OPINIONES – Dr. Eduardo Tassano

viernes, 22 de agosto de 2014

La obesidad infantil y sus causas







Esta epidemia del siglo XXI hace que existan países donde el sobrepeso y la obesidad se cobran más vidas que la insuficiencia ponderal.

DESTACADO:

La elección de los alimentos por parte de los padres para confeccionar una dieta equilibrada para toda la familia y la realización de actividad física a diario son los factores que más pueden contribuir a que los niños non presenten sobrepeso.


La obesidad infantil está considerada actualmente como la epidemia del siglo XXI, si los hábitos alimenticios y el estilo de vida de las familias no lo remedian. Según los especialistas en temas de obesidad, los cambios alimenticios y las nuevas formas de vida sedentarias son los principales desencadenantes en el aumento de la obesidad infantil.

 A modo de ejemplo podemos decir que en España, el exceso de peso alcanza ya al 40% de los niños y jóvenes de 3 a 24 años, con un 14% que sufre obesidad y el 26% restante, problemas de sobrepeso. Nuestro país se asemeja bastante a estas cifras.

 Si bien el sobrepeso y la obesidad tiempo atrás eran considerados un problema propio de los países de ingresos altos, actualmente, ambos trastornos (desnutrición y sobrepeso) están aumentando en los países de ingresos bajos y medianos, en particular en los entornos urbanos.

En los países en desarrollo con economías emergentes (clasificados por el Banco Mundial en países de ingresos bajos y medianos) la prevalencia del sobrepeso y la obesidad infantil en niños preescolares es superior al 30%. En los países en desarrollo viven más de 30 millones de niños con sobrepeso y en los países desarrollados 10 millones.

En el plano mundial, el sobrepeso y la obesidad están relacionados con un mayor número de defunciones que la insuficiencia ponderal. Por ejemplo, el 65% de la población mundial vive en países donde el sobrepeso y la obesidad se cobran más vidas que la insuficiencia ponderal (estos países incluyen a todos los de ingresos altos y la mayoría de los de ingresos medianos).

Si bien es una enfermedad multifactorial, desde el punto de vista de la salud pública es muy posible que la actividad física, el ejercicio y por ende los deportes, constituyan el principal antídoto que podría contrarrestar esta  tremenda epidemia de obesidad infantil que no tardará en ofrecer sus características más duras.

El otro hecho determinante de la obesidad infantil y casi en el mismo plano que el sedentarismo, tenemos a la alimentación que hoy es hipercalórica, adictiva y muy condicionada por el ritmo de vida actual.

Sedentarismo y obesidad infantil

El sedentarismo de muchos niños  implica mucho sobrepeso y obesidad.  El practicar una actividad física es esencial en su crecimiento y  su salud. El estilo de vida que llevan los niños  ha cambiado mucho. La mayoría de las actividades que realizan se concentran en torno de la televisión, la computadora y a los videojuegos.

Muchas familias, por la falta de tiempo o por comodidad, acaban dejando a los niños delante de la televisión toda una tarde, en lugar de llevarlos al parque o a cualquier otra actividad que les favorezcan más. Los juegos al aire libre, las excursiones, los deportes, etc., son cada día sustituidos por actividades sedentarias. Las cifras varían en los distintos países pero hoy día los niños pasan dos o tres horas por día mirando tv y en las computadoras.

Cualquier tipo de actividad física es favorable a los niños pero, sin duda alguna, los ejercicios de resistencia son los mejores contra el sobrepeso. El ejercicio físico de resistencia en función de la reducción de grasa  corporal se debe promover con ejercicios de larga duración pero  con intensidades bajas, combinando trabajos continuos y fraccionados, utilizando juegos  y actividades jugadas en las cuales la alternancia y la recuperación de los esfuerzos se efectúa constante y libremente en forma de intervalos y debe limitarse a carreras de  larga duración que presenten gran variedad de situaciones.

La alimentación y la obesidad infantil

La elección de los alimentos por parte de los padres para confeccionar una dieta equilibrada para toda la familia y la realización de actividad física a diario son los factores que más pueden contribuir a que los niños no presenten sobrepeso.

Muchos padres tienen que dividirse entre las múltiples tareas, laborales y domésticas, y les resulta más cómodo ofrecer una comida rápida a sus hijos. Empiezan con los bollos industriales, siguen los "nuggets" (rebozados preparados de pollo), y terminan con las chuches. Día tras día, estos hábitos alimenticios se convierten en una mala costumbre.

 Las comidas resultan muy atractivas por su aspecto, pero no llevan los nutrientes ni las vitaminas necesarias para que los niños crezcan fuertes y sanos.

Para esos padres, normalmente los que nunca tienen tiempo, lo más importante es saciar el hambre de sus hijos, sin preocuparse si están o no comprometiendo el futuro de su salud. Los padres, del mismo modo que muchos abuelos, también pecan con la preocupación exagerada por la cantidad de comida que consumen los niños. Les ofrecen unos menús sin considerar los controles cuanto a las grasas, azúcares, y otros componentes que sólo engordan.

Lo ideal, según los expertos, es que un niño consumiera unas dos mil calorías diarias y que, la mitad de ellas, fuese cubierta por los hidratos de carbono, un tercio por las grasas y el resto por proteínas. Pero, en lugar de comer pan, arroz o legumbres, los niños están comiendo dulces, refrescos y golosinas.

Existen, además del mal hábito alimentario y la falta de actividad física, que son los que encabezan los motivos por los que la sociedad tenga sobrepeso, otros factores que determinan la obesidad infantil. Puede haber influencias sociales, fisiológicas, metabólicas y genéticas.
Un niño con padres obesos, por ejemplo, estará predispuesto a ser obeso también. Sea por una cuestión social, de mal hábito alimentario, o por genética. También se puede presentar obesidad en caso de que el niño sufra algún trastorno psicológico.

La polémica actual descansa en cuál es el factor importante. Sin dudas la inactividad y la mala alimentación son excluyentes pero es evidente que el ejercicio no sólo es importante en la disminución del sobrepeso sino que tiene innumerables ventajas entre las que podemos resaltar:

•favorecen el desarrollo no sólo físico sino sicológico del niño.
•forma un cuerpo con mayor desarrollo muscular, y articular.
•Genera una mayor capacidad cardio pulmonar.

Sin dudas contribuye en los niños a  perderle el miedo a la actividad física, y generar el hábito de realizarla siempre.

Muchos países reconocen esto y generan  planes llevando adelante políticas de estado que promueven la actividad física y deportiva en los niños. Este desarrollo deportivo además de brindarles una juventud más sana en todo sentido le brinda deportistas de mejor nivel que representan

al país con muchos mejores resultados y estos éxitos generan más ganas en los niños de hacer deportes.


Dr.  Eduardo Tassano
Máster en gerenciamiento en
servicios y sistemas de salud
especial para época

jueves, 14 de agosto de 2014

¿Hasta dónde llegará el brote del ébola?







Este virus  produce la llamada fiebre hemorrágica del Ébola, una enfermedad vírica aguda grave, para la cual no existe una cura efectiva ni tratamiento eficaz.

Destacado:

Se trata del brote más complejo y más severo en cuatro décadas de existencia de esta enfermedad. Aún no existe una cura efectiva aprobada por autoridades sanitarias.


El brote del  virus del ébola en la zona occidental de  África fue declarado por la OMS (Organización Mundial de la Salud) emergencia pública sanitaria mundial. Hoy es noticia en todo el mundo y es necesario puntualizar algunos aspectos.  
Se le dio nivel 3 de alerta,  que en la OMS es muy alto.  Es comparable al brote de gripe A H1N1 en 2009. Siendo el brote más complejo y más severo en cuatro décadas de existencia de esta enfermedad.

El brote de ébola que surgió en 2013 en África occidental sigue propagándose por Guinea, Sierra Leona, Liberia y Nigeria y está fuera de control según Médicos Sin Fronteras (MSF), uno de los organismos internacionales que se encarga de su contención sobre el terreno. Se han registrado al menos 1.013 muertes y 1.848 casos en más de 60 lugares distintos, muchos de ellos de difícil acceso.

El brote del virus del ébola, enfermedad para la que aún no existe una cura efectiva aprobada por autoridades sanitarias, comenzó en marzo en África Occidental y rápidamente se expandió a los cuatro países antedichos.  La epidemia causó gran alarma en todo el mundo y la OMS aprobó el uso de tratamientos experimentales contra la enfermedad. Por ahora en la Argentina no se detectaron casos del virus.

El único atenuante que el ébola tiene para ofrecer frente a la gripe pandémica es la cadena de contagio: no tiene transmisión aérea como el virus de la gripe.
El origen del brote es desconocido, como ha ocurrido en todos los casos anteriores, pero se sabe que el virus ébola está relacionado con el contacto con animales infectados, muertos o vivos.

Toda epidemia que se desata fuertemente tiene un  costado humano detrás, y el ébola no escapa a la regla. El brote también tiene que ver con cuestiones culturales de la propia África profunda.

Allí donde aún los muertos se siguen velando según los ritos del Islam de la mayoría y aunque cada vez más mezclados con los cristianos fruto de las corrientes migratorias, se siguen lavando los muertos con las manos y se los vela por días y días en las casas. Todo esto atenta contra las medidas sanitarias necesarias para que se pueda controlar la enfermedad.
Entre los problemas que se plantean para controlar estos brotes están el contacto tan íntimo que hay entre las personas y los animales en estas regiones, la desconfianza de las personas hacia el personal sanitario y el desconocimiento del modo de transmisión del virus y la forma de evitar contagiarse.

Este virus produce la llamada fiebre hemorrágica del ébola, una enfermedad vírica aguda grave que se caracteriza por la aparición súbita de fiebre, debilidad intensa y dolor de músculos, cabeza y garganta, asociada a vómitos, diarrea, erupciones cutáneas, disfunción renal y hepática y, en algunos casos, hemorragias internas y externas.
El período de incubación (intervalo desde la infección hasta la aparición de los síntomas) varía de 2 a 21 días.

El contagio está relacionado  con el contacto directo con sangre y secreciones de animales o pacientes, sean estos vivos o fallecidos. La cadena de transmisión del virus es de los animales a las personas, y de las personas a las personas; y el contagio se produce por contacto directo con los fluidos del paciente. A través de las membranas mucosas o de soluciones de continuidad de la piel con órganos, sangre, secreciones, u otros líquidos corporales de personas infectadas, o por contacto indirecto con materiales contaminados por dichos líquidos. No está demostrada la transmisión aérea.

Es sabido que las enfermedades virales no cuentan con “antibióticos” que puedan curar esta enfermedad. Los antivirales en general son de más dudosa efectividad.  Por ello, la OMS está permitiendo tratamientos que están en fase experimental.

Otro atenuante que podría  ser efectivo son las vacunas. Muchos virus carecen de vacuna. En este caso se dan varias circunstancias que dificultan la investigación. Por una parte, la experimentación con animales es muy arriesgada y debería llevarse a cabo en laboratorios de máximo nivel de bioseguridad. Por otro lado, la agresividad del virus y las circunstancias socioeconómicas de los países afectados dificultan el seguimiento del bajo número de sobrevivientes.

El diagnostico se realiza por pruebas de laboratorio. El tratamiento inicial pasa por rehidratación,  oral o por vía endovenosa que contengan agua y sales.
Dada la amplitud del brote, se recomienda no viajar a Liberia, Sierra Leona ni Guinea salvo que se trate de un viaje esencial.

¿Qué medidas se toman para evitar que le infección se expanda?
El viernes 8 de agosto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) decretó el estado de emergencia sanitaria internacional. Recomendó realizar restricciones de viajes de personas susceptibles de estar contaminadas e incluir análisis de sangre.
El día 11 de agosto, el organismo de Naciones Unidas dio el visto bueno para utilizar medicamentos experimentales en el brote. El anuncio se produjo después de que una comisión de 12 expertos considerase “ético” usarlos aunque no se conozcan los posibles efectos secundarios o la efectividad, dada la gravedad de la situación.

Una de las principales preocupaciones de la OMS es evitar que la infección llegue y se expanda por una gran ciudad. Por ello, la prevención se centra en controlar al personal médico y en interrumpir la circulación de personas en las zonas afectadas. Los países afectados están controlando el tráfico de pasajeros en los aeropuertos, han cerrado algunos pasos fronterizos, han dado vacaciones a los funcionarios no esenciales, han puesto en cuarentena las zonas afectadas e incluso algunos han movilizado al ejército para ayudar en las medidas de contención. El objetivo es restringir el traslado de personas para frenar la expansión.

Desde la OMS, se está regularizando el modo de enterrar a los fallecidos, se están construyendo nuevas instalaciones para acoger a los afectados y analizar las muestras, se está trabajando en concientizar a la población acerca de los riesgos, se está centralizando la respuesta a nivel regional y se está reforzando la protección del personal sanitario.

¿Puede llegar el virus a la Argentina?

Si bien el movimiento de personas entre Argentina y los países donde se ha documentado la transmisión de la enfermedad no es frecuente, la potencial vía de introducción del virus del ébola  en el territorio argentino es el ingreso de viajeros afectados desde zonas con transmisión activa, aunque el país no dispone de vuelos directos con los países donde se registra el brote.  Se debe, sin embargo, tener en cuenta los aeropuertos de países que tienen conexión con Argentina, particularmente los europeos y sudafricanos, por tener un transporte aéreo fluido con nuestro país.

Aunque existan pocas posibilidades de que el ébola  llegue a nuestro país, debemos  estar alertas


Eduardo Tassano
Máster en gerenciamiento en
sistemas y servicios de salud
Especial para época

jueves, 7 de agosto de 2014

El insomnio: un actor destacado de la vida moderna








Los trastornos del sueño afectan a más del 25% de la población y esta estadística va en aumento cada año: ¿Por qué será?

DESTACADO:

Las causas que determinan este tipo de alteraciones pueden ser emocionales, genéticas o de estrés ambiental. Lo más aconsejable es buscar las causas, antes de prescribir cualquier tipo de medicamento que pueda crear adicción y dañar la secuencia natural del sueño.

El sueño es parte esencial de una buena salud. Una noche de sueño reparador puede ayudar a sentirse bien, lucir saludable, trabajar de manera eficaz y pensar con claridad.

El término “insomnio”, proveniente del vocablo latino “insomnium”, lo definimos como vigilia, falta de sueño, desvelo anormal o disminución involuntaria de las horas de sueño.

El insomnio parece ser una enfermedad moderna: los escritos antiguos sólo lo mencionan como casos puntuales, mientras que hoy en día el insomnio afecta a más del 25% de la población. Al igual que las enfermedades cardiovasculares, la obesidad, o la diabetes, el insomnio y los trastornos del sueño van en aumento cada año, como empujado por tanto progreso.

En la sociedad en que vivimos, en la que por lo general nos sentimos obligados a llevar a cabo una actividad frenética, las tensiones y el estrés que acumulamos a diario, pueden encontrar salida en los momentos destinados al descanso, aquellos en los que teóricamente debemos  reponer fuerzas. Sin embargo nuestro cuerpo, y lo que es más importante, nuestra mente, están tan entrenados a cierto ritmo que en ocasiones son incapaces de “desconectar”, aunque la inevitable sensación de cansancio nos lo esté pidiendo a gritos.

Con la electricidad, nos pusimos a trabajar más horas, inventarnos muchos hobbies y salidas nocturnas  (cine, bares, espectáculos). Luego llegó la televisión, los materiales sintéticos, las computadores personales,  la sobre-información, los móviles, antenas, cables, y radiaciones en todos los sitios, unos alimentos cada vez más manipulados genéticamente e industrialmente, y un entono familiar cada vez más deteriorado  que nos hace perder nuestra seguridad emocional, un sinfín de opciones a escoger que nos genera dudas y estrés, y un entorno laboral cada vez más agresivo.

Resultado: todos los factores en contra del descanso saludable.
Se altera el reloj interno, más estrés y un malestar interior causado por los traumas y la tensión de esta vida moderna, el  cuerpo en general mal alimentado, todo hace que se pierde la capacidad de regularse.
Por otro lado, lo común es auto medicarse con hipnóticos o ansiolíticos.

Nuevos estudios demuestran la ineficacia de los hipnóticos y las pastillas en el tratamiento contra el insomnio.  Lo que muchos de sus consumidores ignoran es que el uso continuado de este tipo de medicamentos por largos períodos suele desencadenar problemas como dependencia y daños en los circuitos cerebrales. Más que una enfermedad, el insomnio es el síntoma de trastornos sicológicos como, por ejemplo, la ansiedad y la depresión. 
El insomnio puede ser transitorio o crónico.

•Transitorio: dura menos de tres semanas y en su origen intervienen numerosos factores que generalmente pueden ser modificados, como los ambientales y relacionados con el estilo de vida, ciertas enfermedades y los fármacos con los que se tratan. Cerca del 90 por ciento de la población admite haber sufrido un episodio de insomnio a lo largo de su vida.

•Crónico: supera las tres semanas de duración. Puede ser percibido como una patología que interfiere en la actividad diaria del enfermo con graves consecuencias físicas y psíquicas.
Además los médicos  clasifican el insomnio como primario, cuando es de larga duración y no se puede relacionar a estrés ni a vivencias, o como secundario, cuando se puede determinar una causa como dolor, ansiedad, fármacos, depresión o un estrés desmesurado.

Ante cualquier tipo de insomnio lo más común  es el uso de hipnóticos y pastillas que con el tiempo resultan ineficaces. El consumo de hipnóticos es aconsejable por un tiempo corto, siempre y cuando las causas del insomnio sean conocidas. De lo contrario las pastillas generan dependencia, y hacen perder rendimiento.

Otro factor importante a considerar es que  la estructura del sueño inducido nunca es igual a la del sueño natural.
Las causas que determinan este tipo de alteraciones pueden ser emocionales, genéticas o de estrés ambiental. Lo más aconsejable es buscar las causas, antes de prescribir cualquier tipo de medicamento que pueda crear adicción y dañar la secuencia natural del sueño.

Se pueden establecer cuatro grupos de causas del insomnio:

a) Cambios fisiológicos: el envejecimiento produce cambios en el patrón del sueño. En las personas mayores es frecuente la reducción de las horas y la calidad del sueño y un aumento de la somnolencia diurna.

b) Estilo de vida: los cambios constantes de horario, sean por cuestiones sociales, laborales o por  viajes  provocan alteraciones en el ritmo circadiano.

c) Fármacos: entre los medicamentos y sustancias que pueden alterar el sueño se encuentran los antihipertensivos, anticolinérgicos, hormonas, estimulantes, esteroides, antidepresivos, broncodilatadores, descongestionantes, antineoplásicos, la cafeína y la levodopa.

d) Patologías físicas o psicológicas: algunas enfermedades asociadas con el insomnio: enfermedades cardiovasculares, enfermedad respiratoria crónica,  asma, anorexia nerviosa, enfermedades tiroideas, enfermedades del sistema nervioso entre otros. 

Con el fin de diagnosticar el insomnio, el médico valorará el patrón de sueño de la persona, el uso que ésta haga de medicamentos, alcohol y drogas ilegales, el grado del estrés psicológico, la historia clínica y su nivel de actividad física. Algunas personas necesitan menos sueño que otras y por ello el diagnóstico de insomnio se basará en las necesidades individuales.

En la actualidad, muchos estudios han demostrado que el insomnio no sólo se puede combatir con medicamentos, sino a través de métodos diversos como la psicoterapia, el regreso a las reglas naturales, la buena alimentación y el mejoramiento de las condiciones ambientales.

Esta enfermedad de la vida moderna está íntimamente relacionada con el estilo de vida. Sin dudas que el ritmo actual es predisponente al insomnio.  Mucho del tratamiento pasa por ahí. Lo principal es tener un diagnóstico y luego verificar si hay depresión o ansiedad. A partir de ahí  buscar todas las causas que puedan estar afectando.

Lo ideal es jerarquizar el momento del descanso, cenar lo más temprano posible y alejar todas las máquinas y aparatos modernos que nos aceleran y nos hacen proclives a sufrir  insomnio y recordar siempre que dormir bien es salud.

Dr. Eduardo Tassano
Máster en gerenciamiento en
servicios y sistemas de salud
Especial para época

jueves, 31 de julio de 2014

Triglicéridos. El otro factor de riesgo





Los triglicéridos son el principal tipo de grasa transportado por el organismo. Su exceso en la sangre se llama hipertrigliceridemia y es considerado un factor de riesgo cardiovascular.

La forma de estudiar los triglicéridos es con un análisis de sangre. Además se obtienen los  niveles de colesterol y las fracciones del mismo.  Esta prueba también se conoce como perfil lípido. Este análisis mide las grasas o lípidos presentes en la sangre (colesterol total, colesterol HLD y colesterol LDL), y aparece en miligramos por decilitro (mg/dl). Los resultados pueden ser: Normal: menos de 150mg/dl. - Limítrofe: 150-199 mg/dl. - Alto: 200-499 mg/dl. - Muy alto: 500 mg/dl. O más.



Las enfermedades cardiovasculares constituyen la principal causa de morbimortalidad en el mundo. Dicha enfermedad está acompañada de factores de riesgo conocidos como la hipertensión arterial, la diabetes, el tabaquismo, el stress, la hipercolesterolemia (niveles altos de colesterol en sangre),  la hiperuricemia (niveles altos de acido úrico), como principales. El sedentarismo y la obesidad cumplen un rol importante.  Además existe otro factor no tan conocido que son los triglicéridos altos. Los niveles altos de triglicéridos se conocen como hipertrigliceridemia.

En el organismo básicamente existen tres tipos de sustancias, las proteínas, los hidratos de carbono y las grasas. Los triglicéridos encuadran dentro del grupo de las grasas o lípidos. También dentro de este grupo tenemos al colesterol.

El exceso de triglicéridos en la sangre se llama hipertrigliceridemia y es considerado un factor de riesgo cardiovascular.

Los triglicéridos son el principal tipo de grasa transportado por el organismo. Luego de comer, el organismo digiere las grasas de los alimentos y libera triglicéridos a la sangre. Estos son transportados a todo el organismo para dar energía o para ser almacenados como grasa.
Como factor de riesgo es importante si se asocia a colesterol elevado.  Si el colesterol tiene un valor normal, un nivel elevado de triglicéridos no parece ser un factor de riesgo de enfermedad cardiaca, pero sí puede ser riesgoso al asociarse con diabetes.

Las causas de hipertrigliceridemia tienen mucho que ver con las condiciones genéticas de cada persona en la cual se revelará una mayor o menor predisposición de cada persona a un metabolismo anormal de los triglicéridos, y a los factores ambientales como la actividad física y la dieta.

 Además, los niveles elevados de triglicéridos se asocian a exceso de peso,  consumo excesivo de calorías - especialmente provenientes de azúcar y del alcohol (el alcohol aumenta la producción de triglicéridos en el hígado) -, edad (los niveles de triglicéridos aumentan regularmente con la edad), medicamentos (algunas drogas como los anticonceptivos, esteroides, diuréticos causan aumento en los niveles de los triglicéridos), enfermedades (la diabetes, el hipotiroidismo, las enfermedades renales y hepáticas están asociadas con niveles altos de triglicéridos), herencia (existen algunas formas de hipertrigliceridemias familiares hereditarias, que son poco frecuentes).

Entre los grupos que deben vigilar con mayor cuidado su nivel de triglicéridos se encuentran los diabéticos y las mujeres después de la menopausia. Más de un 75% de los diabéticos tienen los niveles de triglicéridos altos y el 30% de las mujeres que han pasado por la menopausia sufren de este mismo problema. 

La forma de estudiar los triglicéridos es con un análisis de sangre. Además se obtienen los  niveles de colesterol y las fracciones del mismo.  Esta prueba también se conoce como perfil lípido. Este análisis mide las grasas o lípidos presentes en la sangre (colesterol total, colesterol HLD y colesterol LDL), y aparece en miligramos por decilitro (mg/dl). Los resultados pueden ser:
Normal: menos de 150mg/dl.
Limítrofe: 150-199 mg/dl.
Alto: 200-499 mg/dl.
Muy alto: 500 mg/dl. O más.

No sólo aumentan el riesgo cardiovascular, además pueden producir pancreatitis (una enfermedad potencialmente mortal del páncreas).
Luego de analizado el perfil lipídico y las condiciones del paciente el tratamiento pasa por tomar medidas generales y definir si hay que asociar fármacos. Muchas de las medidas tienen que ver con los hábitos y son comunes a las medidas que se toman en el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares.
Las medidas generales que se toman más comúnmente son:      

1) Perder peso. Generalmente, cuando se pierde peso, se logran bajar los niveles de triglicéridos. Para ello las medidas de la dieta son básicas:

a) Controlar la ingesta de carbohidratos y azúcar. Es importante disminuir la cantidad de carbohidratos consumidos (pan, arroz, papa y verduras harinosas, pastas, cereales); preferiblemente optar por las opciones integrales. Además, ingiera menos cantidad de azúcar y de alimentos que contengan azúcar. Se recomienda reemplazar azúcar con edulcorante artificial.

b) Disminuir el consumo de alcohol. Algunas personas son más propensas a que el alcohol aumente la producción de triglicéridos por el hígado.

c) Disminuir el consumo de grasa total y saturada. Elija sus calorías provenientes de la grasa sabiamente. Es importante evitar el tipo de grasa de origen animal (mantequilla, natilla, crema, helados de crema, lácteos enteros, carnes muy grasosas, piel del pollo) y el tipo de grasa llamado trans.

d) Comer pescado azul (ejemplo: salmón, atún, sardina) de 2 a 3 veces por semana, ya que el aceite de pescado reduce los niveles de triglicéridos. Son alimentos ricos en omega 3. Siempre es más recomendable que sustituyas los aceites vegetales por aceite de oliva.

e) Aumente el consumo de vegetales y frutas.

f) Tome comidas poco abundantes, regulares y ricas en fibra. Es mejor que tomes más legumbres en tu dieta.

2) Realizar actividad física: hacer ejercicio al menos 30 minutos al día (caminar, nadar, andar en bicicleta, trotar).

Si con estas medidas no disminuyen los niveles, se inicia tratamiento con medicamentos según la indicación de su médico. Además, no hay que perder la perspectiva de las otras afecciones que pueden estar acompañando como hipertensión arterial, diabetes, hipercolesterolemia, que deben tener su respectivo tratamiento.

Tratamiento con fármacos      

Es difícil el cumplimiento que obligan las medidas generales. En ese caso hay que considerar la indicación de medicamentos. Esto es mayor si los análisis revelan niveles altos de colesterol o niveles bajos del LDL por dar algún ejemplo. Esta asociación obliga al tratamiento con medicamentos. En ese tenemos varios medicamentos como las estatinas, los fibratos, los ácidos grasos omega 3, el acido nicotínico.  Actualmente combinaciones de tratamientos con estos fármacos han  demostrado buena eficacia.
Además los fármacos son altamente recomendables en los casos en los que los triglicéridos son muy altos (por encima de 500 mg/dL), ya que pueden causar otras enfermedades como la inflamación aguda del páncreas.

Riesgos de la hipertrigliceridemia
La  hipertrigliceridemia incrementa el riesgo de sufrir una cardiopatía, especialmente en mujeres de mediana edad, diabéticos y personas mayores.

Es frecuente que las personas que tienen los triglicéridos altos tengan también los niveles de colesterol elevados. Este factor aumenta las posibilidades de sufrir una enfermedad coronaria.
Si la hipertrigliceridemia es muy alta y, por consiguiente, está en riesgo la persona de un problema cardiovascular fatal, entonces el tratamiento a elegir será sin duda farmacológico.
Cada vez cobra mayor importancia la detección, control y tratamiento de este factor de riesgo.

Dr. Eduardo Tassano
Máster en gerenciamiento es
Servicios y sistemas de salud
Especial para época


jueves, 24 de julio de 2014

Uso nocivo del alcohol y la salud






El 6% de las defunciones en el mundo y más de 200 trastornos y enfermedades son atribuidas al consumo de alcohol. Cada año mueren en el mundo 3,3 millones de personas a consecuencia del consumo nocivo de alcohol, lo que representa un 5,9% de todas las defunciones.

Los impedidos para manejar no sólo son los "borrachos": un sólo vaso de vino, cerveza o whisky limita la capacidad de conducción, ya que produce una alteración de los reflejos para conducir.


El alcohol, sustancia psicoactiva con propiedades causantes de dependencia, se ha utilizado ampliamente en muchas culturas durante siglos. El consumo nocivo de alcohol conlleva una pesada carga sanitaria, social y económica para las sociedades.

El alcohol afecta a las personas y las sociedades de diferentes maneras, y sus efectos están determinados por el volumen de alcohol consumido, los hábitos de consumo y en raras ocasiones, por la calidad del alcohol.
Además, el consumo nocivo de alcohol puede perjudicar a otras personas, por ejemplo, familiares, amigos, compañeros de trabajo y desconocidos.
El consumo de alcohol es un factor causal de más de 200 enfermedades y trastornos.

Está asociado con el riesgo de desarrollar problemas de salud tales como trastornos mentales y de comportamiento, incluido el alcoholismo, importantes enfermedades no transmisibles tales como la cirrosis hepática, algunos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares, así como traumatismos derivados de la violencia y los accidentes de tránsito.

Además hay asociación con enfermedades infecciosas como tuberculosis y SIDA. También se han referido daños durante el embarazo.
El problema de los traumatismos de todo tipo lamentablemente está más asociado al grupo etario  de los jóvenes.
Del reciente reporte sobre la salud y alcohol del 2014 se desprenden datos significativos:

-Cada año mueren en el mundo 3,3 millones de personas a consecuencia del consumo nocivo de alcohol, lo que representa un 5,9% de todas las defunciones.

-En general, el 5,1% de la carga mundial de morbilidad y lesiones es atribuible al consumo de alcohol.

-El consumo de alcohol provoca defunción y discapacidad a una edad relativamente temprana. En el grupo etario de 20 a 39 años, un 25% de las defunciones son atribuibles al consumo de alcohol.

-Existe una relación causal entre el consumo nocivo de alcohol y una serie de trastornos mentales y de comportamiento, además de las enfermedades no transmisibles y los traumatismos.

-En lo que respecta a la mortalidad y la morbilidad, así como a los niveles y hábitos de consumo de alcohol, existen diferencias entre los sexos. El porcentaje de defunciones atribuibles al consumo de alcohol entre los hombres asciende al 7,6% de todas las defunciones, comparado con el 4% entre las mujeres.

Un capítulo especial para los accidentes de tránsito. Están estrechamente ligados al  consumo nocivo del alcohol. Los impedidos para manejar no sólo son los "borrachos": un solo vaso de vino, cerveza o whisky limita la capacidad de conducción, ya que produce una alteración de los reflejos para conducir. Más del 50% de los fallecidos en accidentes tienen niveles de alcoholemia alta.

Recientemente se han determinado relaciones causales entre el consumo nocivo y la incidencia de enfermedades infecciosas tales como la tuberculosis y el VIH/SIDA.

Tanto en el plano individual como en el social se han identificado diversos factores que influyen en los niveles y hábitos de consumo de alcohol, así como en la magnitud de los problemas relacionados con el alcohol en las comunidades.
Los factores ambientales incluyen el desarrollo económico, la cultura y la disponibilidad de alcohol, así como la globalidad y los niveles de aplicación y cumplimiento de las políticas pertinentes. Para un nivel o hábito de consumo dado las vulnerabilidades de una sociedad podrían tener efectos diferenciales similares a los producidos en diferentes sociedades.

Si bien no existe un único factor de riesgo dominante, cuanto más factores vulnerables converjan en una persona, más probable será que esa persona desarrolle problemas relacionados con el alcohol como consecuencia del consumo de alcohol.

Los efectos del consumo de alcohol sobre los resultados sanitarios crónicos y graves de las poblaciones están determinados, en gran medida, por dos dimensiones del consumo de alcohol separadas, aunque relacionadas, a saber: el volumen total de alcohol consumido, y las características de la forma de beber.

El contexto de consumo desempeña un papel importante en la aparición de daños relacionados con el alcohol, en particular los asociados con los efectos sanitarios de la intoxicación alcohólica y también, en muy raras ocasiones, la calidad del alcohol consumido.

La estrategia mundial para reducir el uso nocivo de alcohol proveniente de la Organización Mundial de la Salud (marzo 2010) tiene por objeto ofrecer orientación para actuar a todos los niveles; determinar esferas prioritarias para una acción mundial, y recomendar una serie de opciones de política y medidas que podrían estudiarse para su posible aplicación, adaptándolas según proceda, a nivel nacional, teniendo en cuenta las circunstancias de los países, como el contexto religioso y cultural, las prioridades de salud pública y los recursos y capacidades.

La estrategia tiene cinco objetivos:

a) Aumentar la concienciación mundial respecto de la magnitud y la naturaleza de los problemas sanitarios, sociales y económicos causados por el uso nocivo del alcohol, y reforzar el compromiso de los gobiernos para adoptar medidas que contrarresten el uso nocivo del alcohol.

b) Consolidar el acervo de conocimientos sobre la magnitud y los determinantes de los daños relacionados con el alcohol y sobre las intervenciones que reducen y previenen eficazmente esos daños.

c) Incrementar el apoyo técnico prestado a los Estados Miembros y reforzar su capacidad para prevenir el uso nocivo del alcohol y gestionar los trastornos por consumo de alcohol y los problemas de salud asociados; implementando una estrategia mundial para reducir el uso nocivo del alcohol.

d) Fortalecer las alianzas e intensificar la coordinación entre los interesados, y aumentar la movilización de los recursos necesarios para adoptar medidas adecuadas y concertadas de prevención del uso nocivo del alcohol.

e) Mejorar los sistemas de seguimiento y vigilancia a distintos niveles, y la difusión y aplicación más eficaz de la información para fines de promoción, desarrollo de políticas y evaluación.

Como sociedad y como personas es importante concientizar sobre el consumo de alcohol,  enfatizando en nuestros jóvenes. Alertando sobre los peligros y consecuencias que el uso nocivo del alcohol provoca. Es indispensable que el Estado en todas sus facetas tome el toro por las astas en este difícil problema multifactorial.

Dr. Eduardo Tassano
Máster en Gerenciamiento en
Servicios y Sistemas de Salud
Especial para época

jueves, 17 de julio de 2014

La epidemia silenciosa de pastillas para “combatir la ansiedad y el estrés”





Si bien es polémica la afirmación, los ansiolíticos no producen cura de los trastornos de ansiedad.

Destacado

El uso de los ansiolíticos se fue banalizando. Se utiliza “en defensa propia”, como un refugio frente a las amenazas de la vida cotidiana. Pero hay que saber que este médicamente tiene su eficacia pero no significa la solución total del problema.


Según la última encuesta del Observatorio Nacional de Drogas, más de tres millones de argentinos consumen pastillas para tranquilizarse. El 40% lo hace según su propio criterio. Se trata de uno de los medicamentos más automedicados en nuestro país. Son de diferentes marcas. Las drogas (genéricos) más conocidas son el bromazepam, clonazepam, diazepam, entre otras.

Es una práctica que, con o sin recomendación médica, creció más de un 40% en los últimos diez años. En Argentina, el consumo de ansiolíticos creció el 5% en 2013. 

La epidemia silenciosa de pastillas para “combatir la ansiedad y el estrés” se advierte en la facturación: los medicamentos del sistema nervioso superan a los del aparato digestivo o de las enfermedades cardiovasculares.

El uso del medicamento se fue banalizando. Se utiliza “en defensa propia”, como un refugio frente a las amenazas de la vida cotidiana. Es como que socialmente las pastillas fueron aceptadas.

Cualquier persona admite que las toma para poder dormir, buscar un poco de calma, para superar el estrés de una pérdida, por la presión que le generan sus hijos, la autoexigencia personal o la incertidumbre laboral, para “bancar” la depresión o bajar la ansiedad o para no estar triste. Motivos hay miles. Cada uno va respondiendo a los peligros emocionales de cada día con su propia droga.

Por lo general, el medicamento que fue recetado alguna vez por un tiempo breve, queda bajo gobierno del paciente, que vuelve a recurrir a la caja de pastillas para intentar restablecer el equilibrio emocional, aunque fuese en forma momentánea. Es un hábito, un antídoto contra la ansiedad. Poca gente se permite tiempo para vivenciar la tristeza, en parte porque la propia sociedad demanda “no estar triste”. Hay menos tolerancia a los quiebres emocionales, más apuro por resolver situaciones de malestar. La vida es más acelerada.

Especialistas coinciden que la ansiedad es el mal de época. La ansiedad es una reacción emocional ante la percepción de una amenaza o peligro. La gente siente que carece de recursos para enfrentarlos.

¿La ansiedad siempre es una respuesta normal? Cuando es desmedida o innecesaria respecto de la situación y afecta la vida de quien la padece, se transforma en algo patológico.

Un ansiolítico o tranquilizante menor es un fármaco con acción depresora del sistema nervioso central, destinado a disminuir o eliminar los síntomas de la ansiedad. Fármaco ansiolítico ideal es aquel que alivia o suprime el síntoma de ansiedad, sin producir sedación o sueño.

El tratamiento de la ansiedad y del insomnio debe ser limitado en el tiempo si es posible, ya que se puede producir tolerancia y dependencia; además, la retirada del fármaco puede hacer que vuelva a aparecer el insomnio y la ansiedad.

Si bien es polémica la afirmación los ansiolíticos no producen cura de los trastornos de ansiedad.

Abordan el síntoma de una manera temporal,  mientras duren los efectos del fármaco. Los ansiolíticos en ningún caso van a hacer que ante determinadas situaciones deje de tener ansiedad, o que se  padezca ansiedad en momentos que no debería. 

Hay que saber que los ansiolíticos tienen su eficacia pero no significan la solución total del problema. Hay una indicación aceptada y es cuando los ansiolíticos se usan a dosis reducidas para que la persona aprenda a manejar mejor sus síntomas ansiosos.

De esa manera se evitan los niveles de ansiedad elevados y la persona puede manejar mejor la situación que lo afecta.  Se pretende que una vez que se tienen las armas para manejar la ansiedad se deben retirar los ansiolíticos.
El otro problema no menos importante es que en ocasiones  acaban cronificando la ansiedad. 

Es por ello que se debe hacer un uso muy controlado tanto por el psiquiatra como por el psicólogo que son los aptos para  el tratamiento de los trastornos de ansiedad. La ansiedad es una respuesta fisiológica de nuestro organismo que siempre tendremos, como la respuesta de tengo hambre o sueño, por lo que no se puede eliminar, aunque sí controlar.

El problema de la ansiedad es que se alimenta de nuestros miedos y pensamientos y si al mínimo síntoma de ansiedad tengo que recurrir a una pastilla lo que estoy haciendo es sensibilizarme a los síntomas de la ansiedad. Por lo que cada vez tolero menos la ansiedad, no puedo sentir ni un poquito de ansiedad, de lo contrario me alarmo y se me dispara la ansiedad.

Lo aconsejable es tomar por periodos que pueden ser más o menos variables buscando “aprender” mecanismos para controlar la ansiedad. No es recomendable estar más de ocho semanas tomándolos ya que como hemos comentado tienen un fuerte componente adictivo, y si prolongamos su toma deberemos aumentar la dosis para obtener el mismo efecto y por eso es tan importante la supervisión de un especialista, para que tomemos el fármaco mientras estamos realizando un tratamiento psicológico y así luego lo podamos dejar.

Hay investigaciones que revelan que de la población que tomó ansiolíticos el 38% tiene dificultades para dormir tras dejar de tomarlos y a un 37% les aumenta la ansiedad.

La dependencia que se crea es tanto a nivel físico como sicológico. Tras el abandono de la medicación es frecuente poder sentir a nivel físico: mareos, vértigos, temblores,  y a nivel psicológico un aumento temporal de la ansiedad, irritabilidad, insomnio.

No son menos importantes los efectos secundarios de los ansiolíticos: son comunes  los problemas de memoria,  generación de sueño, enlentecimiento motor y cognitivo, en raras ocasiones disminución de la líbido o impotencia, y en otros casos aumento de peso. Sin embargo,  el efecto secundario más peligroso es el potencial adictivo del fármaco, ya que se  adquiere una elevada tolerancia y cada vez  se necesita una mayor dosis del ansiolítico para notar los efectos de éste.

Por lo que queda claro que el dejar este tipo de medicación ha de hacerse bajo una correcta supervisión y nuevamente nos vuelve a plantear la idoneidad de su uso, ya que comporta tener muchos elementos bien claros y controlados.
Mucho cuidado entonces con estos medicamentos, no son tan inocuos como parecen.

Dr. Eduardo Tassano
Máster en Gerenciamiento en
sistemas y servicios de salud
Especial para época

viernes, 11 de julio de 2014

Actividad física en niños




Los chicos que practican deporte logran un desarrollo físico y mental superior, gozan de mejor salud y se relacionan de manera más independiente con sus pares. Son más sanos, más felices y tienen mejor rendimiento académico.

Durante los últimos años estamos asistiendo a un resurgir de las
relaciones entre la actividad física y la salud. En ello ha jugado un
papel fundamental el incremento de las enfermedades cardiovascu­
lares, el apoyo que ha recibido la medicina preventiva para reducir
los costos de la tradicional medicina curativa y la extensión de un
concepto más abierto y dinámico de la salud que se ha orientado a
la promoción de ambientes y estilos de vida saludables.

Hoy es indudable que para la salud pública, la inactividad aparece
como un factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares
mucho más importante que otros factores. Los ejercicios aeróbicos
previenen enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes, hi­
pertensión y cáncer, entre otras afecciones.

La promoción de la actividad física es fundamental, pues está
comprobado que ayuda a disminuir toda clase de patologías físicas
y mentales. A su vez, desde el punto de vista emocional, quienes
más deporte hacen, más quieren su cuerpo, tienen mejores relacio­
nes interpersonales y mejor rendimiento académico.

Pero mientras la importancia de la actividad física parece ser evi­
dente para los adultos, el papel de la misma en la infancia y la juven­
tud se apoya, fundamentalmente, en la hipótesis de que su partici­
pación en actividades físicas aumentará la probabilidad de seguir
participando en tales actividades cuando sean adultos.

Con el ejercicio los niños logran un desarrollo físico y mental supe­
rior, gozan de mejor salud y se relacionan de manera más indepen­
diente con sus pares.

Cuando los adultos pensamos en hacer deporte imaginamos un
gimnasio repleto de máquinas. Para los niños, hacer ejercicio signi­
fica jugar y estar físicamente activos. Ellos se entrenan jugando en
el recreo, al correr detrás de sus compañeros o al pasear en bicicle­
ta.

La práctica de una actividad física es tan necesaria en su vida co­
mo la alimentación o el sueño. Sin embargo, muchos padres se
plantean dudas sobre qué deporte inculcar a sus hijos o a qué edad
es adecuado comenzar la vida deportiva.

Es recomendable que los niños inicien actividad física lo antes po­
sible. No se trata de inscribirlos en una liga competitiva a los tres
años, pero sí inculcarles ejercicios lúdicos, entretenidos y variados.
Durante la niñez - partiendo a los dos años - es aconsejable que
ellos conozcan y practiquen diferentes deportes, para que puedan
elegir el que más les guste.

Los niños y jóvenes deben realizar 60 minutos o más de actividad
física todos los días. Las actividades deben ser variadas y adecua­
das a la edad y al desarrollo físico de cada uno. Los niños son acti­
vos por naturaleza, especialmente cuando participan en juegos es­
pontáneos (por ejemplo, en el recreo). Cualquier tipo de actividad
cuenta para completar los 60 minutos o más que se recomiendan.

La mayor parte de la actividad física debe ser aeróbica y de inten­
sidad moderada, por ejemplo, caminar, correr, saltar, jugar en el pa­
tio de juegos, practicar deportes de pelota y montar en bicicleta.

Los niños y adolescentes con discapacidades deben consultar con
su médico para saber qué tipo y qué cantidad de actividades físicas
pueden realizar sin peligro. Cuando sea posible, estos niños deben
seguir las recomendaciones contenidas en las pautas.

Pautas generales para actividad
física en niños y adolescentes:

-Por lo menos tres días a la semana se deben realizar actividades
aeróbicas intensas, como correr, dar saltos en tijera y nadar rápida­
mente.

-Por lo menos tres días a la semana se deben realizar actividades de
fortalecimiento muscular, como jugar en los aparatos de un parque
de recreo infantil, jugar al tira y afloja, hacer flexiones de brazos en
el suelo (lagartijas) y flexiones de brazos con barra.

-Por lo menos tres días a la semana se deben realizar actividades
para fortalecer los huesos, como saltar, brincar, dar saltos en tijera,
jugar voleibol y trabajar con bandas de resistencia.

Es notable que por edad y posibilidades la escuela a esta altura
cobra una importancia inusitada, principalmente en países donde la
escolaridad es obligatoria. La principal razón es que la escuela es el
único lugar donde todos los niños/as, independientemente de su
proeza atlética, tienen la oportunidad de participar en actividades fí­
sicas.

Es clave valorar el tiempo destinado en la currícula a las activida­
des físicas y los programas que se lleven adelante sean suficientes
para lograr los objetivos buscados.

Además debe plantearse un trabajo conjunto entre la familia y la
comunidad y buscar estrategias que involucren al profesorado y al
alumnado y a padres e hijos y compañeros. También deberían estar
coordinadas con otras estrategias de promoción a nivel nacional y
autonómico o local.

Con respecto al deporte, hay una pregunta típica: ¿Qué deporte
debe hacer mi hijo?

El niño debe practicar el deporte que le guste. No hay uno mejor
que otro. El indicado será sólo el que le agrade al involucrado; no al
papá, a la mamá, ni al profesor. Para eso es preciso que conozca
distintas disciplinas y que sienta el apoyo de su familia en su deci­
sión. La clave es que escoja un deporte al que los papás lo puedan
acompañar y que tenga las condiciones para practicarlo. En conclu­
sión, se trata de adaptar el ejercicio a la realidad de cada uno.

Sin embargo, no es bueno encasillar a los menores y empujarlos a
que entrenen una disciplina en particular, salvo que ellos quieran. El
secreto es motivarlos desde pequeños para que crezcan con el há­
bito de la actividad física y la vida saludable.

Ventajas de la actividad física en la infancia

Los niños que practican deporte, aprenden a seguir reglas, se
abren a sus pares y superan la timidez, frenan sus impulsos excesi­
vos, aumentan sus habilidades motoras, favorecen el crecimiento
de sus huesos y músculos, corrigen posibles defectos físicos, desa­
rrollan su placer por el movimiento y el ejercicio, estimulan la higie­
ne y la salud, y Mejoran su salud, ánimo y rendimiento escolar.

La actividad física hace que el cerebro libere endorfinas. Estas
sustancias químicas son muy similares a la morfina y provocan una
sensación de bienestar increíble. Se ha demostrado que los niños
que practican deporte son más sanos, felices y tienen mejor rendi­
miento académico.

Ellos aprenden a ser parte de un equipo, a responder a la presión y
motivarse a sí mismos. También desarrollan su capacidad para ha­
cer frente a la adversidad y recuperarse de la derrota, dos herra­
mientas esenciales para la vida.

Limitemos el tiempo dedicado a las computadoras y videojuegos a
no más de una o dos horas al día. Muchos estudios han demostrado
que los niños que dedican mucho tiempo a ver televisión, lo más
probable es que consuman alimentos como snacks, dulces, y gase­
osas que contribuyen al aumento de peso. Deje que su niño escoja
un deporte que encuentre agradable, y una vez que lo descubra,
aliéntelo para que sea una parte regular de su vida.

Dr. Eduardo Tassano
Máster en gerenciamiento en
Servicios y Sistemas de Salud

Especial para época