OPINIONES – Dr. Eduardo Tassano

jueves, 13 de marzo de 2014

Un programa comunitario exitoso




Desempeña un rol de importancia en la prevención, control, tratamiento y rehabilitación de las principales enfermedades no transmisibles. En América, más de la mitad de la población es poco activa y prevalece el sedentarismo.
En información científica de las décadas pasadas se demuestra claramente la relación beneficiosa que existe entre actividad física y salud. En datos epidemiológicos se expresa que la actividad física desempeña un papel importante en la prevención, el control, el tratamiento y la rehabilitación de las principales enfermedades no transmisibles, tales como obesidad en adultos en niños y adolescentes, hipertensión, diabetes, derrame cerebral, enfermedades cardiovasculares, infarto de miocardio, osteoporosis y fractura de cadera, y cáncer, además de la disminución de marcadores inflamatorios para enfermedades no transmisibles y de mortalidad a partir de cualquier causa.

En la región de las Américas, la prevalencia de la inactividad física como factor de riesgo no había sido claramente establecida ya que, hasta hace poco, no existía un instrumento único y universalmente aceptado para evaluar niveles de actividad física que hicieran posible la obtención de cifras de referencia regionales.

Sin embargo, en datos de diferentes países de las Américas se demuestra que más de un 50% de la población es poco activa; en otras palabras, este grupo no realiza actividad física a la frecuencia mínima recomendada de cinco días por semana, 30 minutos por día. En algunos países de la Región, la prevalencia de estilos de vida sedentarios es casi 60%.

En Chile, de acuerdo con la  Primera Encuesta Nacional de Calidad de Vida y Salud de 2002, el porcentaje de personas que realizan menos de 30 minutos de actividad física tres veces por semana (considerado como sedentario bajo este criterio) fue un sobresaliente 91% de la población.

En otros estudios en Brasil, Chile y Perú se demuestra claramente que más de dos tercios de la población de estos países no cumplen las recomendaciones en cuanto a la frecuencia de actividad física que se necesita para obtener beneficios para la salud. En resultados de estudios realizados en Bogotá, Colombia, el índice de inactividad física es del 79% de la población y sólo 5,25% de individuos realizan regularmente actividad física. En estos estudios se indica también que las mujeres realizan actividad física con menos frecuencia que los hombres y que la actividad física disminuye a medida que avanza la edad cronológica. 
 
El caso de Sao Paulo (Brasil)

En Brasil, en los primeros datos sobre inactividad física en la municipalidad de Sao Paulo se demostró una prevalencia de estilos de vida sedentarios de cerca de 60% en hombres y 80% en mujeres. En los datos obtenidos luego del censo nacional de 1996 y 1997, se demostró que apenas 13% de la población realizaba al menos 30 minutos de actividad física en su tiempo libre en uno o  más días semanalmente, y que sólo 3,3% hacía la cantidad mínima diariamente recomendada de al menos 30 minutos cinco veces por semana. Otro importante punto respecto a la actividad física y el impacto de ésta en la salud pública es el costo de estilos de vida sedentarios para los planes de salud

Existen diferentes estimaciones pero de lo que no hay dudas es del alto impacto económico que el sedentarismo provoca en las sociedades modernas. Un estudio del año 2002 en el estado de Sao Paulo reveló un gasto de  aproximadamente 37 millones de dólares.

A la luz de estos resultados, además de otros datos respecto a la alta prevalencia de enfermedades no transmisibles - las enfermedades cardiovasculares son la causa principal de morbilidad y mortalidad - el  Ministerio de Salud buscó crear un programa de incentivos para la práctica regular de actividad física como una manera de mantener, mejorar, recuperar y lograr el nivel de salud más alto posible para los residentes de Sao Paulo.

Así nació un programa pionero para promover la actividad física en Latinoamérica “Agita Sao Paulo”, considerado por algunos expertos en este campo como una de las iniciativas más ejemplares desarrolladas hasta la fecha para la promoción de estilos de vida activos en la Región de las Américas. La estrategia básica ha sido la actividad física moderada más la nueva e innovadora estrategia propuesta para combatir estilos de vida sedentarios mediante la adopción del llamado modelo ecológico móvil, que toma en cuenta factores individuales y medioambientales en la promoción de la actividad física.

El concepto de actividad física moderada tiene que ver particularmente con el contexto cultural de Sao Paulo. De hecho, el ritmo urbano, rápido y moderno que caracteriza la vida en el área metropolitana ha llevado a muchos residentes a informar que la falta de tiempo es una barrera principal para desarrollar un estilo de vida activo. Por lo tanto, la idea de realizar actividad física moderada en sesiones breves es probablemente una alternativa más atractiva que realizar periodos de 30 minutos de actividad física intensa. Otro factor que quizás influye esta tendencia es el clima cálido y tropical que se encuentra en muchas partes de Brasil. 
 
El programa además cuenta con materiales educativos que se ofrecen más una serie de megaeventos para movilizar a la población y crear conciencia colectiva en cuanto a la importancia para la salud y el bienestar totales de realizar actividad física. 

El mensaje por excelencia adoptado por Agita Sao Paulo de que los adultos realicen al menos 30 minutos de actividad física de moderada intensidad en la mayoría, si no todos, los días de la semana, fue desarrollado por primera vez en 1995 por los CDC y la American College of Sports Medicine (ACSM) [Universidad Norteamericana de Medicina del Deporte] y se basó en numerosos estudios fisiológicos, epidemiológicos y clínicos que confirmaron los beneficios para la salud obtenidos de este nivel de intensidad y duración de la actividad física.
 
Se ha probado que el Programa Agita Sao Paulo es un modelo de intervención exitoso para la promoción de la actividad física, especialmente en países en desarrollo y una estrategia eficaz en diferentes niveles y sectores, ya que incluye simultáneamente las acciones de instituciones y grupos de interés de los sectores públicos y privados y de la sociedad civil, con un objetivo en común: combatir estilos de vida sedentarios. 
 
El esquema de trabajo incluye la presentación de un mensaje simple y claro que es fácil de entender y recordar: “30 minutos de actividad física, preferiblemente todos los días”; focalizando principalmente en las escuelas, lugares de trabajo y para la tercera edad.

El otro pilar ha sido un fuerte apoyo de los medios de comunicación en la diseminación de mensajes e información a públicos diversos y general.
 
De este programa ha nacido el Muévete Bogotá y otros más pequeños en otras ciudades. Toda Latinoamérica está preocupada por este tema y cada vez más se toman más iniciativas para favorecer y fomentar la actividad física como elemento de primer orden en la prevención de muchas enfermedades. 

La "actividad física" no debe confundirse con el "ejercicio". Este es una variedad de actividad física planificada, estructurada, repetitiva y realizada con un objetivo relacionado con la mejora o el mantenimiento de uno o más componentes de la aptitud física. La actividad física abarca el ejercicio, pero también otras actividades que entrañan movimiento corporal y se realizan como parte de los momentos de juego, del trabajo, de formas de transporte activas, de las tareas domésticas y de actividades recreativas.

La promoción y realización de actividad física debe constituir una política de estado y es perentorio organizar actividades de todo tipo en todos los ámbitos posibles para que nuestros ciudadanos tengan la mayor calidad de vida posible.

Eduardo Tassano Máster en Gerenciamiento en Servicios y sistemas de salud
Especial para época

jueves, 6 de marzo de 2014

Ley reducción de sodio en la Argentina:






El miércoles 13 de noviembre  del año 2013 la Cámara Alta sancionó la Ley de Regulación del Consumo de Sodio. El objetivo de ésta norma es disminuir el impacto de las enfermedades cardiovasculares y la hipertensión, reduciendo el contenido de sodio en los alimentos procesados y eliminando saleros de los locales de venta de comida.

Es una iniciativa que persigue disminuir el consumo de Sal de la población en su conjunto para reducir la importante carga sanitaria que representan las enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares y renales. Constituye una de las principales acciones de promoción de la salud y forma parte de un plan integral de prevención y control de Enfermedades crónicas no transmisibles.

La OMS señala que el aumento de la presión arterial en el mundo es el principal factor de riesgo de  muerte  y el segundo de discapacidad por enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular e insuficiencia renal.

Desde antaño es conocida la relación entre el consumo de sal (cloruro de sodio), función del riñón e hipertensión arterial. Desde considerar que el sodio retiene agua y eso aumenta el volumen de liquido del organismo, pasando por las teorías de que por fallas en el riñón se elimina menos sodio y agua y los mecanismos íntimos bioquímicos que provocan que las arteriolas sufran una constricción mayor de lo aconsejable; todo lleva a una mayor presión arterial con todo lo que ello desencadena en el organismo.

De allí se desprende el clásico consejo médico ante los  casos de hipertensión arterial en recomendar la dieta hiposodica o sin sal. Hay pruebas sólidas de que la sal añadida a la alimentación es un factor importante para el aumento de la  presión arterial en personas normotensas e hipertensas, sean adultos o niños. Una dieta alta en sal  aumenta también el riesgo de hipertrofia ventricular izquierda (engrosamiento de las paredes del corazón)  y daño renal, es una causa probable de  cáncer gástrico, y tiene posibles asociaciones con la osteoporosis, entre otras.  Debido a que los alimentos salados causan sed, es  probable que sea un contribuyente importante a la obesidad entre los niños y adolescentes a través de la  asociación con un mayor consumo de bebidas de altas calorías.

Un informe técnico de la OMS (organización mundial de la salud)  y la FAO (Organización para la alimentación y la agricultura) recomienda una ingesta de sal de menos de 5g/día/persona, el  objetivo de una dieta saludable, equivalente a 2000 mg de sodio.  Entre los países de las Américas,  donde se ha estudiado la excreción de sodio de forma estandarizada y comparable, la ingesta de sal  resultó ser de 11.5g/día/persona.  

Datos recientes de los Estados Unidos indican que el 95% de los  hombres y el 75% de las mujeres de 31 a 50 años de edad, regularmente consumen más sal que la cantidad máxima.  En Canadá, más del 85% de los hombres y el 60% de las mujeres entre 19 y 70  años de edad tienen una ingesta de sal por encima del nivel máximo de ingesta.  En Argentina, según estimaciones de la cartera sanitaria, el consumo es de 11,2 gramos de promedio.

Reducir la presión arterial efectivamente en una escala universal requiere de acciones con gran alcance en  la población.  Si bien el asesoramiento individual y la enseñanza son parte de cualquier enfoque global de la  presión arterial saludable, tienen un impacto limitado.

Por otro lado, la reducción de sal en la dieta de  poblaciones enteras, no se limita a lo que se utiliza en la mesa, siendo más importante aun, la que se añade a  alimentos tratados y confeccionados como el pan, carnes procesadas y cereales para el desayuno. Ambos pueden  distribuir los beneficios de la disminución de la presión arterial amplia y equitativa.

Se justifica que los gobiernos tomen un enfoque poblacional para reducir la ingesta de sal, ya que los  aditivos de sal en los alimentos son muy comunes. Las personas no son conscientes de la cantidad de sal que están comiendo en diferentes alimentos y de los efectos adversos en su salud, siendo los niños  especialmente vulnerables.

La reducción de la presión arterial mediante la reducción de la ingesta de sal a nivel poblacional es efectiva.  Una estrategia que combine los medios de comunicación y campañas de concientización con la regulación del contenido de sal en los productos alimenticios puede evitar un importante número de muertes en 10 años.  

La iniciativa del Plan Argentina Saludable del Ministerio de Salud de la Nación “Menos Sal Más Vida”, trabaja desde 2011 en la reducción del consumo de sal a través de acuerdos con la industria alimenticia y las panaderías artesanales

Firmaron este acuerdo 45 empresas del rubro alimenticio comprometidas en disminuir la cantidad de sodio en sus productos elaborados y son casi 500 los alimentos de consumo masivo incorporados al convenio, entre lácteos, cárnicos, sopas, aderezos, conservas y farináceos.

La nueva Ley establece que el Ministerio d Salud fijará la cantidad de sal máxima permitida para cada tipo de alimento producido por la industria, y plantea un programa de reducción progresiva hasta alcanzar esos topes. Luego la industria tendrá un plazo de 24 meses para adecuarse a la norma.

La Ley de regulación del consumo de sodio plantea:

ü      reducción progresiva de la sal contenida en los alimentos procesados hasta alcanzar los valores máximos en cada grupo alimentario, fijados por la cartera sanitaria nacional;
ü      regula la fijación de advertencias en los envases sobre los riesgos del consumo en exceso de sal;
ü      promueve la eliminación de los saleros en las mesas de los locales gastronómicos;
ü      fija el tamaño máximo para los envases en los que se venda sal no superar los 500mg y
ü      establece sanciones para las empresas infractoras.

ü      También se  reduce a la mitad el tamaño de los sobrecitos de sal que hay en los restaurantes, que serán de medio gramo en lugar de un gramo.  

La Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA) celebró  la sanción de la Ley Nacional de Regulación del Consumo de Sodio, cuyo objetivo es lograr que la población consuma menos sal de mesa en las comidas y destacó que se trata de una norma "de alto impacto que reducirá las muertes por infarto y ACV".



jueves, 27 de febrero de 2014

Tipos de drogas: hoy el crack




Latinoamérica asiste con estupor a la proliferación del narcotráfico. Todos los esfuerzos y las palabras no son suficientes para describir la situación, sobre todo teniendo en cuenta el gran avance que han tenido tanto la producción como la comercialización de las mismas. Todo ello se traduce en el creciente número de consumidores y por las guerras entre bandas y los asesinatos que de allí se producen.
Varios tipos de drogas se expenden en nuestro territorio. La cocaína es la droga base y más conocida. De ella derivan el paco y el crack. En otra edición nos referíamos al Paco, droga de bajo costo que está destruyendo nuestra juventud. La pasta base de cocaína o paco es peor que una droga: es el desecho de una droga. 
Surge como residuo de las cocinas o laboratorios en los que se elabora la cocaína, emerge como un resultado de una industria que busca la forma de introducir en el mercado hasta a sus desechos.Un error muy común es llamar crack a la pasta base. El crack básicamente se hace con clorhidrato de cocaína con bicarbonato de sodio y agua o amoniaco. En cambio, la pasta base es la pasta de cocaína previa al refinamiento o a veces el sobrante de éste. Puede decirse que la pasta base está en el paso previo a la cocaína y el crack está en un paso posterior.

El término crack (sinónimo de piedra), también conocido como crac, es el nombre vulgar de un derivado de la cocaína; en concreto, del que resulta de la mezcla de base libre de cocaína con una parte variable de bicarbonato de sodio.

El término crack es una onomatopeya que sugiere el ruido que hacen las piedras de esta droga al calentarse por la evaporación de la cocaína en base que contienen, al liberarse de la mezcla con el bicarbonato de sodio.

El crack se consigue mezclando una parte de cocaína en forma de base libre y dos partes de bicarbonato sódico. Tras la evaporación del solvente usado para la homogeneización en la mezcla de la cocaína, se obtiene un producto que puede ser fumado, ya que sólo la parte en forma de base se evapora mediante el calor, quedando los alcaloides en el bicarbonato de sodio, que no se evapora, y cuya función es la de aumentar el tamaño y la maniobrabilidad de la sustancia.
Dado que el crack se fuma, ingresa rápidamente al torrente sanguíneo, produciéndole al individuo una sensación de euforia, pánico, insomnio y la necesidad de repetir la toma de crack.

Se hizo muy popular en la década de los ochenta, entre otras razones por su precio relativamente bajo frente a la cocaína y por la facilidad que presenta para procesarlo y adquirirlo. Sus efectos secundarios son similares a los de la cocaína, solamente que el riesgo de padecer alguna complicación es más alto, por las vías de consumo, propensa a producir accidentes cardio y cerebro vasculares.

En lo que al crack se refiere, se multiplican las advertencias de que es instantáneamente adictivo, lo que haría imposible su consumo ocasional o intermitente. Y ciertamente el crack produce una intensa ansia de consumo, que en algunos consumidores se convierte rápidamente en un patrón de gran abuso de crack.
Las propiedades euforizantes de la cocaína y el crack se deben a que estimulan al cerebro a liberar cantidades de dopamina más altas de lo normal.

La dopamina, neurotransmisor químico, se une a los receptores cerebrales que activan las sensaciones de excitación y placer.
Los efectos son mucho más rápidos e intensos que los de la cocaína, empezándose a sentir a los cinco segundos y con una duración aproximada de 5 a 10 min. Se produce una subida inicial con unos estados de euforia y desinhibición enormemente placenteros, vigor y disminución de fatiga, autoestima e hiperactividad. Posteriormente se produce una bajada (15 a 20 min) en la que aparece fatiga y confusión depresiva.

Estos efectos psicológicos desagradables (disforia) pueden combatirse fumando más… con lo que la persona adquiere la necesidad de utilizar la droga continuamente, durante muchas horas, para sentirse de nuevo relativamente bien aunque raramente volverá a presentar la embriaguez o euforia inicial. Los usuarios describen este tipo de reacción como ansiedad, pero en realidad es un estado complejo de angustia asociado con una necesidad imperativa de fumar más…

 Si el individuo sigue fumando, puede llegar a tener alucinaciones, percepciones ilusorias, ideas paranoides o un comportamiento francamente psicótico. Es indudable que cuando las personas empiezan a usar la droga pueden limitar su uso a una o dos veces por semana; sin embargo, en la mayoría de los casos esta frecuencia aumenta gradualmente hasta que la persona se ve obligada a fumar intensamente todos los días, llevada por una necesidad irreprimible.

El uso crónico produce irritabilidad, insomnio, pérdida de peso, hipertensión, arritmia cardiaca, temblores, indiferencia sexual, accesos crónicos de tos, paranoia creciente, percepciones visuales  e infecciones pulmonares. Se ha comprobado que el uso de crack por mujeres embarazadas puede provocar deterioro fetal, retardo en el crecimiento intrauterino y parto prematuro. Los niños nacidos en estas condiciones parecen estar destinados a sufrir conductas anormales. Los “bebés del crack”, como empieza a conocérseles, “tienen problemas para jugar y hablar con los otros niños.

El crack produce una tolerancia muy alta que se desarrolla con extrema facilidad. Aunque hay informaciones contradictorias, la mayoría de los investigadores afirman que el crack no provoca adicción en el sentido físico, pero sí una grave dependencia psicológica cuyo síndrome abstinencial se manifiesta por insomnio, fatiga, apatía y depresión grave.

Las adicciones en sus diversas manifestaciones acosan a nuestra sociedad de una manera creciente y sin solución. El crack constituye otra faceta a tener en cuenta. La curación de esta adicción como de la cocaína constituye un camino difícil, plagado de dificultades. Este desafío de la salud pública, que ataca principalmente a los jóvenes, debe unir a los diferentes sectores en busca de soluciones integrales y definitivas.  

Autor: Eduardo Tassano (*)
(*) Máster en gerenciamiento en Sistemas y servicios de salud
Especial para época

jueves, 20 de febrero de 2014

Estrés y riesgo cardiovascular






En este siglo XXI estamos viviendo la epidemia de las enfermedades crónicas no transmisibles. Este grupo está constituido fundamentalmente por las enfermedades cardiovasculares. Además en este grupo está el cáncer, las enfermedades respiratorias crónicas y la diabetes.
A pesar de los adelantos en el campo médico y tecnológico, la incidencia de enfermedades cardiovasculares no ha descendido. Al contrario, representan un avance incontenible.
Hace más de 50 años se han intensificado los estudios sobre las enfermedades cardiovasculares. Y hemos vivido avances extraordinarios en el tratamiento de las mismas. Esos avances han incluido la valoración de los factores de riesgo que se  asocian a la enfermedad cardiaca. 

Cuánto más factores de riesgo tenga una persona, mayores serán sus probabilidades de padecer una enfermedad del corazón. Algunos factores de riesgo pueden cambiarse, tratarse o modificarse y otros no. Pero el control del mayor número posible de factores de riesgo, mediante cambios en el estilo de vida y/o medicamentos, puede reducir el riesgo cardiovascular.

Estos factores de riesgo pueden ser modificables o no modificables. Entre los no modificables tenemos la predisposición genética, el género o la edad y entre los factores modificables tenemos hipertensión arterial, tabaquismo, sedentarismo, dislipidemia (colesterol alto), obesidad, hiperuricemia y el estrés. A este último factor modificable nos queremos referir.

El estrés está ligado al ser humano desde el origen de su existencia como un elemento fundamental para luchar por su supervivencia en el ecosistema, para preservar su equilibrio.

Es la respuesta del organismo de índole física o emocional a toda demanda de cambio real o imaginario que produce adaptación y/o tensión. El estrés puede ser bueno (eustrés) o malo (distrés).
El cambio es el pilar de la evolución de la Humanidad desde hace más de dos mil años.  No se sabe bien por qué las personas reaccionan de diferente manera a los cambios o situaciones.

Los factores provocadores, físicos o mentales activan en nuestro organismo la denominada respuesta de estrés, que es altamente compleja e implica principalmente al sistema nervioso y al endocrino. 
Estos sistemas provocan la liberación de sustancias y hormonas del estrés (adrenalina, noradrenalina, cortisol, aldosterona...), el organismo se pone en guardia y se prepara para la lucha o para la huida: concentra sus energías en el cerebro, el corazón y los músculos en detrimento del resto de órganos.

Estas sustancias, sobre todo la adrenalina y noradrenalina, afectan el sistema cardiovascular: aumentando la frecuencia cardíaca y la presión arterial, aumentando la necesidad de oxígeno del corazón. Esta necesidad de oxígeno puede ocasionar una angina de pecho, o dolor en el pecho, en enfermos del corazón. Estas hormonas aumentan la presión arterial, lo cual puede dañar la capa interior de las arterias. También aumenta la concentración de factores de coagulación en sangre, aumentando así el riesgo de que se formen coágulos internos que pueden tapar las arterias.

El estrés también puede contribuir a otros factores de riesgo. Por ejemplo, una persona que sufre de estrés puede comer más de lo que debe para reconfortarse, puede comenzar a fumar, o puede fumar más de lo normal.

En general se considera que el estrés tiene tres fases en el organismo:

Primera fase: alarma. El individuo se prepara para la acción, ya sea la lucha o la huida como dijimos. Esta fase supone un alto consumo energético. Se activa el sistema neuroendocrino descrito anteriormente. Tras esta fase, el individuo se ha adaptado al cambio y pasa a la fase de recuperación. Si la respuesta de estrés se perpetúa, se entra en la fase siguiente.

Segunda fase: resistencia. El individuo permanece en acción de tal forma que agota sus reservas. El sistema neuroendocrino se torna ineficaz hasta desembocar en la última fase.

Tercera fase: agotamiento. El estrés se convierte en patológico, en enfermedad.
 
Enfermedad cardiovascular

El estrés es considerado el gatillo o disparador de numerosas enfermedades cardiovasculares en individuos susceptibles: isquemia cerebral (ictus) y sobre todo miocárdica (angina de pecho, infarto sintomático o asintomático).

También se asocia a hipertensión arterial y a arritmias malignas. A su vez, potencia el resto de los factores de riesgo cardiovascular.
 
Estrés físico y emocional 

El estrés físico ha sido hasta los tiempos modernos el agente estresor más importante. El ejercicio físico moderado, sin embargo, es fuente de salud física y mental. El problema del ejercicio viene cuando se sobrepasan los límites.

Se ha comprobado que el estrés emocional produce los mismos cambios fisiológicos que el estrés físico.

La relación entre el estrés emocional y ataques cardiacos ha sido establecida hace ya mucho tiempo y ha sido instintivamente aceptada. Pero la verificación de esta presunción se ve obstaculizada porque no existe un test científico para cuantificar el grado de estrés emocional. Por ejemplo, se ha demostrado que existe un aumento del riesgo de infarto agudo de miocardio (doble de lo normal) durante las dos horas siguientes a un episodio significativo de alteración emocional. Cada vez hay más trabajos científicos que han demostrado asociación entre estrés mental y cuadros de isquemia en estudios de evaluación cardiológica.

 Además hay estudios poblacionales luego de catástrofes en las que la incidencia de eventos cardiovasculares está aumentada con respecto a periodos de no catástrofe.
 
Tratamiento del estrés  

Sin dudas que dentro de la complejidad del tema podemos establecer algunas pautas mínimas. En primer lugar lo importante es que el profesional reconozca a la persona que puede tener condiciones en que el estrés la perjudique. Se considera que hay medidas no farmacológicas y farmacológicas.

 Entre las primeras es fundamental recordar que el ejercicio físico, la alimentación equilibrada y el sueño reparador son básicos para solucionar el estrés. Las técnicas de relajación o actividades como el yoga son muy beneficiosas para los pacientes. Entre las medidas farmacológicas,  los profesionales son esenciales en la utilización de beta bloqueantes, ansiolíticos, hipnóticos o antidepresivos, de acuerdo a los casos.

La reacción de estrés fue el elemento que durante milenios acompaño el desarrollo de la civilización. Hoy las respuestas del mismo no son para el tipo de vida que se lleva a cabo y en muchos casos esta reacción termina siendo perjudicial. La búsqueda de estilos de vida más saludables puede a contribuir a mitigar estos efectos dañinos.

 
Autor: Eduardo Tassano  
Máster en Gerenciamiento en servicios y sistemas de salud
Especial para época
 

jueves, 13 de febrero de 2014

La neumonía en el mundo y Argentina







Según datos del Ministerio de Salud, las enfermedades del sistema respiratorio se encuentran entre las primeras cinco causas de muerte de la población general, en todos los grupos de edades.

Analizando las causas de enfermedad y muerte en el mundo vemos que las neumonías ocupan un lugar preponderante especialmente en los países de menores ingresos. En general en estos países constituye la tercera o cuarta causa de enfermedad y muerte.

La neumonía es un tipo de infección respiratoria aguda que afecta a los pulmones. Se transmite generalmente por contacto directo con personas infectadas.

Como decíamos, es un tipo de infección respiratoria aguda que afecta a los pulmones. Éstos están formados por pequeños sacos, llamados alvéolos, que - en las personas sanas - se llenan de aire al respirar. Los alvéolos de los enfermos de neumonía están llenos de pus y líquido, lo que hace dolorosa la respiración y limita la absorción de oxígeno.

La neumonía puede propagarse por diversas vías. Los virus y bacterias presentes comúnmente en la nariz o garganta de los niños, pueden infectar los pulmones al inhalarse. También pueden propagarse por vía aérea, en gotitas producidas en tosidas o estornudos. Además, la neumonía puede propagarse por medio de la sangre, sobre todo en el parto y en el período inmediatamente posterior. Se necesita investigar más sobre los diversos agentes que causan la neumonía y sobre sus modos de transmisión, ya que esta información es fundamental para el tratamiento y la prevención de la enfermedad.

La neumonía es la causa principal de muerte de niños en todo el mundo. Se calcula que la neumonía mata a unos 1,2 millones de niños menores de cinco años cada año, más que el SIDA, la malaria y el sarampión combinados.   Esa cifra de mortalidad supone el 18% de todas las defunciones de niños menores de cinco años en todo el mundo. La prevalencia es mayor en el África subsahariana y Asia meridional.  Todo esto podría evitarse con medidas sencillas y tecnológicamente accesibles.

La neumonía puede estar causada por virus, bacterias u hongos. Es sabido que hay medicación antibiótica para las bacterias y hongos, no existiendo para los virus.

Es notable que las neumonías sean tan incidentes en las cifras ya que  pueden  prevenirse mediante inmunización (vacunación), una alimentación adecuada y mediante el control de factores ambientales.
La neumonía causada por bacterias puede tratarse con antibióticos, pero solo alrededor del 30% de los niños que padecen neumonía reciben los antibióticos que necesitan.

Síntomas:

Los síntomas de la neumonía vírica y los de la bacteriana son similares, si bien los de la neumonía vírica pueden ser más numerosos que los de la bacteriana.

Los más comunes son: respiración rápida o dificultosa, tos, fiebre, escalofríos, pérdida de apetito, silbidos en el pecho. La respiración puede ser tan dificultosa que se puede notar el esfuerzo respiratorio en la parte inferior del  tórax y cuello. En lactantes muy enfermos, la neumonía puede ocasionar incapacidad para consumir alimentos o líquidos, así como pérdida de consciencia y convulsiones.

Factores de riesgo

La mayoría de los niños sanos pueden combatir la infección mediante sus defensas naturales, pero los niños con defensas bajas (inmunodeprimidos) presentan un mayor riesgo de contraer neumonía. Las defensas del niño pueden debilitarse por malnutrición o desnutrición, sobre todo en lactantes no alimentados exclusivamente con leche materna.

La presencia previa de enfermedades como sarampión o infecciones de VIH asintomáticas también aumentan el riesgo de que un niño contraiga neumonía.

Los siguientes factores ambientales también aumentan la susceptibilidad de los niños a la neumonía: la contaminación del aire interior ocasionada por el uso de leña o excrementos como combustible para cocinar o calentar el hogar, vivir en hogares hacinados, el consumo de tabaco por los padres (el tabaco otra vez).

Prevención

La prevención de la neumonía infantil es un componente fundamental de toda estrategia para reducir la mortalidad infantil. En este tema, toma vital importancia la vacunación contra la haemofilus, neumococos, sarampión y tos ferina (tos convulsa).

Una nutrición adecuada es clave para mejorar las defensas naturales del niño, comenzando con la alimentación exclusiva con leche materna durante los seis primeros meses de vida. La leche materna, además de prevenir eficazmente la neumonía, reduce la duración de la enfermedad.

También puede reducirse el número de niños que contraen neumonía corrigiendo factores ambientales como la contaminación del aire interior por ejemplo, proporcionando cocinas de interior limpias a precios accesibles  y fomentando el no tabaquismo.

A nivel mundial

El problema de nivel mundial obligó a la Organización Mundial de la Salud a tomar medidas. En 2009, la OMS y el UNICEF pusieron en marcha el Plan de Acción Mundial para la Prevención y el Control de la Neumonía (GAPP), que tiene por objetivo acelerar el control de la neumonía combinando diversas intervenciones de protección, prevención y tratamiento de la enfermedad en los niños, con medidas como las siguientes:

1) Protección de los niños de la neumonía, entre otras cosas promoviendo la lactancia natural exclusiva y el hábito de lavarse las manos y reduciendo la contaminación del aire en interiores.

2) Prevención de la neumonía mediante la vacunación;

3) Tratamiento de la neumonía, sobre todo procurando que todos los niños enfermos tengan acceso a una atención sanitaria correcta y reciban los antibióticos y el oxígeno que necesitan para sanar.

¿Y en Argentina?

Las muertes por enfermedades transmisibles en la República Argentina, a similitud del mundo desarrollado, disminuyeron drásticamente en la segunda mitad del siglo XX como consecuencia del mejoramiento de las condiciones ambientales, la disponibilidad de antibióticos, los conocimientos sobre prevención y el uso masivo de las vacunas. Si bien la tendencia se mantiene puede observarse que las tasas son muy superiores a las de países desarrollados.

Alrededor de 15 mil personas mayores de 50 años mueren cada año en Argentina como consecuencia de neumonías, cifra que duplica a la tasa de mortalidad por esa enfermedad en Chile y que también supera a la de otros países de América, como Brasil y Cuba.

La neumonía es una de las complicaciones más comunes de la gripe o influenza, una de las medidas más importantes es la vacunación antigripal anual, que se recomienda en mayores de 65 años y en todas aquellas personas pertenecientes a los grupos de riesgo, como los inmunosuprimidos, diabéticos y asmáticos, entre otros.

Una medida importante de prevención es la vacunación antineumocócica.
En la actualidad, ya está disponible, para el uso en niños hasta los 5 años de edad, una vacuna conjugada que cubre los 13 serotipos de neumococo de mayor incidencia. Se están realizando investigaciones para analizar si es factible el uso de esta vacuna conjugada en adultos.
Estas vacunas no forman parte del Calendario Nacional de Vacunación Obligatorio para niños en nuestro país.

Otras medidas de prevención son lavarse las manos con frecuencia (en especial luego de sonarse la nariz, ir al baño o cambiar pañales), no fumar y consultar con el médico si es conveniente vacunarse en cada caso.
Otro desafío para las organizaciones de salud, donde la prevención ocupa un rol preponderante.

Autor: Eduardo Tassano

jueves, 6 de febrero de 2014

Salud y uso de la tecnología








Los computadores, los dispositivos móviles, las redes sociales y los videojuegos ya son parte de la vida cotidiana, aunque últimamente han producido varios daños en la salud y en diferentes órdenes. 
La relación con la enfermedad o causal de enfermedades pueden ser de forma directa o indirecta, por ej: el daño de tipo directo como en el síndrome del túnel carpiano e indirecto como la causa de sobrepeso y obesidad. 
En un intento de ordenamiento totalmente modificable podemos agrupar los daños en diferentes grupos. 1) Sicologico-siquiatricos. 2) neurológico-sensoriales.3) traumatológicos. Y 4) otros.
 
1)Sicologico-siquiatricos: 
Es sabido que sobre todo en jóvenes se produce una suerte de aislamiento social. Puede haber enfermedades como la depresión, la ansiedad, la pérdida del placer y el disfrute de las actividades diarias, entre otros problemas psicológicos. Quizá lo más significativo es esa sensación de vivir la vida a través de la pantalla y perder el contacto de la vida diaria y las sensaciones de la vida real. En algunos casos se llega a una verdadera adicción. La obsesión por la tecnología es una realidad en el mundo moderno. Este uso indiscriminado lleva a catalogar como enfermedades a varias entidades nuevas como la nomofobia: que es el miedo a no tener a la mano el celular con el consiguiente ataque de ansiedad. Otra de no menor importancia es la ciberadicción o dependencia de Internet. En esta las personas se esmeran por publicar lo que sea a través de sus redes sociales, de mantenerse en línea para sus amigos. En jóvenes principalmente se ven casos de lo que se denomina Dependencia de videojuegos en línea. En esta los usuarios pueden pasar alrededor de 17 horas jugando en tiempo real, lo que lleva a dejar responsabilidades de lado. Tenemos otros como síndrome de la llamada imaginaria: los usuarios creen que los están llamando sus teléfonos móviles debido a que el cerebro asocia la vibración o el timbre con cualquier impulso.
 
2) Neurológico-sensoriales: 
 a) Daños en la audición: si escucha música en unos audífonos a todo volumen, se arriesga a sufrir problemas de audición. El primero y más importante es la hipoacusia (sordera), problemas en el equilibrio (este sentido se encuentra en el oído) y en el corto plazo, náuseas y vómitos.
 b) Enfermedades oculares: permanecer mirando por horas las pantallas de un computador o televisor puede traer también problemas en los ojos. Los más comunes son: sequedad, tensión ocular, y “cansancio ocular”. Es sabido que el monitor causa irritación en los ojos y produce fatiga ocular, un paso previo a la irrupción de fuertes dolores de cabeza. La fatiga ocular es, muchas veces, producto de las radiaciones del monitor, sumadas a una mala iluminación de las oficinas o de los lugares donde esté instalada la PC, lo que provoca un contraste irritante entre la luminosidad del monitor y la del ambiente.
Algunas sugerencias para prevenir esto: Conservar una distancia prudente (entre 45 y 50 centímetros) entre la pantalla y los ojos. Mantener el ambiente iluminado. Una habitación en total oscuridad es tan dañina como una sobre iluminada. Impedir el reflejo de la luz en la pantalla. En general, cuantos más pixeles tenga el monitor (puntos que componen las imágenes), mejor. Tener periodos cortos de descanso de dos o tres minutos cada 30 minutos. 
 c) Cibermareo. Este es un efecto secundario derivado de la utilización de algunas aplicaciones 3D. “La falta de sincronización entre el movimiento de los ojos y las señales percibidas, que el cerebro interpreta como movimiento real, puede causar náuseas, fatiga visual y mareos”.
d) Otros autores hablan de daños irreparables en el sistema nervioso. El análisis surge de considerar los campos electromagnéticos que estas emiten provocan enfermedades relacionadas con este como vértigo, fatiga, trastornos del sueño, pérdida de memoria e inclusive el polémico concepto de que desarrollan tumores cerebrales.
 e) Insomnio Adolescente: muchos padres conocen este tema. Los jóvenes duermen con los móviles debajo de la almohada y lo peor es que contestan a las llamadas y mensajes, a la hora que sea, esto provoca que interrumpan el sueño y el consecuente insomnio. Vigilen a sus hijos, por la noche, el móvil apagado, es lo mejor.
 
3) Traumatológicos: 
Hay varios cuadros relacionados con el uso del mouse, el teclado, y las posiciones que se adoptan al estar frente a las pantallas.
 a) Síndrome del Túnel Carpiano: relacionado con la mala utilización del mouse. Utilizar el mouse en una mala posición puede llegar a ocasionar serias lesiones en los huesos y en los tendones de la mano, causadas por el “síndrome del túnel del carpo” La principal enfermedad que pueden sufrir las personas adictas al chat y a conversar en línea con otras personas. El síndrome del túnel carpiano es una enfermedad que ocurre cuando el nervio que va desde el antebrazo hasta la mano, se presiona o se atrapa dentro del túnel carpiano, a nivel de la muñeca, causando entumecimiento, dolor, hormigueo y debilidad en la mano afectada.
b) Dolor dactilar. El escribir con rapidez y continuidad puede causar dolor y calambres en los dedos, muñeca o antebrazo y que a largo plazo puede generar una inflamación de los tendones. 
c) La postura del portátil: por culpa del abuso y una mala posición al sentarse, el uso de los portátiles pueden llegar a provocar daños en la parte baja de la espalda, dolores no sólo musculares, también de los huesos.
Algunos consejos para prevenir estos cuadros:
 a) Mouse: no hay más regla que la comodidad de cada usuario. Usar la menor cantidad de fuerza posible para mover el mouse y hacer clic. Moverlo con todo el antebrazo y no sólo con la muñeca. De esa forma se mantendrá la muñeca derecha. Apoyar una parte del antebrazo sobre la mesa -o escritorio- al utilizar el mouse. Pero nunca se debe posar el codo.
b) Teclado: debe estar en una posición cómoda y al alcance de la mano. La posición ideal del teclado es a la altura del codo o un poco más abajo. El ángulo de inclinación del teclado es muy importante para la muñeca (la inclinación del teclado es a la muñeca lo que la altura del teclado es al hombro) esas pequeñas patas de plástico que posee nuestro teclado puede evitarnos un serio dolor de muñeca. No “perforar” el teclado golpeándolo con los dedos. Al escribir es conveniente ayudarse con los músculos del brazo y del antebrazo.
c) Posición: hay que cuidarse más y controlar estos pequeños detalles, sentarse correctamente es la solución.
 
 4) Otros: 
Sobrepeso y obesidad: un reciente estudio confirmó que las personas que pasan tanto tiempo frente a las pantallas son más proclives al sedentarismo, y por ende, a padecer sobrepeso y obesidad, enfermedades que derivan en otros problemas como enfermedades en el sistema circulatorio, diabetes, entre otros, base de las enfermedades crónicas no transmisibles, epidemia de salud del mundo moderno.
 El mundo evoluciona, y todos estos dispositivos en general nos mejoran la vida y la hacen más cómoda. Pero no permitamos que el mal uso de los mismos generen enfermedades que al final terminan disminuyendo, paradojalmente, nuestra calidad de vida.

Dr. Eduardo Tassano ; Máster en gerenciamiento en sistemas y servicios de salud




jueves, 30 de enero de 2014

Reflexiones sobre las causas de defunción en el mundo









Hay que reconocer las dificultades que existen en el mundo para tener registros fiables. Tener en cuenta que a veces una defunción puede tener varias causas o la causa principal difícil de decidir o las enfermedades tienen varias causas y concausas. 

Es preciso tener en cuenta  las siguientes definiciones:
Causa de defunción: son todas aquellas enfermedades, muerte, o que contribuyeron a ella y las circunstancias del accidente o de la violencia estados morbosos o lesiones que produjeron la muerte, o que contribuyeron a ella y las circunstancias del accidente o de la violencia.

Causa básica de la defunción: Es a) la enfermedad o lesión que inició la cadena de acontecimientos patológicos que condujeron directamente a la muerte o b) las circunstancias del accidente o violencia que produjo la lesión fatal.

Cabe aclarar que los resultados de la clasificación de las causas de muerte por orden de frecuencia dependen de las categorías utilizadas. Cuanto más amplias son dichas categorías, más probable es que se encuentren entre las principales causas de muerte.

 En ese sentido podemos tener tres grandes categorías. La que agrupa los mayores porcentajes es la de  “enfermedades no transmisibles” (enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades pulmonares crónicas y diabetes); la otra gran categoría engloba las enfermedades transmisibles y causas maternas  y existe un tercer grupo con las causas externas y traumatismos.

El primer lugar en cuanto a las causas se la llevan las crónicas no transmisibles.

Con estas salvedades en el informe se hace una lista con las 10 principales causas de muerte. En el mismo se destaca que las causas de muerte pueden variar entre países de altos, medianos y bajos ingresos. En los países ricos las enfermedades no transmisibles representan el 87% de todas las muertes, en los países de bajos ingresos apenas representan el 36%.  

En 2011 asumiendo más de 55 millones de fallecimientos la principal causa de muerte fueron las enfermedades cardiovasculares, unos 7 millones de personas fallecieron por una cardiopatía isquémica. El ataque cerebrovascular ocupa el segundo lugar de estas causas provocando la muerte de más de 6 millones de personas.

Las infecciones en las vías respiratorias se encuentran en el tercer lugar de la lista provocando más de tres millones de muertes. La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica o EPOC, que hace referencia al grupo de enfermedades que causan obstrucción de la circulación del aire y generan problemas relacionados con la respiración, como el enfisema, la bronquitis crónica y, en algunos casos, el asma, es otra de estas causas.

En los países más ricos, más de las dos terceras partes de la población viven más de 70 años y mueren de enfermedades crónicas: enfermedad cardiovascular, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, cáncer, diabetes o demencia. La infección pulmonar sigue siendo la principal causa infecciosa de muerte. En los países medianamente ricos, casi la mitad de la población vive a los 70 años de edad y las enfermedades crónicas son las principales causas de muerte. Sin embargo el SIDA, las complicaciones del embarazo y del parto y los accidentes de tránsito son causas importantes de muerte.

En los países pobres, menos de la cuarta parte de la población llega a los 70 años de edad y casi un tercio de todas las muertes se dan en niños menores de 14 años. Aunque las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte, las enfermedades infecciosas –  como el SIDA, las infecciones pulmonares, la tuberculosis, las enfermedades diarreicas y la malaria – son causas de muerte muy frecuentes.

 En este grupo de países las complicaciones del embarazo y del parto siguen siendo causas importantes de muerte tanto entre los niños como entre las mujeres.

Alrededor de 1 de cada 6 personas, es decir un 15% aproximadamente, viven en los países más ricos, principalmente EE.UU. y Europa. Pero solamente el 7% de todas las muertes anuales de todo el mundo tienen lugar en los países más ricos. La falta de agua potable en muchos países del tercer mundo provoca que las enfermedades vinculadas a dicha carencia, como las diarreicas, sean mortales y causen el fallecimiento de casi dos millones de personas al año.

El SIDA continúa ocupando un lugar importante en esta lista, causando la muerte de más de un millón y medio de personas al año. Los casos de cáncer de tráquea, de bronquios y de pulmón causaron en 2011 un millón y medio de muertes.

La diabetes mellitus irrumpe en esta lista, de la que ha salido la tuberculosis, provocando en 2011 la muerte de 1,4 millones de personas en todo el mundo. Los accidentes de tránsito también se encuentran en esta lista como una de las principales causas de muerte.

Las complicaciones provocadas por un parto prematuro y la asfixia al nacer, que en 2011 provocó la muerte de 1,2 millones de niños se encuentra en el último lugar de la lista.

Del análisis del documento se infiere que las causas actuales han cambiado el panorama mundial. Separando las causas entre países de alto, mediano y bajos ingresos se desprenden varias cosas:  
Un dato destacable  es que el 99% de los menores de edad que fallecen en el mundo viven en los países más pobres.

 A su vez,  es claro  que nacer y crecer en naciones sin servicios sanitarios adecuados es peligroso, además tampoco se debe olvidar que todas las otras causas de muerte en esos países afectan fuertemente a los niños.

El otro dato que llama la atención al revisar la tabla es que el tan temido cáncer sólo aparece entre las 10 principales causas de muerte en los países de altos ingresos. Se infiere que para tener cáncer hay que vivir lo suficiente. “En los países más pobres, la expectativa de vida es a veces de menos de 50 años, así que la probabilidad es que no vivan el tiempo necesario para desarrollar cáncer. Las otras enfermedades infecciosas se le adelantan, como el SIDA o la tuberculosis".

También las demencias son más frecuentes en los países de mayores ingresos. Como es sabido en todos los grupos, el corazón parece ser el órgano más débil. Sin duda alguna, eso tiene que ver “con el estilo de vida: comida basura, falta de ejercicio, alcohol, cigarrillos, etc.”, ya que estos hábitos siempre afectan, “donde quiera que uno viva".
Indudablemente estos datos y consideraciones guiarán los planes de acción de los gobiernos en los años venideros. Para realizar acciones eficaces y efectivas en salud primero hay que tener el diagnóstico
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