OPINIONES – Dr. Eduardo Tassano

jueves, 9 de enero de 2014

Accidentes de tránsito, una enfermedad creciente



El tránsito es un sistema que lo hacemos entre todos. En él interdependemos unos de otros. Argentina ostenta uno de los índices más altos de mortalidad por accidentes de tránsito.
Más de 25  personas mueren por día; hay aproximadamente 10.000 víctimas fatales por año y unos 150 mil heridos de distintos grados y miles de discapacitados. Las pérdidas económicas ocasionadas por el tránsito caótico y los accidentes de tránsito superan fácilmente los US$10.000 millones anuales.
Pero no se trata de números, sino de vidas humanas. De hombres, mujeres, jóvenes y niños, que vieron truncadas sus vidas a causa de un accidente de tránsito.

Los accidentes de tránsito en Argentina son la primera causa de muerte en menores de 35 años, y la tercera sobre la totalidad de los compatriotas.

Las cifras de muertos son elevadísimas, comparadas con las de otros países, llegando a tener 8 o 10 veces más víctimas fatales que en la mayoría de los países desarrollados, en relación al número de vehículos circulantes.

Hablando de causas...
No corra: es común ver autos, camiones, colectivos y camionetas que circulan junto a iguales, por calles y rutas, con y sin baches, y no por pistas profesionales, circulando a altas velocidades.
En efecto, la velocidad es una de las causas principales de muerte por accidentes de tránsito. Muchos argentinos consideran que no van rápido a 120 Km/h, cuando a más de 90 Km/h un vehículo es cada vez menos gobernable, aumentando así el peligro de muerte de sus ocupantes. Tal vez, muchos estarían vivos de haberse percatado antes de este detalle. A mayor velocidad, mayor es la distancia que se necesita para detener el vehículo; más graves serán las consecuencias ante cualquier falla mecánica, el reventón de un neumático, una mala maniobra del conductor o cualquier imprevisto que se presente en el camino.
La noche, la lluvia y la niebla son causas fundamentales para que deba disminuirse, aún más, la velocidad.

Respete los semáforos: cuando estamos detenidos en un semáforo y se nos da la luz verde, nunca olvidarse de controlar que no venga alguien antes de arrancar. Uno de los mecanismos de choque más vistos es cuando el que se acerca a un semáforo en amarillo acelera para aprovechar las últimas décimas, y un vehículo en la otra calle arranca en el momento en que ve la verde.

Por el mismo mecanismo, cuando llegamos a un semáforo en verde y nos sorprende la amarilla o la roja, no acelerar. Nunca. Aún los que deciden pasar en rojo tienen menos posibilidades de chocar si lo hacen bajando la velocidad que si llegan acelerando.

No alcohol: si conduce, por favor no beba. Otra causa fundamental de mortalidad en accidentes de tránsito es atribuible a las bebidas alcohólicas. Los impedidos para manejar no sólo son los "borrachos": un sólo vaso de vino, cerveza o whisky, limita la capacidad de conducción, ya que produce una alteración de los reflejos para conducir.

Las bebidas alcohólicas hacen que las respuestas y las maniobras, ante cualquier eventualidad de la ruta, o la calle, sean torpes y lentas. Embota los sentidos disminuyendo la capacidad de atención normal; genera una falsa sensación de seguridad que predispone a excesos de velocidad y a todo tipo de violaciones a las normas de seguridad en el tránsito. Más del 50% de los fallecidos en accidentes tienen niveles de alcoholemia alta.

Trate de viajar de día: si viaja de noche se multiplican por tres las posibilidades de tener accidentes. El sueño es inevitable y, en el mejor de los casos, disminuyen  considerablemente los reflejos y la capacidad de reacción. Salvo que el chofer trabaje de noche, el ritmo biológico está alterado.
 Además, todo es peor si el chofer está cansado y ha bebido alcohol. Y a esto debemos sumarle la monotonía del paisaje, la menor visibilidad, sólo en blanco y negro; animales que se cruzan, autos sin luces reglamentarias, y los encandilamientos. 
Siempre utilice el cinturón de seguridad: es el mejor aliado de los que van en el vehículo. Con su uso generalizado, disminuiría en un 60 por ciento aproximadamente la muerte de los ocupantes de los vehículos accidentados. Inclusive en la ciudad, a poca velocidad, evita la muerte o lesiones graves.
Los niños atrás: siempre deben ir en los asientos traseros, ajustados con el cinturón de seguridad y en sus sillas especiales si son pequeños. No hay control en los asientos delanteros o en brazos del acompañante o peor aún del chofer.
Habrá que evitar, además, llevar objetos o juguetes pesados o punzantes que puedan dañar a cualquiera de los ocupantes en caso de accidente. Ante el impacto los pequeños objetos pueden salir lanzados como proyectiles sumamente peligrosos.
Revise periódicamente los frenos: el deterioro del sistema de frenos suele pasar desapercibido para el conductor, porque es un proceso gradual al que uno se acostumbra. 

Por eso es útil revisarlo periódicamente, aunque no existan problemas aparentes.
¿Qué pasa con los ciclistas? Sería ideal que tengan luces, elementos reflectantes, casco protector. Los dos primeros hacen que de noche sean vistos en la ruta o calle; la ausencia de los mismos puede ser causa de muerte. Muchos de ellos circulan por las calles de contramano con la excusa de que ellos ven mejor a los autos, sin tener en cuenta la dificultad de verlos a ellos, y así más de uno terminó arrollado por un vehículo. En los países desarrollados existen sendas para ciclistas. En Argentina muchas ciudades ya están incrementando el número de bicisendas.

Motociclistas y ciclomotoristas: constituyen un grupo de mayor riesgo aún, ocasionado por el exceso de velocidad, la falta de uso del casco protector (la mayoría de las veces se los lleva colgando del brazo), la falta de respeto a las señales de tránsito (semáforos, contramano) y las imprudencias. Y no hay que olvidarse que afecta, principalmente, a adolescentes y jóvenes.

Los más desprotegidos son los peatones: en Argentina no se les otorga prioridad de paso ni en esquinas ni sendas peatonales. Y ellos mismos son la causa de su propia muerte al no respetar las reglas básicas de tránsito como, por ejemplo, cruzar por las esquinas con la señal del semáforo a favor. Se trata de respetar y hacer respetar los propios derechos, sin olvidar que todos, en algún momento, se convierten en peatones. Por eso, aún en las esquinas y sendas sin semáforos, los peatones tienen prioridad de paso.

La infraestructura debe acompañar y el rol de las autoridades es fundamental:

es cierto que el Estado y las autoridades tienen, en todas estas muertes, gran responsabilidad pues muchas rutas y calles no están en buen estado, ni correctamente señalizadas.

Tenemos vigente una nueva ley de tránsito y seguridad vial, Ley 24.449, pero su vigencia es en gran parte teórica, y debe tener vigencia real en calles y rutas. Los controles son escasos y poco efectivos. La mayoría de la población no conoce ni los test de alcoholemia, ni controles de velocidad o uso de cinturones de seguridad o cascos.

También es cierto que el otorgamiento de las licencias para conducir no se hace con responsabilidad, ni con la suficiente preparación y que todavía no funcionan los controles generalizados sobre el estado de seguridad de los vehículos.

Otro tema pendiente es la falta de  Educación Vial en las escuelas argentinas. Para mí el elemento más importante a mediano y largo plazo.

No es un tema del municipio exclusivamente, la tarea es multidisciplinaria pero a partir de trabajar el tema como política de Estado coincidiendo todos los estamentos correspondientes, quizá ahí recién empecemos a ver la luz. Por ahora los accidentes de tránsito son una epidemia sin freno.
 
 (*) Autor: Eduardo Tassano
(*) Máster en Gerenciamiento en Servicios y Sistemas de Salud. Especial para época

jueves, 2 de enero de 2014

Hipertensión arterial en jóvenes




Se trata de una enfermedad considerada más frecuentemente en los adultos mayores de 40 años. Sin embargo esta patología se presenta a edades cada vez menores. Se estima que 10 por ciento de los jóvenes de la población mundial la padecen. El porcentaje se aplica tanto al segmento entre 20 a 30 años como para los adolescentes. 


Por consenso se define HTA como el hallazgo persistente de valores de presión arterial sistólica iguales o superiores a 140 mmHg o de presión diastólica iguales o superiores a 90 mmHg. No obstante en general se buscan los valores de 120/80 o la presión más baja que puede tolerar la persona.

En la gran mayoría (90-95%) de los casos, la causa de la hipertensión es desconocida y a ellas se les conoce como “Hipertensión Primaria o Hipertensión Esencial”. Y en el 5 -10% de los pacientes hipertensos se identifica una causa, denominándose a este tipo  “Hipertensión Secundaria”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la hipertensión como un mal silencioso, que afecta a grandes y a chicos y que puede no presentar síntomas durante años. Ocurre cuando aumenta la presión dentro de las arterias, lo que la convierte en factor de riesgo de accidentes cerebrovasculares, insuficiencias cardíacas, infartos y lesiones en el riñón.

 Como decíamos, existen dos tipos de hipertensión: la esencial o primaria y la secundaria.
La esencial: es la que padece el 90 por ciento de los hipertensos. Tal como lo expresáramos la causa de su aparición es desconocida y puede ser ocasionada por dietas hipersaladas, obesidad, sedentarismo o tendencia genética.

La secundaria: afecta al 10 por ciento de los hipertensos. Aparece como consecuencia de una enfermedad previa como lesiones renales o alteraciones hormonales, entre otras, y es probable que desaparezca cuando se cura la enfermedad.

En todos los casos, la presión alta está relacionada con los daños de los llamados órganos blancos: arterias, riñón y cerebro.

Las condiciones de vida de este grupo etario (jóvenes) lo deja bastante mal parado frente a este escenario, fundamentalmente porque la patología  normalmente es asintomática, pero no por eso inocua. Los jóvenes no suelen controlarla ni acudir a consultas médicas periódicas, lo cual imposibilita la detección temprana. El consumo de alcohol en exceso es parte del hábito de muchos, además del tabaquismo, los cuales, de la mano de una dieta inadecuada y el sedentarismo, son factores predisponentes  de altísimo impacto.

En estas circunstancias pueden tener su presión sanguínea elevada durante muchos años antes de que sea detectada y reciba tratamiento. Así es cuanto más tiempo se pasa sin tratamiento se produce un mayor daño. Por lo que un joven puede estar 15 a 20 años hasta que se diagnostique.

Los expertos coinciden en que, cuando la hipertensión se detecta precozmente, es posible equilibrarla modificando hábitos y hasta se puede revertir en el 90 por ciento de los casos. Pero después de que se estableció en forma permanente la medicación suele ser la única alternativa.

La hipertensión arterial adopta diferentes características entre las personas de mayor o menor edad pero su comportamiento en cuanto al daño orgánico y riesgo cardiovascular es el mismo, por lo que diagnosticarla y tratarla es un asunto de vital importancia independientemente de la edad.

Hasta hace no muchos años se consideraba que la hipertensión en jóvenes estaba asociada a causas de hipertensión secundaria. Es decir causas relacionadas con las enfermedades de las suprarrenales, renales, y en mujeres los anticonceptivos.
Sin embargo, no es la hipertensión secundaria la que ha aumentado sino la hipertensión primaria o esencial. En un estudio del Instituto del Corazón, Pulmón y Sangre de los Estados Unidos publicado en 2010 se encontró que la cantidad de personas jóvenes con hipertensión arterial se había duplicado en un lapso de veinte años, y que entre los hipertensos el 20% eran adolescentes.

Una ventaja de los jóvenes es que tienen más posibilidades de reducir hasta casi hacer desaparecer los riesgos asociados a la hipertensión con un buen control médico y cambiando algunos hábitos de vida. No obstante, modificar conductas no es tan sencillo en especial cuando el paciente ignora su condición. Durante el Programa de Detección Precoz de Hipertensión Arterial en la Comunidad, realizado en el Hospital Pirovano de la Ciudad de Buenos Aires, se halló que las personas jóvenes carecían en general de conductas de prevención relacionadas con su salud y no se medían la presión arterial con la frecuencia necesaria, el 25% hacía más de tres años que no se controlaba; más de la mitad de las personas a quienes se diagnosticó hipertensión tenía menos de 40 años de edad.

En los adolescentes y jóvenes los médicos no deben omitir el control de la presión arterial. Esta rutina hará que el diagnóstico sea mejorado con aumento importante de la detección. 

El estilo moderno de vida tiene relación directa con esta epidemia, así el aumento de la obesidad en los jóvenes, más la "comida chatarra", que llena de grasa las arterias, y el sedentarismo caracterizado por las horas ante el televisor y la disminución de la actividad física ayudan a que suba la presión.

 Los casos de hipertensión en jóvenes pueden ser controlados perfectamente sin medicación. Sin dudas nada reemplaza a la actividad física. Paradojalmente hay preocupación en muchos países por la disminución del interés de los jóvenes en las clases de educación física y por la merma en el interés en practicar deportes.
La búsqueda y tratamientos principales son orientados a los tratamientos de la hipertensión esencial. Cuando hay resistencia al tratamiento es recomendable iniciar todos los estudios para detectar hipertensión secundaria, ya que en general si hay causa y se corrige, se corrige la hipertensión arterial.
¿Cuáles son los tipos de hipertensión secundaria?

a) Hipertensión renovascular: ante una obstrucción de la arteria renal, lo que no permite un adecuado flujo de sangre del riñón.

b) Hipertensión nefrógena: se origina por daños en el tejido renal. Por una infección crónica.

c) Enfermedades endocrinas: un tumor en las glándulas suprarrenales o la tiroides entre otras.

d) Otras causas: coartación de aorta, adicciones, etc.

El clínico debe sospechar hipertensión secundaria ante la siguiente situación: presión arterial no controlada con un tratamiento correctamente cumplido con 3 fármacos antihipertensivos, incluyendo un diurético en cualquiera de las recomendaciones. De igual modo la sospecha irá orientada en pacientes  jóvenes con HTA moderada o grave desde el comienzo del cuadro de hipertensión; o jóvenes con HTA refractaria al tratamiento; o jóvenes con complicaciones derivadas de la HTA.     
      
 Históricamente en jóvenes se piensa en hipertensión secundaria pero como decíamos la hipertensión esencial es la que está rompiendo todos los récords.

Planes educativos con valorización extrema de las clases de educación física, programas comunitarios de promoción del deporte en los barrios, promoción del deporte federado con estímulo a la creación de infraestructura deportiva, ciudades que predispongan a la actividad física, espacios al aire libre, sendas para peatones, bicisendas, promoción de la actividad física en los ámbitos laborales son algunas de las medidas que pueden estimular a nuestra sociedad a mejorar los hábitos y disminuir la incidencia de estas enfermedades, que tanto inciden en la calidad y cantidad de vida de todos.  

Autor: Eduardo Tassano
Fuente: Máster en Gerenciamiento en Servicios de Salud

jueves, 26 de diciembre de 2013

Deshidratación: cuidado en el verano







La definición es muy sencilla: significa que el cuerpo no tiene tanta agua y líquidos como debiera.  
La deshidratación puede ser leve, moderada o grave dependiendo de la cantidad de líquido corporal que se haya perdido o que no se haya repuesto. Cuando es grave, la deshidratación es una emergencia potencialmente mortal.

Puede ser causada por la pérdida excesiva de líquidos, por no ingerir suficiente agua o líquidos o por ambas: entre los ejemplos de pérdidas importantes tenemos: sudoración excesiva (por ejemplo, a causa del ejercicio físico),  gasto urinario excesivo, como por ejemplo, en la diabetes no controlada o con el uso de diuréticos, por fiebre, vómitos o diarrea.
Las causas de ingestión no suficiente de líquidos pueden ser: pérdida del apetito debido a una enfermedad, náuseas, Irritación de la garganta o úlceras bucales.

Los bebés y los niños tienen más probabilidades de deshidratarse que los adultos, ya que su peso es menor y sus cuerpos asimilan el agua y los electrolitos con más rapidez. Los ancianos y los enfermos también están en un Alto Riesgo.

La deshidratación en niños enfermos es a menudo una combinación tanto de la renuencia a comer o beber cualquier cosa como de la pérdida de líquidos a causa de vómitos, diarrea o fiebre. De hecho en niños y jóvenes las causas más frecuentes de deshidratación están relacionadas con procesos de infección intestinales.
Ante estas situaciones es conveniente la consulta precoz para evitar que la deshidratación avance.

Los síntomas de la deshidratación pueden ser, desde sentir sed, sequedad de mucosas, sentir mareos, que se detecte disminución de la presión arterial, desasosiego, inclusive en casos avanzados hasta shock.

En climas cálidos como el nuestro es aconsejable llevar ropas livianas, buscar que no haya mucho tiempo de exposición a los rayos solares, y no permanecer en lugares cerrados con temperaturas elevadas.
En Corrientes  es esencial, con el clima que tenemos, ingerir amplias cantidades de líquidos, especialmente agua, incluso cuando se esté bien de salud, se debe tomar mucho líquido todos los días y más cuando  se  esté  haciendo ejercicio físico.
 
Consejos para prevenir la deshidratación
* Beber al menos 2,5 litros de líquidos diarios. Aumentar estas cantidades, complementándolas con una mayor ingesta de líquidos si se realiza actividades y esfuerzos físicos notables.

* No exponerse al sol innecesariamente, ni realizar ejercicio físico en las horas centrales del día. Atención a la reposición de líquidos tras la práctica de deportes o intensa actividad; la desaparición de la sed no significa que se haya logrado el nivel óptimo de hidratación.

* Llevar ropa fresca y poco ajustada para una menor sudoración.

* No incorporar el consumo de bebidas alcohólicas para la recuperación. Los niños son muy vulnerables a la acción del calor hay que aconsejarles beber agua, zumos y bebidas en abundancia. Las personas mayores también constituyen un grupo especialmente sensible a los efectos del calor. Controle que repongan frecuentemente líquidos. Con la edad pueden perder el mecanismo de la detección e identificación de la sed y, además, la toma de medicamentos hace muy recomendable vigilar una correcta hidratación.

* Siempre anime al enfermo a consumir líquidos y no olvide que las necesidades de líquidos son mayores cuando la persona tiene fiebre, vómitos o diarrea. Los signos más fáciles de vigilar son el gasto urinario (debe haber pañales húmedos o idas al baño frecuentes), saliva en la boca y lágrimas.
 
Tratamiento

Tomar líquidos generalmente es suficiente en casos de una deshidratación leve. Es mejor tomar pequeñas cantidades de líquido frecuentemente (utilizando una cuchara o una jeringa en los bebés y en los niños), en vez de tratar de forzar una gran cantidad de líquido de una sola vez. En casos de problemas digestivos,  la ingesta de grandes cantidades de líquido de una sola vez puede producir más vómitos.

Las soluciones de electrolitos son muy efectivas y están disponibles en las farmacias. Las bebidas para deportistas contienen mucho azúcar y pueden causar o empeorar la diarrea. Igualmente, evite el uso del agua como primer recurso de reemplazo de líquidos en bebés y niños.

En los casos de deshidratación moderada a grave, puede ser necesaria la hospitalización del paciente y la administración de líquidos intravenosos. El médico intentará determinar y luego tratar la causa de la deshidratación.
 Importancia de la hidratación al hacer ejercicio.

Algunas funciones del agua cuando se hace ejercicio es regular la temperatura corporal (por medio de la sudoración), lubricar las articulaciones y ayudar a transportar los nutrientes necesarios para obtener energía y mantener la salud. Si usted no está adecuadamente hidratado, su cuerpo no podrá funcionar a su máximo nivel de capacidad, causando fatiga, calambres musculares, mareos y hasta un inadecuado funcionamiento del cerebro.

Durante el ejercicio la importancia de la hidratación se basa en contrarrestar la pérdida de agua corporal que se da por el sudor. Además de la pérdida de agua, muchos nutrientes, como el sodio, se pierden por el sudor y por ello es necesaria la reposición de los mismos para un adecuado funcionamiento del cuerpo.
 
¿Cuándo debo tomar bebidas hidratantes?

Las bebidas hidratantes se recomiendan cuando se realiza ejercicio físico de alta intensidad y de larga duración (más de una hora y media). Las bebidas hidratantes son beneficiosas para aquellas personas que realizan actividad física de forma intensa y de larga duración. Sin embargo, si no son utilizadas adecuadamente pueden provocar riesgos en la salud.

Una bebida hidratante es una mezcla de agua y sales minerales (sodio, potasio, magnesio y cloro). La función principal de las bebidas hidratantes o deportivas es reponer las pérdidas de líquido y electrolitos o sales minerales que ocurren como consecuencia de la sudoración, provocada por hacer ejercicio físico de alta intensidad y larga duración. Algunas bebidas hidratantes también pueden contener carbohidratos, los cuales proporcionan energía.

El clima es otro factor que debe de tomarse en consideración ya que un ambiente caliente fomenta aún más la sudoración y con esto una mayor pérdida de líquidos, electrolitos y glucosa que deben ser reemplazados. La reposición de los mismos mejora el rendimiento, retrasa la fatiga y acelera la recuperación.
 
¿Cómo elegir el tipo de bebida al hacer ejercicio?

1) Ejercicio leve, moderado o intenso, 60 minutos o menos de duración: Agua o bebidas sin azúcar: Junto con una dieta equilibrada, son la mejor opción para estar bien hidratado si no se realiza gran desgaste físico. Para reponer líquidos y electrolitos perdidos durante la sudoración. Sin aporte de carbohidratos como fuente de energía.

2) Ejercicio intenso entre 60 y 90 minutos. . Bebida hidratante sin azúcar. Para reponer líquidos y electrolitos perdidos durante la sudoración. Sin aporte de carbohidratos como fuente de energía.

3) Ejercicio intenso de más de 90 minutos. Bebida hidratante con azúcar. Con aporte de carbohidratos como fuente de energía.
Con respecto a las bebidas energizantes, dan cierta sensación de fuerza y vitalidad, pero no son adecuadas para recuperar líquidos perdidos. Y en general no se recomiendan para hacer ejercicios.
Todos elementos a tener en cuenta para prevenir la deshidratación.

 Autor: Eduardo Tassano 
 Máster en gerenciamiento en Sistemas y servicios de salud
Especial para época

viernes, 20 de diciembre de 2013

El mundo es de plástico








Tenemos que seguir bregando por un mejor ambiente que, sin duda alguna, nos permitirá tener un mundo más saludable. Pero hoy, muchas de nuestras acciones van en sentido contrario.


Si miramos a nuestro alrededor, difícilmente encontremos algún objeto material producido por el hombre que no contenga plásticos, es más probable que sea casi totalmente de plástico (con unos pocos miligramos de metales). Autos, aparatos electrónicos, envases, casas, ropa, el plástico se ha vuelto omnipresente por sus características: puede ser rígido o flexible, duradero, liviano, agradable al tacto, resistente a la corrosión, relativamente barato, excelente aislante eléctrico, extremadamente versátil y accesible a cualquier nivel de tecnología. Nuestra civilización, nuestro mundo, resultan inconcebibles sin el plástico.

Pero como suele suceder, este material extraordinario tiene una cara oscura. Cuando el plástico no se emplea adecuadamente, esas características positivas se convierten en un arma de doble filo: siendo muy resistente y de larga duración, su persistencia en el ambiente es muy elevada, aunque el plástico suele usarse para fabricar objetos que sean empleados por poco tiempo, y muchas veces directamente descartables.


Cuando observamos la basura, vemos diversidad de bolsas, envases y elementos de plástico desechables originando entre el 5 al 10% del total de los residuos domiciliarios, el 7% de su peso y el 20% del volumen. En números gruesos, cada argentino genera por día de 100 a 170 gramos de basura plástica (que va de bolsas de supermercado a envases, carcasas de aparatos, juguetes en desuso, entre otros), la que una vez liberada al medio ambiente tiene una vida promedio de 150 años, y en algunos casos, casi infinita. Algunos no son biodegradables ni fáciles de reciclar, y si se queman, son muy contaminantes. Y la gran mayoría no pueden asimilarse de nuevo en la naturaleza. Una opción es el reciclado, aprovechando plástico “viejo” y reconstruyendo otros elementos, aunque la diversidad de plásticos hace que no sea sencillo su reciclado.


¿Pero sabe Ud. qué es el plástico? Se trata de polímeros sintéticos, que son compuestos orgánicos fabricados a partir de hidrocarburos, mayormente del petróleo. Pero la estructura molecular de los polímeros de plástico es sumamente variable, lo que explica la variedad de plásticos que existen. La industria plástica es pues una parte de la petroquímica, aunque sólo un 5 al 7% de la cantidad total de petróleo que se extrae se destina a fabricar plásticos. Su componente principal es el carbono, por lo que el plástico es material de origen orgánico (a pesar de que como residuo se lo considere inorgánico).


Todas las formas de plástico son muy resistentes y pueden permanecer mucho tiempo en cualquier ecosistema, siendo extraño en todos ellos, e incapaz de integrárseles. Por eso, se lo suele encontrar regado como basura en los más diversos lugares, desde el desierto hasta los polos.


Ensucian el ambiente, afectan las especies vivientes, contaminan las aguas y el suelo, desprenden gases tóxicos si se los incinera (como el fluoruro de hidrógeno y el ácido clorhídrico), además de los demás contaminantes que se desprenden de las tintas y colorantes con que son tratados.
¿Qué sucede con los desechos plásticos más comunes? Las botellas de plástico son las más rebeldes a la hora de transformarse. Al aire libre pierden su tonicidad, se rajan y quiebran, se fragmentan y se dispersan. Enterradas, duran más. La duración puede ir entre 100 y mil años.


Otros aguantadores son los vasos descartables de polipropileno, que contaminan menos que los de poliestireno (el material de las cajas de huevos), pero también tardan más en transformarse. El plástico queda reducido a moléculas sintéticas invisibles pero siempre presentes durante cerca de 1.000 años. Los juguetes plásticos tales como muñecas, autitos y otros pueden ser degradados por la radiación ultravioleta del sol a moléculas pequeñas a lo largo de unos 300 años, pero sin desaparecer de la faz de la tierra. Las bolsas de plástico, por causa de su mínimo espesor, pueden transformarse más rápido que una botella de ese material en “apenas” 150 años. Las bolsitas están hechas de polietileno de baja densidad, contra el cual la naturaleza cuenta solamente con bacterias y algunos químicos presentes en el suelo, los que suelen ser insuficientes para degradarlos naturalmente.


Vemos esos residuos cubriendo casi cualquier paisaje de la Tierra, desde los polos a los desiertos, desde islas remotas hasta grandes ciudades. Y no solamente en tierra firme.


Hablando de botellas, supongamos que usted arroja una botella al mar con un mensaje. Si es de vidrio, flotará casi para siempre sin actuar sobre el medio ambiente, ya que si bien es frágil a los golpes, es extraordinariamente resistente a su degradación, y como el vidrio se compone básicamente de arena, no tendrá consecuencias ambientales.


Sin embargo, si usa una botella de plástico, descubrirá que tampoco se oxida ni se descompone con el tiempo: simplemente pasa por un proceso llamado fotodegradación en el que es reducida a partículas invisibles en alrededor de mil años. Pero en realidad ese plástico diminuto nunca deja de existir. Ningún organismo cuenta con las enzimas o los medios para transformar el plástico en otro tipo de material que pueda ser reintegrado a los ciclos de la naturaleza, así que sólo se acumula.


¿Y hacia dónde se dirigirá esa botella? Buscará compañía en un lugar del Océano Pacífico a donde llegará por efecto de las corrientes marinas desde cualquier parte del mundo. Se trata de una verdadera isla flotante, un nuevo minicontinente creado por la desidia del hombre en un área del Pacífico Norte al que se conoce como “El gran parche de basura del Pacífico”, “Remolino de basura del Pacífico”; y más siniestro aún “La sopa tóxica”. Se trata de una zona del océano cubierta de basura (especialmente plástica) en el centro del Pacífico Norte, con una superficie de 1.400.000 km² (algo más de la mitad de Argentina), que se arrincona indolente contra un vórtice de corrientes oceánicas, difícil de visualizar desde el aire e invisible a los radares, con un grosor que le permite llegar a los diez metros. En realidad se trata de dos grandes acumulaciones: una, la oriental, está entre Hawaii y California. La occidental flota entre Hawaii y Japón. Se calcula que allí se concentra el 10% de toda la basura plástica del mundo.


Entonces, ¿qué hacemos con nuestros plásticos? No desaparecerán de un día para el otro: aunque se prohibieran hoy mismo, existen enormes concentraciones en todas las formas imaginables. Toda nuestra cultura material está basada o tiene como componente principal al plástico. Se podría cubrir nuestro planeta con varias capas de plástico, y se sigue fabricando más cada día.


Esto hace urgente pensar una forma limpia, inocua y segura de disponer de este material. Las técnicas de reciclado son costosas y algunas están en estudio. Sin embargo ese es el camino que tiene que tomar la civilización.


Dr. Eduardo Tassano
Autor: Máster en gerenciamientos en servicios y sistemas de salud Especial para época. Se gradece la colaboración de Gustavo Salvador.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Alcohol y accidentes





Los accidentes de tránsito son la principal causa de enfermedad y muerte en jóvenes. Luego vienen las adicciones.


Es conocido a nivel internacional, y nuestro país no escapa a esta realidad, que como señala la Organización Mundial de la Salud, el 50% de la morbi-mortalidad vinculada a accidentes de tránsito está asociada al consumo de alcohol. El alcohol hace que quien conduce deteriore marcadamente su función psicomotora y la capacidad para conducir con seguridad, ya que disminuyen las funciones cognitivas, perceptivas y motoras de manera que en cuanto mayor es el consumo, mayor es la pérdida de estas funciones. Se dispone de gran cantidad de datos e investigaciones sobre la pérdida de habilidad motora bajo la influencia del alcohol. 
 
Con respecto a los accidentes en general se puede observar que se trata de conductores de sexo masculino, de los cuales el 50% es menor de 25 años.
 
Esta relación entre alcohol y accidentes hace que  las legislaciones de muchos países están limitando la alcoholemia máxima tolerable.
 
-En Argentina la Ley de Tránsito nos dice que está prohibido conducir con impedimentos físicos o psíquicos, sin la licencia especial correspondiente; en estado de intoxicación alcohólica o habiendo tomado estupefacientes o medicamentos que disminuyan la aptitud para conducir; por esta razón es que las autoridades competentes están obligadas a realizar un control mediante métodos adecuados a tal fin.
 
Un instrumento de gran valor está dado por los controles de alcoholemia realizados de manera sistemática y responsable, sancionando sin excepciones a los infractores, potenciales homicidas y suicidas de nuestras calles y rutas. Sin lugar a dudas de esta manera habremos logrado el objetivo de salvar vidas, sin muertes absurdas, ni ignorancias inexcusables. Además de un buen plan de concientización.
 
Una vez ingerido el alcohol pasa a la circulación sanguínea. Su absorción se realiza sobre todo a nivel del intestino delgado y es mayor cuando la persona está en ayunas. Hasta un 10% del alcohol presente en la sangre se elimina por la orina, el sudor y la evaporación a través de los alvéolos pulmonares. Esto último permite realizar mediciones en el aire espirado (alcoholímetros de espiración). El 90% restante se metaboliza en el hígado a razón de 10 gramos por hora.
 
El método más preciso para determinar la alcoholemia se basa en un análisis de sangre, pero en la práctica han surgido test basados en el aire espirado y en eso consisten la mayoría de los controles  que se realizan y que son muy útiles.
 
El control de alcoholemia o test de alcoholemia mide la concentración de alcohol en sangre. Se obtiene por medio de una relación entre el alcohol en gramos y el volumen en litros. Por ejemplo, un nivel de 0,2 de alcohol en sangre significa 0,02 g de alcohol por cada 100 ml de sangre.
 
Al medirse por el alcohol detectado en el aire espirado, la unidad utilizada es la de “miligramos por litro de aire”, que en la práctica usual se convierte de manera convencional en “gramos por litro de sangre”, multiplicando por el coeficiente 2. Sin embargo este test es menos preciso ya que la toma de medicamentos por inhalador o el uso de algunos enjuagues bucales con etanol pueden dar lugar a mediciones muy superiores a las reales. 
 
Los test de alcoholemia están estandarizados y si bien los valores pueden cambiar por diferentes motivos inclusive de absorción individual, se considera que a partir de 0,5 g/l los trastornos del comportamiento son evidentes, con 2,0 se produce un sueño profundo (coma etílico) y con 3,0 o más, la muerte por intoxicación etílica aguda. 
 
Por ello es que la mayoría de los países adoptan el valor de 0.5 como puntos de referencia. Ya hay países que exigen el nivel de cero alcohol en las pruebas. Esto se debe a que hay estudios que revelan que  en el 87,5 % de los casos positivos los registros de alcoholemia son inferiores a 0,5 mlgr. Es decir, que el consumo de alcohol se encuentra asociado a la producción de accidentes  automovilísticos aún cuando los valores de la sustancia en sangre se encuentran muy por debajo de los valores aceptados por la normativa vigente. 
 
A la luz de estos resultados, se corrobora la necesidad de continuar con un sistema de registro sistemático de las alcoholemias y definir los estándares mínimos que permitan análisis comparativos poniendo énfasis en la eficacia de las políticas locales y nacionales que permitan luchar contra este problema. 
 
Cómo se traduce lo que uno toma con los niveles de alcoholemia 
 
Las diferentes bebidas se diferencian por su graduación alcohólica, no por el tipo de alcohol, que es siempre el mismo; según el tipo de elaboración se distingue entre:
Bebidas fermentadas: su graduación está entre los 5 y los 15 grados (ejemplo: cerveza)
 
Bebidas destiladas: su graduación suele oscilar entre los 15 y los 45 grados (ejemplo whisky).
 
Las bebidas alcohólicas contienen porcentajes variables de alcohol en peso, según indica su etiqueta: las cervezas, del 4% al 10%; los vinos, del 10% al 18%; los aperitivos y licores suaves, del 20% al 25%; el fernet 45% y los licores fuertes del 35% al 45% (es decir, 100 ml de whisky contienen aproximadamente 40 gramos de etanol).
 
Cuando la cantidad de alcohol en la sangre alcanza entre el 0.02 y el 0.03%, uno comienza a sentir una "estimulación" relajante.
 
El alcohol ingresa al torrente sanguíneo rápidamente. La cantidad y tipo de alimento en su estómago pueden cambiar la rapidez con la que esto ocurre. Por ejemplo, los alimentos ricos en carbohidratos y en grasas pueden hacer que su cuerpo absorba el alcohol más lentamente.
 
Ciertos tipos de bebidas alcohólicas ingresan al torrente sanguíneo más rápidamente. Una bebida alcohólica carbonatada (gaseosa), como la champaña, se absorberá más rápidamente que una bebida no carbonatada.
 
El alcohol disminuye la frecuencia respiratoria, la frecuencia cardíaca y el buen funcionamiento del cerebro. Estos efectos pueden aparecer al cabo de 10 minutos y pueden alcanzar su punto máximo en alrededor de 40 a 60 minutos. El alcohol permanece en el torrente sanguíneo hasta que el hígado lo descompone. La cantidad de alcohol en su sangre se denomina "nivel de alcoholemia". Si usted bebe alcohol más rápido de lo que el hígado puede descomponerlo, este nivel se elevará.
 
Cómo se traduce lo que uno toma en los test
 
En un hombre de aproximadamente 70 Kg. de peso: el análisis revela 0.5g/l de sangre con 2 latas de cerveza de 330 CC, o 2 vasos y medio  de vino, o 2 vasos de whisky. Como ven el margen es muy estrecho.
 

Todos tenemos que extremar la preocupación y los cuidados con los jóvenes, el alcohol y el tránsito. Es una deuda pendiente que tenemos con nuestra sociedad. Los daños por enfermedad y muerte que esta entidad produce hoy son inconmensurables.


Autor: Eduardo Tassano (*)
(*)Master en Gerenciamiento en Servicios y Sistemas de Salud
Especial para época

jueves, 5 de diciembre de 2013

Actividad física en la tercera edad






La expresión tercera edad es un término que hace referencia a la población de personas mayores o ancianas. En esta etapa el cuerpo se va deteriorando y, por consiguiente, es sinónimo de vejez y de ancianidad. Se trata de un grupo de la población que tiene de 65 años de edad o más. Hoy en día, es más utilizado el término personas mayores y adulto mayor. 

El envejecimiento definido como el conjunto de modificaciones que el factor tiempo produce en el ser vivo, es un ciclo más de la vida del ser humano. Su llegada conduce a una serie de pérdidas en las capacidades funcionales que, no sólo se verán incrementadas con la falta de actividad física, sino que la inactividad favorece el  envejecimiento.
 
Tradicionalmente, la vejez ha sido relacionada con la enfermedad, la dependencia y la falta de productividad, generando una serie de políticas y programas vinculadas a este paradigma, que hoy se encuentra desfasado de la realidad de los mayores en el mundo. 
 
Ha llegado el momento de instaurar un nuevo paradigma, el que considere a las personas mayores, participantes activos de una sociedad que integra el envejecimiento. El envejecimiento debe vivirse como una experiencia positiva, una vida más larga que debe ir acompañada de oportunidades, autonomía, salud, productividad y protección. 
 
El envejecimiento activo es el proceso por el cual se optimizan las oportunidades de bienestar físico, social y mental durante toda la vida, con el objetivo de ampliar la esperanza de vida saludable, la productividad y la calidad de vida de la vejez.
 
Existen algunos factores de riesgo para padecer enfermedades, con la edad y la inactividad: el sobrepeso, hipertensión, tabaquismo y alcoholismo, sedentarismo, osteoporosis, obesidad, estrés, soledad.  
 
Existen  factores que retardan el envejecimiento: el sueño adecuado, la actividad física continuada, la buena alimentación y  la participación social. 
 
La actividad física es esencial para la salud de las personas ancianas. Lo importante es realizar un chequeo médico previo, aumentar el ritmo lentamente y tener continuidad. La natación, caminatas y la bicicleta serían muy beneficiosas para muchas personas mayores.
 
El ejercicio habitual puede ayudar emocionalmente a los ancianos de salud delicada sin causarles dolor. Estos resultados se suman a la evidencia de que la actividad puede ofrecer beneficios más allá del bienestar físico.  
 
Con el envejecimiento sobrevienen una serie de modificaciones en el funcionamiento de los órganos y sistemas de nuestro organismo. En las personas mayores, suele existir una disminución importante de la fuerza y la masa muscular ya que a  partir de la adolescencia se produce una  disminución de un 1% anual en la capacidad física, responsable en gran parte de las enfermedades características de este grupo etario.
 
Muchos ancianos, especialmente aquellos que padecen de artritis u otras dolencias, son reacios a hacer ejercicio porque piensan que les ocasionará dolor o molestias, el hecho más importante es que el ejercicio, desde las actividades de resistencia hasta el entrenamiento para aumentar la fuerza y la flexibilidad, no causaría dolor a los participantes que tengan enfermedades como la artrosis. En diversos estudios se observó que los participantes habían mejorado su salud emocional después de los programas de ejercicios. Aún no está claro qué frecuencia, qué tipos y cuál es la intensidad de los ejercicios que se necesita para una mejoría emocional, indicando que se deben realizar más estudios para definir los beneficios del ejercicio en varias poblaciones.La realización de programas de ejercicios, en forma constante y por periodos prolongados, produce innumerables beneficios en todas las edades. Entre los más importantes tenemos:
 
a) Menor incidencia de caídas y fracturas óseas, por aumento de la fuerza muscular y coordinación de los movimientos, producto del entrenamiento.
b) Retraso en la aparición de osteoporosis, sobre todo en mujeres posmenopáusicas.
c) Mejora la depresión, sobre todo en mujeres con los programas de ejercicios físicos.
d) La actividad física cotidiana constituye uno de los pilares de los programas de prevención de la ateroesclerosis.
e) En personas hipertensas produce una disminución de las cifras de tensión arterial, con una gran mejoría de su cuadro clínico.
f) Aumenta el gasto calórico del organismo, contribuyendo a la pérdida de peso y al mantenimiento de la misma.
g) Mejora el sueño e induce una sensación de bienestar general.
h) Incrementa la capacidad para desarrollar tareas cotidianas y laborales.
 
Qué tipo de actividad física realizar es materia de todo un capítulo pero es indispensable tener en cuenta la historia de la persona que va a realizar la actividad. Es primordial que aunque sea mínimo que la persona haga algo para comenzar. Si no hace nada es mejor  empezar con pocos minutos de caminata, o bicicleta fija. La natación es muy aconsejable, incluso el hecho de estar en una pileta en movimiento, ya es suficiente. El peso de la persona es clave ya que al empezar los movimientos pueden producirse tendinitis y dolores diversos que alejan a su vez más a la persona que está comenzando. 
 
Hay personas que les resulta mejor estar en grupo y otras hacer tareas individuales. En las tareas grupales, los conductores de la actividad son las claves para cuidar a la persona y mantener el nivel de actividad. Siempre 5 minutos de cualquier actividad por día es mejor que nada. En muchas ocasiones es menester realizar fortalecimientos musculares localizados antes de empezar y luego una actividad más intensa. Es ampliamente conocido que 30 minutos de actividad diaria moderada produce un incremento notable en la calidad de vida de la persona y mejoría de la salud en general.
 
El entrenamiento físico debe estar dirigido a incrementar la capacidad funcional aeróbica y la fuerza muscular, y además, a mejorar la flexibilidad de las articulaciones. Hay que pensar en lograr mejorías en mediano y largo plazo. En cuanto a la mejora en la  resistencia sabemos que se asocia a la mejora en las enfermedades cardiacas. 
 
Es indispensable considerar la tercera edad en los planes de gobierno y en las políticas de estado  generando los ámbitos donde puedan desarrollar actividad física con la infraestructura y recursos humanos necesarios para realizarla y con los cuidados correspondientes a este grupo etario que es cada vez más numeroso. 

Autor: Eduardo Tassano
 

Máster en Gerenciamiento en  servicios y sistemas de salud Especial para época

jueves, 28 de noviembre de 2013

Pilas y baterías: la energía en un bolsillo








Como muchos elementos que nos rodean, nuestra civilización ha puesto a nuestra disposición una serie de artefactos a los que vemos con absoluta naturalidad y sin los cuales nos encontramos incómodos, cuando no fastidiados. Teléfonos celulares, controles remotos, automóviles, juguetes, todos tienen algo en común: funcionan en todo o en parte a electricidad.

La aplicación de esta energía entre nosotros tiene fecha de origen: el 20 de marzo de 1800, cuando el científico Alejandro Volta explicó a sus pares cómo puso unas arandelas de cobre (o plata) y de zinc una encima de la otra, y separadas entre sí por trozos de cartón o de fieltro impregnados de agua o de salmuera, y obtuvo chispas eléctricas. Y como sus arandelas estaban apiladas, la posteridad las llamó para siempre… “pilas”, y así las conocemos hoy.

Llamamos pues pila o elemento galvánico (por Luigi Galvani), al sistema en el que la energía química mediada por una reacción química es transformada en energía eléctrica. Dicha reacción se llama redox (oxidorreducción). De esa manera se genera  electricidad. De ahí a tener en el bolsillo la potencia eléctrica suficiente para encender una linterna, activar un despertador o hacer funcionar un celular hay un paso.

Una vez que termina su vida útil se transforman en un residuo peligroso dentro de los Residuos Sólidos Urbanos (RSU), y su tratamiento es altamente complejo por varias causas. Las pilas y baterías, por su composición, resultan especialmente tóxicas y peligrosas para el medio ambiente, debido a que los elementos químicos que se usan para generar su energía son metales pesados, como el mercurio, el cadmio y otros metales contaminantes como el manganeso, níquel y cinc.

Los metales que alcanzan al medio ambiente contaminan el agua, el aire y el suelo. Este problema aparece cuando una pila pierde su cobertura protectora de metal, liberando al ambiente los diferentes tipos de metales contenidas en ella, produciendo efectos nocivos para el ecosistema y la salud de los seres humanos.
Las pilas pueden sufrir la corrosión de sus carcasas, las cuales pueden ser afectadas internamente por sus componentes y externamente por la acción climática y por el proceso de descomposición de los RSU, si se encuentran mezclados con este tipo de residuos. Cuando se produce el derrame de los químicos contenidos en las pilas, éste puede acarrear con él los metales pesados que conforman la pila (¿vieron a las pilas sulfatadas, y cómo queda lo que las rodea…?).

Estos metales pueden “moverse” por los suelos y fluir por cursos de agua y acuíferos, contaminando el ambiente en general. Y nuestra provincia tiene un inmenso capital ambiental acuático que debe proteger.
En resumen, los peligros provenientes de las pilas se originan en los siguientes hechos:

1)   Cada pila grande o pequeña es una combinación de varios materiales polucionantes y tóxicos.
2)   Hay una inmensa variedad de formas y combinaciones de elementos químicos.
3)   Esta variedad hace que las consecuencias toxicológicas sean múltiples y complejas.
4)   Las pilas y baterías tienen infinidad de formas, tamaños, usos, diseños y destinos.
5)   Cada vez se desecha un número mayor de pilas mezcladas entre los residuos domiciliarios, sin ser separadas de la basura común. Esto se debe en parte a que la población las sigue considerando un residuo inocuo.
6)   Con semejante variedad de tipos, tamaños, capacidad y orígenes, las pilas ofrecen infinidad de sistemas y combinaciones químicos posibles.  Esto complica su gestión dado que las formas de tratamiento y reciclado difieren, así como también su grado de toxicidad.

Nuestro país encuadra a pilas y baterías usadas como residuos peligrosos, contempladas en la Ley Nacional de Residuos Peligrosos Nº 24.051. Esta Ley define a los residuos peligrosos en su Art. Nº 2: "Será considerado peligroso [...] todo residuo que pueda causar daño, directa o indirectamente, a seres vivos o contaminar el suelo, el agua, la atmósfera o el ambiente en general.

 Cualquiera sea el enfoque de su tratamiento como RSUs, todos coinciden en que lo que no debe hacerse, de ninguna manera, es tratarlas como basuras comunes. Lo ideal es que regresen al fabricante para que éste se encargue de reciclarlas y reutilizar sus elementos útiles mediante tecnologías adecuadas. Pero en el terreno práctico, lo mínimo que debe hacerse es recolectarlas en forma separada de los RSU, para darles disposición final de modo seguro.

En nuestro país existen unos pocos sitios de disposición con rellenos de seguridad con habilitación orgánica renovable anualmente. La Secretaría de Ambiente de la Nación está trabajando en la evaluación de varias propuestas tecnológicas para el reciclado y/o disposición final ambientalmente segura de las pilas, en una tarea conjunta con todos los actores involucrados. El objeto es establecer normativas concertadas y sancionar una resolución de aplicación real y de factible cumplimiento.

Estas propuestas se basan en un conjunto de alternativas tecnológicas de tratamiento o disposición final de pilas y baterías usadas. La complejidad del tema excede la finalidad de este artículo pero si es notable que se están estudiando alternativas tecnológicas y existe una sensata preocupación por el tema.

En conclusión, una correcta gestión ambiental de residuos de pilas y baterías deberá realizarse teniendo en cuenta los siguientes objetivos, de acuerdo con los principios de “quien contamina paga” y de responsabilidad extendida del productor:
 a) prevenir la generación de residuos de pilas y baterías utilizando pilas recargables, más caras pero más seguras;
 b) facilitar su recolección selectiva y su correcto tratamiento y reciclado con la finalidad de reducir al mínimo su peligrosidad; y
 c) evitar la eliminación de las pilas y baterías agotadas en el flujo de residuos urbanos no seleccionados.  

Dentro de los destinos posibles, la disposición final en rellenos de seguridad y la exportación son consideradas hoy por la Dirección de Residuos Peligrosos de la Secretaría de Medio Ambiente como las alternativas legales y posibles en nuestro país para los residuos de pilas y baterías agotadas. No se recomienda la cementación ni la incineración, ambos potencialmente peligrosos.

Y finalmente, cualquiera sea nuestro pensamiento sobre las pilas usadas, nunca las tiremos al agua de un río, lago o laguna. Se calcula que una pila de mercurio puede contaminar 600.000 litros de agua, una alcalina 167.000 litros, y una de óxido de plata, 14.000. Una sola…

Pensemos en nuestros niños y jóvenes y el mundo que vamos a dejar.
 
Se agradece la colaboración de Gustavo Salvador

Autor: Eduardo Tassano (*) 
(*) Máster en Gerenciamiento en 
Servicios Y Sistemas de Salud 
Especial para época