OPINIONES – Dr. Eduardo Tassano

sábado, 10 de agosto de 2013

El 70% de los jóvenes argentinos tiene falencias de aprendizaje




Así surge de las cifras oficiales y de Educar 2050, que impulsa un análisis de la situación.
Sólo tres de cada diez jóvenes argentinos de hasta 24 años están preparados para afrontar el mundo adulto. La mitad no termina el secundario y de la otra mitad el 20% no comprende lo que lee y no tiene los conocimientos básicos de matemáticas y ciencias. Son las cifras del Ministerio de Educación y de las mediciones de aprendizaje.
El responsable de Educar 2050, Manuel Álvarez Trongé, hace estas observaciones a partir de los datos oficiales y afirma que durante la década que pasó se ganó una "muy buena" ley de educación y se perdió calidad que, paradójicamente, es el objetivo prioritario de esa norma nacional.
Estas observaciones serán analizadas en la Semana de la Educación, que, por primera vez, lanza la asociación Educar 2050 en conjunto con otras organizaciones educativas. Con la consigna "Hablemos de educación", el encuentro se realizará en coincidencia de la celebración del Día del Maestro, en septiembre próximo.
Álvarez Trongé, que es filósofo y acaba de presentar su libro Educar con la vida, filosofar con los grandes y pensar con usted (Dunken), buscó estimar cuánto aprenden los alumnos argentinos que están en edad de asistir al nivel secundario.
Para responder la consigna, señala que los datos oficiales indican que el 56% de esos adolescentes y jóvenes no egresa del nivel secundario en tiempo y forma, y se aproxima a la situación del 44% restante a través del prisma de una prueba de calidad nacional y otra internacional.
El Operativo Nacional de Evaluación (ONE), examen que hace el Ministerio de Educación nacional a los alumnos del último año del secundario, "indica que en promedio un 30% de los alumnos califica en rendimiento bajo; 16%, alto, y 53%, medio".
En tanto, el examen internacional Pisa, que se hace cada tres años a chicos de 15 años de edad desde 2000 y pone a prueba sus conocimientos en ciencias, matemáticas y comprensión lectora, indica que el 52% de los alumnos argentinos no comprende lo que lee ni alcanza las habilidades mínimas en ciencias ni en matemáticas.
"Una información preocupante es que de 100 jóvenes argentinos en edad de terminar el secundario, 56 no lo terminan en tiempo y forma, y de los 44 restantes hay 22 que, a la edad de 15 años según las pruebas internacionales, no alcanzaron los conocimientos mínimos para enfrentar la vida adulta y 13 que, según las pruebas nacionales de finalización de la educación secundaria, han tenido un nivel de desempeño bajo. Todo esto indica que un 70% de los jóvenes en la Argentina tiene grandes falencias de aprendizaje", dijo.
En este escenario, Álvarez Trongé destacó la importancia de haber podido ampliar la matrícula escolar en los últimos diez años: "Mientras que otros países tienen mejor tasa de egreso, pero menor cantidad de chicos en la escuela, la Argentina ha podido aumentarla un ocho por ciento, según datos del Ministerio de Educación, entre 2001 y 2010".
Y agregó la inquietud de las asociaciones y organizaciones educativas con las que está en contacto por cooperar en el cumplimiento de la ley nacional de educación de 2006, a la que consideran "uno de los avances más importantes en materia de política educativa de los últimos años".
Esa ley, recuerdan, fija la calidad educativa como su principal objetivo, que incluye lograr que los jóvenes a los 18 años de edad egresen con 13 años de enseñanza obligatoria.


Por   | LA NACION

jueves, 8 de agosto de 2013

Un tesoro insospechado: la basura electrónica









La estructura económica que sustenta a nuestra actualidad impone los conceptos de obsolescencia planificada, incitación al consumo de nuevos productos y ansiedad por mantenernos en una supuesta vanguardia tecnológica. Su relación con la salud.

Muchos de nosotros recordamos alguna radio, televisión o teléfono que permaneció en nuestro hogar durante años, acompañando nuestro crecimiento y volviéndose una parte importante de nuestra familia. Quizás todavía, algunas casas conserven teléfonos de disco, televisores en blanco y negro, y aparatos radiales de gran porte, que causen asombro, por lo bien que funcionan a pesar de cargar más de medio siglo de uso intensivo.

 Inevitablemente, comparamos estos aparatos con los actuales, pequeños y automatizados, con diversas funciones entremezcladas pero que un día, simplemente se apagan para nunca más volver a encenderse, perdiendo una o varias de sus funciones, dejándose de lado por ser tecnológicamente superados por “el modelo nuevo”, que nos lleva a caer en la compulsión de reemplazarlos aunque los mismos sigan funcionando bien.

Todo este comportamiento está relacionado con nuestra nueva relación con la tecnología. La estructura económica que sustenta a nuestra actualidad impone los conceptos de obsolescencia planificada, incitación al consumo de nuevos productos y ansiedad por mantenernos en una supuesta vanguardia tecnológica.

 Debido a todo esto, vamos desprendiéndonos de un número cada vez mayor de celulares, impresoras, computadoras y demás, algunos de los cuales terminan arrumbados en un rincón, y otros directamente son arrojados a la basura, cuando su reparación se hace más cara que su reemplazo por otro equipo nuevo.

Cuando esto sucede, nos encontramos ante lo que se conoce como RAEE: Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos, y su recuperación es parte de lo que se dio en conocer como minería urbana. Tengamos en cuenta la cantidad de metales que se emplean en la construcción de cualquier aparato electrónico: el cobre de los cables, el oro de las CPU y celulares, el aluminio de los armazones, y otros materiales igualmente valiosos.

Se calcula que el 90% de un equipo electrónico es reciclable, y este porcentaje se verá aumentado, ya que las nuevas legislaciones insisten con que cada vez más partes y materiales que los fabricantes empleen en sus producciones sean recuperables. Esta tendencia carga al fabricante con la responsabilidad “de la cuna hasta la tumba”: todo material, empleado en la producción fabril, debe ser trazable hasta su origen, respetar normativas ambientales y ser recuperable, o bien ecológicamente inocuo en su disposición final; todo esto busca, entre otras cosas, disminuir al máximo la producción de basura, y recuperar metales “usados” para reducir la extracción minera “nueva”.
El 10% restante es contaminante y requiere un tratamiento previo a su disposición final.

Toda política sobre residuos debe ser integral; no basta con normativas parciales ni la acción sobre un aspecto del problema, ya que terminan siendo parches caros e ineficaces. Podemos disponer responsabilidades sobre el fabricante, segregación domiciliara, recolección diferenciada y separación, pero si nos limitamos a esto simplemente acumularemos basura separada en vez de mezclada.

La segregación tiene sentido si se le da destino a esos agrupamientos. Por ejemplo, en Brasil la recolección de latas de aluminio, de gaseosas, ha permitido que el metal recuperado se constituya en cerca del 80% del que consume su industria. Esto reduce el empleo de aluminio “nuevo” y genera un círculo virtuoso, máxime porque los recolectores urbanos se integran realmente al sistema productivo como proveedores de materia prima metálica, obtenida de un modo distinto al de la minería.

En el caso de la basura electrónica, un estudio de Greenpeace muestra que cualquier celular contiene un 0,025 % de oro, metal cuya extracción está cuestionada por su obtención mediante minería a cielo abierto en nuestro país, con su secuela contaminante.
En cifras, nuestro país sólo recicla el 15% de los RAEE que se generan; los cálculos oficiales dan cuenta de que cada argentino genera entre tres y cuatro kilogramos de basura electrónica por año, lo que representa 120.000 toneladas anuales. Poco más del 50% de ellos está almacenado en los hogares, oficinas y comercios.

 En los entes públicos, la situación es más compleja porque al estar inventariados, no pueden ser fácilmente entregados para su reciclado.
Aproximadamente el 40% termina en algún basural o relleno sanitario, y el 10% restante ingresa en algún esquema formal o informal de gestión de residuos, si bien dentro de ellos un porcentaje importante es directamente destruido por los fabricantes, al no pasar controles de calidad, sufrir daños durante el embalaje y transporte, etc. Queda evidenciado, el derroche de recursos recuperables, a la vez que una fuente de contaminación.

En Argentina, se descartaron en 2012 más de 10 millones de celulares. Según estudios, de haberse reciclado habrían podido obtenerse 228 kilogramos de oro, por un valor de casi trece millones de dólares; 1.750 kg de plata por US$ 1.850.000 y 81.000 kilogramos de cobre por unos US$700.000, a esto puede agregarse otra masa de metales menos cotizados o empleados en menor cantidad, como las tierras raras, compuestas por elementos utilizados para fabricar productos de alta tecnología como pantallas LED, componentes para autos, imanes y baterías recargables, entre otros.

Hoy, China, Europa y Estados Unidos se disputan este mercado para poder abastecer el suyo para la fabricación de estos aparatos. El aprovechamiento de estos metales es un buen negocio: en Argentina existen tres plantas dedicadas a la recuperación metalífera de los RAEE, que aprovechan lo que se puede separar, y lo que no, se envía a las refinerías en Suecia, Alemania y Bélgica.

El doble efecto de la minería urbana es la obvia recuperación de materiales y metales escasos, cuya obtención desde las minas generan fuertes impactos ambientales; y la reducción del efecto contaminante en napas de agua, suelos y aire al depositarse en los basurales, ya que los RAEE también tienen componentes tóxicos, como plomo, mercurio, berilio, selenio y cromo, que inciden en el ambiente y la salud.

Pero para que el conjunto de la actividad sea rentable, se requiere acumular un alto volumen de metal: por ejemplo, se necesitan 15.000 kilogramos de plaquetas de celulares y computadoras para cargarlos en un barco, de modo que recuperar poco no es negocio. Y esto, pese a que la cantidad de equipos que se reciclan parece alto, entre 150.000 y 170.000 kilogramos de aparatos, de los que se obtiene un 2% exportable.

Evidentemente este tema requiere una estrategia de estado, donde debe analizarse el conjunto de la problemática; en nuestro país, desde 2008 se encuentra en el Congreso un proyecto de ley para la recuperación, reciclado y reutilización de la basura electrónica, que se descarta en Argentina. El proyecto establece el concepto de “Responsabilidad Extendida del Productor”, bajo el cual las empresas que ponen en el mercado los productos eléctricos y electrónicos deberán ser responsables financiera y legalmente por la gestión y tratamiento de sus propios residuos.

 En 2011 el proyecto fue aprobado por el Senado, pero todavía el texto no ingresó a la agenda de la Cámara Baja

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Autor: Eduardo Tassano

jueves, 1 de agosto de 2013

Ataque cardíaco, síntomas







En muchas ocasiones nos asustamos por diferentes situaciones que nos hacen pensar que el corazón está funcionando mal o a punto de sufrir un ataque. ¿Cuándo debemos alarmarnos y cuando concurrir a la consulta para sacarse las dudas?  

 
Recordemos primero los síntomas más importantes que denotan posibles problemas del corazón. Ellos son el dolor de pecho (angina de pecho), la falta de aire (disnea), la pérdida de conocimiento (síncope) y las palpitaciones.
 
“Dolor de pecho” o dolor Precordial

En general aparece tras ejercicio físico o una situación de stress. Se localiza en región precordial (retro esternal o zona de la corbata), de intensidad variable, generalmente fuerte. Se siente muchas veces como una opresión, a veces como un desgarro, o una quemazón,  y en casos graves se acompaña de transpiración profusa y vómitos. Se puede irradiar al cuello u hombro izquierdo o ambos hombros o a la boca del estomago, o hacia la mandíbula, o brazo izquierdo o dos o más de ellos,  puede durar pocos minutos y calmar con el reposo. Si dura entre 15 a 30 minutos podemos estar en presencia de un infarto del corazón, es decir el “ángor prolongado”. Y es la más comúnmente asociada a los “ataques del corazón que es a lo que nos referiremos más adelante.
 
Disnea o falta de aire 

Es la sensación consciente de respiración inadecuada y la necesidad de aumentar la actividad respiratoria. El paciente siente que se ahoga o no puede respirar. La disnea puede ser de esfuerzo; ya que aparece al realizar grandes, medianos o pequeños esfuerzos. En el enfermo cardíaco la disnea es progresiva. Otros tipos son la disnea de posición: puede alcanzar distintos grados de intensidad, siendo progresiva al estar más acostado. Se alivia al estar en posición sentado. En otros casos tenemos lo que se llama disnea paroxística: aparece durante la noche mientras se duerme. Esto obliga a despertarse súbitamente creando una situación de desesperación al no poder recibir la cantidad necesaria de aire. El último grado y el más grave es la disnea de reposo, que aparece incluso sin realizar algún tipo de esfuerzo. Este síntoma puede denotar enfermedad cardíaca o respiratoria entre los principales, lo que sí o si hay que hacer es consultar lo antes posible y a veces de manera urgente.
 
Síncope

Es cuando la persona se “desmaya”, síntoma que se caracteriza por la pérdida brusca y transitoria de la conciencia debido a la disminución de la llegada de sangre al cerebro en forma global y transitoria. La pérdida de la conciencia puede ser brusca y la persona golpearse o darse cuenta y caer lentamente. Lo importante es reconocer a la pérdida de conocimiento como un síntoma grave y que puede ser, además de cardíaco, de origen neurológico, por lo que en estos casos hay que extremar la búsqueda de las causas entre el cardiólogo y el neurólogo. En general el síncope cardíaco dura poco tiempo y el neurológico no. Exige una consulta rápida.
 
Palpitaciones 

Es cuando la persona percibe conscientemente los latidos cardíacos bajo forma de un golpe en el pecho más o menos intenso y más o menos molesto. A veces esta sensación se extiende al cuello y la garganta. La sensación puede ser de golpe aislado o golpeteo rápido que puede ser regular o irregular. Muchas veces la gente lo denomina “taquicardia” y se asocia a las disrritmias o arritmias del corazón. También hay otras causas de otro origen que deben ser evaluadas. Estas arritmias pueden ser benignas o peligrosas. A veces comienzan en forma repentina o a veces son precedidas por algún hecho que el paciente reconoce fácilmente. La consulta por este síntoma obliga en general a una serie de estudios sobre todo de origen cardiológico.

En la mayoría de los casos estos principales síntomas aparecen y dan tiempo para la consulta, lo que no hay que hacer es dejar pasarlo por alto y lo importante es acudir a un centro de atención de la salud lo antes posible. La complejidad del centro donde el paciente deberá concurrir la determinará el médico.
 
¿Qué es un  ataque cardíaco?  

Muchas veces es sinónimo de infarto de miocardio o síndrome coronario agudo. Se produce cuando parte del músculo cardíaco se daña o muere debido a que no está recibiendo suficiente cantidad de oxígeno, normalmente, la sangre de las arterias coronarias lleva oxígeno al músculo cardíaco, la mayoría de los ataques cardíacos se producen cuando una obstrucción hace más lento o detiene el flujo de sangre a través de estas arterias.

Las personas que se encuentran en mayor riesgo de sufrir un ataque al corazón son los hombres, personas mayores de 65 años y quienes padezcan hipertensión (presión arterial elevada), colesterol alto, obesidad, diabetes o antecedentes familiares de enfermedad cardíaca.

Si bien el dolor de pecho súbito y desgarrante es el elemento clásico del ataque, no todos los ataques cardíacos comienzan con el dolor de pecho que se muestra en la televisión o las películas. Por ejemplo, la tercera parte de los pacientes de un estudio que tuvieron ataques cardíacos no presentaron dolor en el pecho. Estos pacientes eran, por lo general, de edad avanzada, de sexo femenino o diabéticos. Muchos ataques cardíacos comienzan lentamente, con dolor o molestias leves. Los ataques cardíacos que se presentan sin síntoma o con síntomas muy leves se conocen como ataques cardíacos silenciosos.

Otros signos y síntomas de un ataque cardíaco consisten en la aparición de molestias en la parte superior del cuerpo (en un brazo o en ambos, en la espalda, el cuello, la mandíbula o la parte superior del estómago), dificultad para respirar, que puede presentarse al tiempo con las molestias del pecho o antes de estas, náuseas (ganas de vomitar), vómito, aturdimiento leve o mareo súbito, y sudor frío, dificultad para dormir, cansancio o falta de energía.
 
¿Qué hacemos ante un posible ataque? 


Teniendo en cuenta que esto puede constituir un momento peligroso y más si consideramos que en el caso de un infarto la iniciación más precoz del tratamiento implicará un mejor pronóstico y por ende una mejor evolución del tratamiento.

Llame al 107 de inmediato para solicitar ayuda si cree que usted o alguien está teniendo un ataque cardíaco, si ya tiene dolor de pecho de antes y el dolor no desaparece con el tratamiento que le recomendaron con más razón. No conduzca al hospital ni deje que otra persona lo lleve en auto. Llame a una ambulancia para que, de camino hacia el servicio de urgencias, el personal médico pueda iniciar el tratamiento que podría salvarle la vida.
Si usted está solo, quite el cerrojo a la puerta para permitir que el personal de emergencia ingrese en su hogar, siéntese en una silla cómoda y espere a que llegue la ayuda, deje un teléfono cerca, y no dude en volver a usarlo. Si alguien lo ayuda, déle las indicaciones con calma. La calma es imprescindible para superar estos difíciles momentos.

Eduardo Tassano Máster en gerenciamiento en servicios y sistemas de salud.Especial para época

jueves, 25 de julio de 2013

El agua es salud


Dentro de los determinantes de la salud, los factores ambientales cada vez cobran mayor importancia. Tal es así que aproximadamente el 23% de las causas de enfermedades y muertes están relacionadas a estos factores. 

El agua potable es un bien escaso ya que sólo constituye el 2,5% del total del agua del mundo, el 97,5% restante es agua salada y está contenida en los mares y océanos.

El 90% de ese 2,5% de agua dulce del mundo es agua congelada (en los glaciares, en las altas cumbres, y el continente antártico por ejemplo). El 10% restante es agua en estado líquido.

De esa agua en estado líquido el 40% se encuentra confinado bajo tierra en napas que comúnmente reciben el nombre de Acuíferos. El resto lo componen los ríos, lagunas y otros que contengan agua dulce y se llaman recursos superficiales. Con respecto a estos reservorios subterráneos, es difícil tener la precisión de la cantidad de agua que poseen.

Dado que a diferencia del petróleo el agua no tiene sustitutos, el agua dulce es hoy un elemento preciado que cobra cada vez mayor importancia en el mundo.

El otro aspecto es que estos recursos hídricos se están contaminando en todo el planeta. Hoy casi todos los recursos hídricos superficiales están contaminados y los acuíferos no son inmunes al problema.
Es sabido que la provincia de Corrientes se encuentra dentro de uno de los acuíferos más importantes del mundo y, además, posee mucha agua dulce superficial, comprendida por sus ríos lagunas y ni que hablar de los esteros del Iberá.

En el mundo los nuevos desequilibrios ambientales están favoreciendo el crecimiento de algas que pueden ser nocivas y peligrosas para la potabilidad de las aguas tanto superficiales como las subterráneas. Dichas algas son unas bacterias que se llaman Cianobacterias, y Argentina y Corrientes no escapan de este peligro.

Las cianobacterias colonizan numerosos ecosistemas terrestres y acuáticos. Sin embargo, en ambientes acuáticos es donde especialmente crecen, dando lugar a formaciones típicas conocidas como floraciones o blooms. Estas proliferaciones en masa ocurren en aguas ricas en nutrientes (particularmente fosfatos, nitratos y amoníaco) bajo temperaturas medianamente altas (15 a 30 °C) y donde el pH oscila entre 6 y 9. Con todo, las floraciones cianobacterianas necesitan aguas poco removidas y sin vientos para poder desarrollarse. Dichos blooms, resultan muy antiestéticos e indeseables en las aguas afectadas ya que cambian el aspecto del agua y causan turbidez. (Color verde - azulado).

Las cianobacterias siempre están en los embalses y pantanos, pero a concentración baja. El problema surge cuando proliferan por aumento de nutrientes; especialmente algunas especies, que aumentan la toxicidad del agua. Provocan neurotoxicidad -(sistema nervioso) o problemas al sistema hepático que conducen a la muerte. Consideradas armas biológicas. Al proliferar, el agua adquiere olor desagradable.

Hay que añadir a todos estos compuestos toxinas responsables de varios episodios conocidos de mortandad de vertebrados (peces, así como ganado y otros animales que beben de las aguas afectadas por el bloom) por ingestión de cianobacterias concentradas en la orilla por la acción del viento.

¿Cuáles son las principales causas que contribuyen a esta multiplicación de cianobacterias?

En primer lugar las aguas residuales domésticas (residuos urbanos sólidos en las ciudades) o industriales no tratadas, que son vertidas directa o indirectamente a los sistemas acuáticos. En segundo lugar, por el escurrimiento de aguas de lavado de suelos de áreas cultivadas y fertilizadas, de suelos deforestados o de campos con ganadería (ya sea extensiva, tambos, etc.) Tercero, del drenaje de suelos áridos y, cuarto, del manejo del flujo de salida de las represas, ya que con esto se regula el tiempo de residencia del agua en los embalses.
Redondeando ¿qué consecuencias pueden provocar estas proliferaciones?:

1) La presencia de cianotoxinas con el consiguiente riesgo de intoxicación de los seres vivos en contacto con el fenómeno. Cuando estos fenómenos se dan en lugares donde el agua se destina a usos humanos, como fuentes de agua potable, recreación, baños en períodos de verano, etc., ocasionan importantes perjuicios desde el punto de vista sanitario y estético.

2) Otro efecto de las floraciones de cianobacterias se relaciona con el consumo de oxígeno que produce la respiración de las algas, originándose una alteración de las propiedades químicas del agua, favoreciendo crecimiento de algunas especies y limitando a otras. Esto favorece la disminución de la diversidad de las especies del sistema.

3) El mayor consumo de oxígeno que se produce cuando la floración sedimenta, frecuentemente ocasiona la falta de oxigeno en los niveles más profundos del cuerpo de agua. Este efecto puede determinar la muerte de la fauna ictícola (peces), especialmente los que viven próximos al sedimento.

4) El exceso de algas produce una liberación de acido sulfhídrico, esto determina que el agua tenga un olor y sabor desagradable, además de resultar un compuesto tóxico para el sistema. El olor fuerte y sabor del agua y de los organismos acuáticos, está asociado a la presencia de compuestos volátiles producidos por algunas especies de cianobacterias y/o hongos (actinomicetos). Estos productos dificultan y encarecen los tratamientos de potabilización del agua, que conjuntamente con las toxinas disueltas, deben ser totalmente removidos del sistema. También pueden ser causantes de mal sabor en los productos de pesca, limitando su consumo.

5) Las floraciones de cianobacterias afectan a los organismos acuáticos por algunas de las causas antes mencionadas o por otros efectos mecánicos o bioquímicos, ya sea colmando mecánicamente las agallas de los peces e impidiendo el intercambio gaseoso, intoxicando directamente a los organismos o indirectamente a través de la cadena trófica.

Las sugerencias para controlar esto es primero realizar una fuerte campaña de concientización, trabajar duramente en la preservación del ambiente exigiendo tratamientos adecuados de los residuos sólidos y controlar los desechos de los sembradíos, cuidar los campos forestados y establecer desarrollos sustentables en las industrias que se quieren radicar.

Tenemos que preservar la riqueza de nuestra querida provincia. Todos los actores ya sea gobierno nacional, provincia, municipios, entidades privadas, organizaciones no gubernamentales, universidades, investigadores, docentes, alumnos y ciudadanos en general deben trabajar planificada mente y en forma multidisciplinaria para preservar nuestro suelo para generaciones futuras.

Autor: Eduardo Tassano Máster en Gerenciamiento en sistemas y servicios de salud Especial para época

jueves, 18 de julio de 2013

Actividad física y pérdida de peso






 




El mundo actual va totalmente de contramano al estilo de vida para el cual fue creado. En la era prehistórica, el hombre caminaba seis kilómetros diarios de promedio para procurarse el alimento. Además el alimento obtenido era rico en proteínas. Totalmente opuesto a lo que ocurre hoy. Actualmente se consiguen los alimentos más fácilmente, aunque ricos en azucares y grasas.
Aparte de lo expuesto, se puede afirmar que este es el periodo de la historia en el que el ser humano realiza la menor cantidad de actividad física.

Es importante diferenciar entre los conceptos de, actividad física, ejercicio y deportes, términos que a veces pueden conducir a confusiones.

La actividad física es cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que exija gasto de energía.

El ejercicio es una variedad de actividad física planificada, estructurada, repetitiva y realizada con un objetivo relacionado con la mejora o el mantenimiento de uno o más componentes de la aptitud física. La actividad física abarca el ejercicio pero también otras actividades que entrañan movimiento corporal y se realizan como parte de los momentos de juego, del trabajo, de formas de transporte activas, de las tareas domésticas y de actividades recreativas.

El deporte es toda aquella actividad física que involucra una serie de reglas o normas a desempeñar dentro de un espacio o área determinada (campo de juego, cancha, tablero, mesa, etc.) a menudo asociada a la competitividad deportiva. Sin embargo, también se reconocen como deportes a las actividades competitivas que combinen tanto físico como intelecto, y no sólo una de ellas.

Se ha observado, que la inactividad física es el cuarto factor de riesgo en lo que respecta a la mortalidad mundial (6% de las muertes registradas en todo el mundo). Además, se estima que la inactividad física es la causa principal de aproximadamente un 21%-25% de los cánceres de mama y de colon, el 27% de los casos de diabetes y aproximadamente el 30% de la carga de enfermedad cardiaca coronaria (infartos).

El cambio en el estilo de vida en las últimas décadas plantea cada vez más retos al sector de la salud. Niños, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad ya no realizan actividades físicas. La mayoría no hace ejercicio y sus actividades recreativas se concentran en los videojuegos, celulares, televisión y computadora; es decir, todo se reduce a una pantalla.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el sedentarismo y la inactividad física provocan dos millones de muertes al año en el mundo.

Existen investigaciones que indican que las personas que practican ejercicio físico lo hacen motivadas para mejorar su salud, su estado de ánimo y su vitalidad. Sin embargo para un gran grupo de personas es el deseo de bajar de peso o de mantenerlo controlado, la motivación principal.

¿Qué factores gravitan sobre el efecto de la actividad física en la pérdida de peso? ¿En qué actividades se queman más calorías?
En ese sentido, podemos afirmar:

 a) Correr permite quemar casi dos veces más grasa, que la que se elimina cuando se recorre la misma distancia caminando a paso moderado. Pero el peso inicial de una persona también es un factor importante: si uno pesa menos de 70 kilos, la eliminación de grasas es proporcionalmente menor que si uno pesa más de 70 kilos.

b) Si uno camina o corre sobre una cinta, la asistencia de la máquina reduce la cantidad de grasa que el cuerpo elimina en el 10 o 15% de lo que la máquina señala que uno está quemando, pero estos aparatos pueden mejorar la comodidad para realizar el ejercicio y reducir el impacto del ‘estrés osteomuscular‘. Y, sin dudas, el clima adverso no afecta esta actividad ya que se realiza en lugares cerrados.

c) La duración y la intensidad de la actividad física son factores importantes: cuanto más intenso y prolongado es el ejercicio, tanto más grasa quemará una persona.

d) Los ejercicios con sobrecarga, que operan contra la fuerza de gravedad; actividades aeróbicas como caminar, correr, bailar, patinar o subir escaleras, eliminan proporcionalmente, a cierto nivel de esfuerzo, más cantidad de grasa que la práctica de la natación, el ciclismo o el aerobismo acuático. De igual manera si el ejercicio incluye subir terrenos ondulados, una persona quemará más grasa por minuto que si practica esos ejercicios sobre un terreno llano.

e) Cuantos más músculos intervienen en el ejercicio, más grasa una persona tiende a eliminar, por eso, operar contra la fuerza de gravedad, elimina más grasa. Y por ende la natación menos grasa. En este ejemplo se sugiere prolongar el tiempo de práctica de la natación.
Consideraciones

para el largo plazo 

Se sabe que luego del ejercicio, el organismo continua quemando calorías y en ese sentido los ejercicios aeróbicos o de resistencia son más importantes. El lapso es variable; se extiende entre 12 y 24 horas y el número de calorías es variable de acuerdo a la intensidad, como la duración con que se practicó. A igual cantidad y calidad de ejercicio, las personas con sobrepeso gastan más calorías que las personas con peso normal, sólo que a veces eso hace que estas personas, inconscientemente coman más o disminuyan su nivel de actividad física diario y se equilibra esto.

Por otra parte, muchas personas descubren que realizar ejercicios intensos, antes de almorzar o cenar hace que tengan menos apetito y reduzcan su consumo calórico total, permitiendo una mayor pérdida de peso que la que provoca el propio ejercicio físico.

Sin dudas, como muchas personas presumen las diferencias metabólicas son de gran importancia. Algunas personas tienen un mayor gasto silencioso de calorías cuando descansan y su metabolismo quema más grasas.
Finalmente, el género también cuenta, las mujeres tienden a quemar más grasa superficial, pero les cuesta mucho más que a los hombres deshacerse de la grasa abdominal.

Hay acciones diarias que ayudan, como subir escaleras cada vez que se pueda, caminar el tiempo que sea al prescindir de los vehículos, y si se puede, moverse diez minutos por cada hora que estemos sentados.

¿Qué actividad hacer? Hay que elegir el mejor ámbito, y esta decisión es en general individual. Puede ser caminar, o correr, o bicicleta, o natación etc. A veces la conveniencia es al aire libre, o ir a un gimnasio, o ir a un club, hay momentos en que es mejor, elegir un grupo para trabajar en equipo, pero también puede ser provechoso contar con un personal trainer, o algunos prefieren realizar las actividades en soledad.

En cuanto a qué actividad física hacer, lo ideal es probar y ver dos cosas. Primero lo que el cuerpo y la edad permiten. Segundo: tiene que ser una actividad placentera. Placentera porque la idea es que la actividad se mantenga a lo largo del tiempo.

En esto no hay regla fija, ni fórmula mágica, lo único que se sabe es que lo peor es no hacer nada.


Autor: Eduardo Tassano Máster en Gerenciamiento en servicios y sistemas de salud Especial para época

jueves, 11 de julio de 2013

Comida chatarra: “mitos y verdades”





Se conoce como comidas, a los alimentos que se ingieren para subsistir. Se denomina  alimentación, al proceso que un individuo desarrolla de manera consciente para comer y beber los alimentos. Esto da lugar al mecanismo de la nutrición, a través del cual el organismo asimila la comida. 


 La noción de chatarra hace referencia a un material de desecho. Es algo que no sirve o que no tiene valor. Estas dos definiciones nos permiten acercarnos a la idea de comida chatarra.

La alimentación, como fenómeno influenciado por la cultura, la economía y el entorno social, implica una determinada selección y preparación de los alimentos. En este marco, es posible hablar de la comida chatarra, también conocida como comida basura, que son aquellos alimentos que presentan grandes cantidades de grasas, sal, condimentos o azúcares, que estimulan el apetito y la sed, lo que tiene (un gran interés comercial para los establecimientos que proporcionan ese tipo de comidas) y numerosos aditivos alimentarios.

El análisis de las causas de esta explosión del consumo, incluye analizar varios ítems. En muchos países se han disparado los precios de frutas y verduras pero, además, es mucho más barato y cómodo quedarse en casa mirando televisión y consumiendo alimentos hipercalóricos. 

Con respecto a la publicidad de alimentos, observamos que la misma, en televisión es dominada por los cereales azucarados para el desayuno, los refrescos, los productos de confitería y los aperitivos salados. Si unimos las cadenas de comida rápida a estos cuatro grupos, se puede hablar de “los 5 grandes” de la publicidad alimentaria.

Se sabe que esta publicidad, a través de la televisión, determina en gran medida las preferencias de los niños, tanto respecto a los tipos de alimentos como respecto a las marcas concretas

Se conoce que cuantos más anuncios ven los niños en la televisión, más calorías ingieren, pues los referidos “cinco grandes grupos”, contienen alimentos hipercalóricos  muy alejados de lo que debería ser una dieta sana y nutritiva. Este es uno de los principales factores que ha duplicado la obesidad entre los niños de 6 años y la ha triplicado entre los de 15 años.

La comida chatarra provoca directamente exceso de peso, ya que en una sola comida se ingiere más de la mitad de la energía diaria necesaria, teniendo aún que sumar el resto de lo que se come durante la misma jornada, y ahí claramente tenemos un exceso de oferta alimenticia. Estos alimentos, ricos en grasas, tienen ingredientes que elevan directamente el colesterol, siendo los mismos difíciles de digerir, los cuales, la mayor parte de las veces se presentan como comidas fritas.

 La mayoría de las veces son alimentos muy salados (lo que altera el sentido del gusto),   tienen ingredientes que potencian el sabor, estimulando  el apetito y con el tiempo crean un hábito. Ese hábito, sin dudas, va generando condiciones para la adicción a este tipo de comidas, alterando inclusive el cerebro a nivel bioquímico.
Potencialmente, todos los alimentos son perjudiciales para la salud si se abusa de su consumo, pero los que se consideran comidas basuras, lo son aún más por necesitarse menores cantidades para producir efectos adversos, o por consumirse en mayores volúmenes, y es justamente por su facilidad de consumo que se la denomina (comida rápida).

 Puede ocurrir que determinados grupos de  la población, o los que padecen determinadas enfermedades previas, sean más sensibles a sus efectos. Suele relacionarse el consumo de comida basura, con la obesidad, las enfermedades del corazón, la diabetes del tipo II, las caries y la celulitis. 

La comida chatarra le brinda al consumidor grasas, colesterol, azúcares y sal, mientras que una verdadera comida debe proveer fibras, proteínas, carbohidratos, vitaminas y minerales necesarios para el rendimiento del cuerpo. Los restaurantes de comida rápida nos brindan desde luego, este tipo de comidas, que además se consiguen en las cadenas de supermercados y kioscos.   

Influyen decisivamente los procesos socioculturales, con sus grandes cambios, como la globalización, la nueva vida tecnológica, la urbanización, los cambios en el rol de la mujer, etc. Debemos tener en cuenta todos los factores antes nombrados, para poder entender cómo estos procesos afectan la comida y la nutrición de gran parte de la población mundial.

No podemos decir que la obesidad y las enfermedades adyacentes son causadas en su totalidad por la comida chatarra, pero sí es un factor principal del problema masivo de obesidad.

Un combo grande de comida chatarra (hamburguesa doble con queso, papas fritas, bebidas y postre) puede contener 2.200 calorías, las cuales, requerirían un maratón para quemar las mismas. Otra posible causa de la obesidad es la vida sedentaria, que se ha adoptado en la actualidad (fatal combinación para la salud).
Y ¿qué pasa con los niños? El gran poder de la influencia publicitaria, crea un desplazamiento de valores nutricionales que cualquier niño necesita en su desarrollo, causando así los problemas antes mencionados. La comida chatarra en sí, es una mercancía, que a los ojos de las industrias debe venderse a gran escala para obtener lucro de ella, no importa el valor nutricional de la misma, sino la mayor cantidad de ventas posibles.
Podemos afirmar, entonces, que la comida chatarra es reflejo de una economía que se basa en una sociedad capitalista y consumista. Por eso, desde muchos puntos de vista, la comida rápida o chatarra es un daño y no un bien para la sociedad.

Muchos hogares basan su alimentación en comidas de cocción rápida, como hamburguesas, salchichas, papas fritas, que contienen  muchos conservantes para  mantenerlos por más tiempo y mantienen precios bajos que ayudan a este consumo.

La buena alimentación, y por ende una nutrición adecuada, deben constituir una política de estado con creación de legislaciones y controles pertinentes al momento en que vivimos.

La población debe conocer, con mayor precisión, el contenido de los alimentos  y tener los conocimientos actualizados para decidir un consumo más saludable. Esto debe ayudar a prevenir, la actual epidemia de obesidad o enfermedades relacionadas, lo cual va a impactar en las cifras de enfermedad   y  muerte que predominan actualmente en la salud pública.    

 Autor:  Eduardo Tassano Máster en gerenciamiento en servicios y sistemas de salud Especial para época
 

jueves, 4 de julio de 2013

¿Qué es la insuficiencia cardíaca?



El sistema circulatorio está constituido por el corazón que impulsa la sangre y funciona efectivamente como una bomba muscular que con su ritmo y su contracción cumple su función de “proveedor” de sangre para todo el organismo. Además, el sistema circulatorio está constituido por las arterias y las venas
Las arterias llevan la sangre a los tejidos de todo el organismo, donde las células la utilizan, luego la sangre que queda y los residuos vuelven al corazón por las venas, para seguir circulando. En ese circuito sin fin el cerebro, hígado, pulmones y riñones cumplen sus funciones correspondientes.
 
La parte izquierda del corazón (ventrículo izquierdo) es la encargada de impulsar la sangre arterial, para que ésta llegue a todas las partes de nuestro cuerpo.
 
Por otra parte, la sangre arterial transporta los nutrientes y el oxígeno, esenciales para el correcto funcionamiento de todo nuestro organismo, especialmente de nuestros órganos vitales (corazón, cerebro, riñón, hígado).
 
Desde los distintos órganos, la sangre con menor cantidad de oxígeno (sangre venosa) continúa su camino por las venas y se dirige a la parte derecha del corazón (ventrículo derecho). De allí es bombeada a los pulmones, donde la sangre se oxigena, y se elimina el dióxido de carbono.
 
De los pulmones, la sangre pasa a la parte izquierda del corazón (ventrículo izquierdo), que al contraerse manda de nuevo la sangre ya oxigenada a todas las partes del cuerpo.
 
La insuficiencia cardíaca (IC), falla cardíaca, o fallo cardíaco es una enfermedad en la que el corazón no puede realizar con normalidad su función de bombear la sangre, tanto  permaneciendo en reposo, como cuando el paciente realiza algún esfuerzo. Este funcionamiento inadecuado puede tener su origen en causas muy diversas.
 
Esa bomba muscular, como todo musculo, puede sufrir daños en parte de su estructura, siendo estos, daños parciales o globales.

Muchas noxas y agentes pueden atacar al corazón, así tenemos múltiples causas de lo que se denominan enfermedades del miocardio o miocardiopatías, que pueden dañar al músculo o partes del corazón como sus válvulas. 
 
Si nuestro corazón no puede bombear la sangre adecuadamente, ésta se acumula en ciertas partes de nuestro cuerpo (piernas y pulmones). Al mismo tiempo, otros órganos como el cerebro o los riñones reciben menor cantidad de sangre de lo normal, por lo que funcionan peor.
 
Estas situaciones son las que provocan los síntomas, ya que al acumularse sangre en los pulmones estos están “más pesados y húmedos”, lo que dificulta la oxigenación de la sangre, provocando que el paciente sienta “falta de aire” y eso es lo que refiere. Este es el principal síntoma y el más frecuente.
 
Si los líquidos se acumulan en las piernas, estas se “hinchan” y se produce lo que se llaman edemas. Además, como el corazón no bombea adecuadamente, los tejidos reciben menos oxígeno y nutrientes, haciendo que sienta más debilidad y por ello al hacer cosas, la fatiga y el cansancio se producen más rápido.
 
La insuficiencia cardíaca es una enfermedad grave. Hoy en día es más mortal que el cáncer, aunque con el tratamiento adecuado se pueden disminuir de forma notable los síntomas y enlentecer el deterioro progresivo del corazón.
 
En la práctica clínica, de acuerdo a la actividad física que se puede realizar se clasifica la insuficiencia cardiaca en clases:  
Clase I: Es posible la actividad física habitual sin síntomas.
 
Clase II: Sin síntomas en reposo, pero en la actividad física o habitual provoca síntomas (disnea o falta de aire, fatiga).
Clase III: Acentuada limitación de la actividad física. Los síntomas son desencadenados por actividad física menos intensa de la habitual.    
Clase IV: Hay síntomas en reposo.
 
En Argentina no hay datos definitivos, ya que adolecemos del clásico inconveniente de los registros por lo que nuestras estadísticas que utilizamos son de otros países.
 
La incidencia de la insuficiencia cardíaca (nombre de casos diagnosticado por año y unidad de población) se estima en un 3,5%, aumentando de manera clara con la edad de la población. Entre 45 y 54 años la incidencia es del 2%, entre los 65 y 74 años llega al 7% y en poblaciones de más de 85 años puede superar el 70%. (Según el estudio Framingham, en Estados Unidos, durante un seguimiento de 34 años). De todas maneras, parece que en estimaciones menos rígidas, la incidencia sería mayor.
 
La insuficiencia cardíaca es una condición común, costosa, incapacitante y potencialmente mortal. En los países desarrollados es la principal causa de hospitalización en personas mayores de 65 años.
 
Sobre todo, debido a los costos de hospitalización, la IC se asocia con un alto gasto en salud, los costos se han estimado en el 2% del presupuesto total del Servicio Nacional de Salud en el Reino Unido, y más de $35 mil millones en los Estados Unidos. La insuficiencia cardiaca se asocia con una significativa reducción de la actividad física y mental, resultando en una calidad de vida notablemente disminuida, con la excepción, de la insuficiencia cardíaca causada por condiciones reversibles, en el que el trastorno por lo general empeora con el paso del tiempo. 
 
Aunque algunas personas sobreviven durante muchos años, la progresión de la enfermedad de la insuficiencia cardiaca se asocia con una tasa de mortalidad general anual del 10%.
 
En el mundo occidental la causa más importante de insuficiencia cardíaca es la hipertensión arterial (HTA) y la enfermedad coronaria (infartos de corazón). En otras poblaciones, como en el tercer mundo, las causas más frecuentes se desvían hacia las valvulopatías reumáticas y las miocardiopatías infecciosas, como ejemplo de esto tenemos en nuestro país la enfermedad de Chagas.
 
Este análisis de las causas nos lleva a enfatizar la importancia de controlar los factores que favorecen el desarrollo de enfermedades como los infartos de corazón y los fallos cardiacos por hipertensión arterial crónica. El control de peso, la actividad física habitual, el no rotundo al tabaquismo, el control de la diabetes y el cumplimiento sencillo que tiene el tratamiento de la hipertensión arterial con la consecuente disminución de infartos y complicaciones por la hipertensión arterial pueden cambiar drásticamente los altos valores de insuficiencia cardiaca que poseemos actualmente.
Autor: Eduardo Tassano-Máster en Gerenciamiento en sistemas y servicios de salud.