sol como el principal causante de esta enfermedad. Es más común cuando las exposiciones prolongadas al sol se dan desde la infancia, por lo que hay que cuidar mucho a los más pequeños.

Cómo cuidarse del sol

El horario: Evitar exponerse al sol entre las 11 y las 16. El riesgo aquí es mayor  por  lo que dijimos de la capa de ozono dañada sumado a la caída vertical de los rayos. 

Los elementos protectores: Cubrirse con prendas, como remeras, gorra, lentes, etc. pone una barrera entre el sol y nuestra piel. No olvidemos proteger el cuello, las orejas, los ojos, la frente y la nariz, estas zonas son prominentes y por lo tanto más propensas a quemarse.

Usar anteojos que  protejan de los rayos  UV: estos rayos son la primera causa de ceguera en el mundo, porque producen cataratas. Adultos y niños deben protegerse con lentes, cuyos cristales cumplan la norma 89/686/CEE, que implica que protegen contra radiaciones UV.

Los fotoprotectores: Hay que usar los adecuados para cada tipo de piel. Los de piel más blanca deberán protegerse más que otras personas. Otra cuestión importante es que filtren los rayos UVA y UVB y que sean resistentes al agua. Cubrir bien toda la piel, incluyendo el cuero cabelludo, tanto en niños como en casos de calvicie.
Asegurarse que la piel esté seca al aplicarse la pantalla solar. De otra forma la capa de agua atrapada aumentará el riesgo de quemaduras al actuar como una lente de aumento.

Lo ideal es ponerse protector media hora antes de tomar sol y volver a aplicar cada dos horas o luego de cada chapuzón.

Cuidar especialmente la piel de bebés, niños pequeños y ancianos, que en ellos es más delicada.
La hidratación: Al sudar por el calor perdemos agua, por lo que es recomendable beber líquido en cantidad.
Los días nublados: Deben tomarse las mismas precauciones, dado que las nubes no evitan el paso de los rayos nocivos.
El embarazo: No exponerse al sol prolongadamente y cubrir siempre la panza con ropa, en lo posible un material que no deje pasar mucha luz.

Los medicamentos: Lea atentamente el prospecto de los medicamentos, algunos pueden provocar fotosensibilización o reacciones adversas.

Ante cualquier duda o alteración de la piel, consulte siempre con el dermatólogo. Él será  quien mejor lo aconseje.

Más allá del efecto estético a corto plazo, no cuidar adecuadamente la piel después de tomar el sol puede provocar manchas, pecas, arrugas y, en el peor de los casos, cáncer de piel. Por ese motivo, después de un día de playa o piscina o, simplemente, de una jornada de turismo bajo el sol, mimar la piel es clave, tanto para conservar el bronceado como para evitar enfermedades.

Dr Eduardo Tassano
Magister en Servicios y Sistemas de Salud
Especial para Ëpoca