OPINIONES – Dr. Eduardo Tassano

jueves, 27 de marzo de 2014

La energía y su estrecho vínculo con el agua para generarla





Esta conmemoración trata de lo que se va a hacer a partir del año 2014 para promover prácticas sostenibles en el ámbito de agua y energía. El 8% de la generación de energía global se utiliza para la extracción, el tratamiento y el transporte de agua a varios consumidores.
 El Día Mundial del Agua fue propuesto en la Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo efectuada en Río de Janeiro, Brasil, del 3 al 14 de junio del año 1992. Después de la cual, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó el 22 de diciembre de 1992 una resolución que declaró el 22 de marzo de cada año como Día Mundial del Agua.

 Recordemos que sólo el 2,5 % del agua disponible en el mundo es agua potable. El 97,5% restante es agua salada en los mares y océanos. 

De ese 2,5% del agua dulce del mundo el 90% es agua congelada tanto en los glaciares como las altas cumbres y en los polos. El 10% restante es agua en estado líquido, de los cuales el 40% son aguas subterráneas (conocidos como acuíferos), y el restante 60% constituyen los ríos y lagunas de agua dulce (aguas superficiales). Nuestra provincia de Corrientes es millonaria en agua potable superficial y subterránea.

El otro dato vital es que para el reemplazo del petróleo es posible que haya sustitutos mientras que para el agua potable no hay por el momento ninguna posibilidad de sustitución. 

Todos los años se celebra el día del agua y se propone un tema a desarrollar en el el año. El tema del año 2014 es: “agua y energía”.
 El agua y la energía están estrechamente relacionados entre sí y son interdependientes. 

La generación y transmisión de energía requiere de la utilización de los recursos hídricos, en particular para las fuentes de energía hidroeléctricas, nucleares y térmicas. Por el contrario, aproximadamente el 8% de la generación de energía global se utiliza para la extracción, el tratamiento y el transporte de agua a varios consumidores.

En el año 2014, la Organización de las Naciones Unidas - en estrecha colaboración con sus Estados miembros y otras partes interesadas - hacen énfasis en el nexo agua-energía, abordando en particular las desigualdades, especialmente para una gran parte de la población que vive en barrios marginales y zonas rurales empobrecidas sin acceso al agua potable, al saneamiento adecuado, alimentos suficientes y los servicios energéticos. 

También tiene como objetivo facilitar el desarrollo de políticas y marcos transversales de políticas que tengan por objetivo la seguridad energética y el uso sostenible del agua en lo que se conoce como economía verde o energía sustentable. Se prestará especial atención a la identificación de las mejores prácticas para el uso del agua y la eficiencia energética, para hacer que la llamada “industria verde” sea una realidad.

El Día Mundial del Agua trata de lo que se va a hacer a partir del año 2014 para promover prácticas sostenibles en el ámbito de agua y energía. Los mensajes clave del corriente año son: 

1. El agua requiere energía y la energía requiere de agua. El agua es necesaria para producir casi todas las formas de energía. La energía es necesaria en todas las etapas de extracción de agua, el tratamiento y la distribución.

2. Los suministros son limitados y la demanda es cada vez mayor. La demanda de agua dulce y energía seguirá aumentando significativamente en las próximas décadas. Este aumento presentará grandes desafíos y los recursos de deformación en casi todas las regiones, especialmente en el desarrollo y las economías emergentes. 

3. El ahorro de energía es el ahorro de agua. Ahorrar agua significa un ahorro de energía.

4. El sector más pobre de la población necesita urgentemente el acceso a los servicios tanto de agua y saneamiento como de electricidad. A nivel mundial, 1,3 mil millones de personas no tienen acceso a la electricidad, 768 millones de personas carecen de acceso a fuentes mejoradas de agua potable y 2,5 mil millones de personas no tienen acceso a servicios de saneamiento. El agua y la energía tienen impactos importantes sobre el alivio de la pobreza.

5. Una mejor eficiencia en el uso del agua y la energía es tan imprescindible como son las políticas coordinadas, coherentes y concertadas.

Una mejor vinculación entre los sectores de agua y energía mejorará la coordinación en materia de energía y planificación del uso del agua, dando lugar a la reducción de ineficiencias. Quienes diseñan políticas, los planificadores y los profesionales pueden tomar medidas para superar las barreras que existen entre sus respectivos dominios. Se necesitan políticas nacionales innovadoras y pragmáticas que pueden conducir a una mayor eficiencia y una prestación de los servicios de agua y energía efectivas en cuanto a sus costos.

Según la ONU, cerca de 700 millones de personas, de las cuales 425 millones aproximadamente son menores de edad, no tienen en la actualidad acceso al agua. Pero esto no es todo, se calcula que esta cifra podría aumentar a 3.000 millones de personas para el año 2025 si no se toman medidas desde ahora.

-¿Por qué se nos está acabando el agua?

De acuerdo con muchos estudios realizados en el mundo, las principales causas de pérdida del recurso hídrico son el desperdicio constante del agua, confrontado con el aumento desmedido de la población mundial y el calentamiento global.

 Debido al cambio climático ya el 20% de los recursos hídricos del planeta han sido afectados. Sobre todo los acuíferos y los estuarios. El otro hecho que amenaza a las fuentes de agua dulce es la contaminación. Hoy casi todos los recursos hídricos superficiales están contaminados y los acuíferos no están exentos a este problema. Esto íntimamente ligado a los desarrollos agrícolas e industriales en los cuales no se tiene en cuenta la preservación del ambiente. Quizá el caso de más impacto sea la explotación minera a cielo abierto.

 Son además de impacto muy significativo los basurales a cielo abierto, los desechos industriales que se arrojan sin tratamiento a los recursos hídricos, la falta de cloacas y servicios sanitarios, las explotaciones petrolíferas y los cultivos con agroquímicos tóxicos, entre otros. Sin ninguna duda que el siglo 21 será el siglo de la energía y el agua potable. Para bien o para mal con ineludibles luchas por el control de los recursos naturales.

 Quizá las clases dirigentes y la población en general deberían poner más énfasis en conocer estos temas, tener un pensamiento más estratégico y solidario con las generaciones que nos van a suceder y menos dedicación a los temas triviales y banales que no sirven para nada. 

Dr. Eduardo Tassano Máster en Gerenciamiento en
Servicios y Sistemas de Salud
Especial para época.

jueves, 20 de marzo de 2014

Los alimentos transgénicos son buenos o malos para la salud




El uso de transgénicos en forma masiva es demasiado reciente como para conocer a fondo las consecuencias de su empleo, y este argumento es justamente el que enciende luces amarillas entre los ambientalistas, con argumentos bastante atendibles.


El término transgénico es un adjetivo que se utiliza para designar a todos aquellos seres vivos que han nacido con su información genética alterada. Normalmente, este término se usa para señalar a aquellos animales o plantas que son alterados de manera artificial, ya sea porque existen objetivos científicos o comerciales detrás de esas modificaciones. Los organismos transgénicos son un fenómeno característico de la última parte del siglo XX, momento en el cual los científicos occidentales lograron descifrar la estructura completa del ADN y por tanto establecer a partir de allí una base para futuras transformaciones de esa información particular.

¿Qué es un organismo transgénico? 

Se lo define sencillamente como un ser viviente al que se le ha alterado el ADN (el material original responsable de los caracteres hereditarios) en forma deliberada, para producir una nueva y artificialmente transformada variante. Se lo diferencia así de las mutaciones, cambios espontáneos y naturales, sin intervención humana artificial. La generalidad del pool genético se mantiene relativamente igual, pero se le implanta un gen ajeno a la célula original antes de que se desarrolle un nuevo individuo. El objetivo de esta tecnología es producir especies más beneficiosas para la humanidad. 

Cuando se logra, todas las células y tejidos del individuo resultante contienen el gen ajeno (que deja de ser ajeno), y transmite las características buscadas a su descendencia.
Se liberan mosquitos genéticamente modificados para reducir la población del aedes aegypti y combatir el dengue. Hay infinidad de variedades de semillas que no existían hace unas décadas a las que se le agregaron capacidades extraordinarias: resistencia a las plagas y a las sequías, rendimiento mayúsculo, facilidad de almacenamiento.

Se observan promociones de variedades de semillas que tienen nombre y marca, es porque no sólo han sido mejorados genéticamente, sino también patentados y pertenecen a una empresa. Todos vemos en las fruterías tomates o frutillas de mayor tamaño y aspecto mejorado y uniforme que los de hace tiempo: son transgénicos. La lista es infinita y el consumo masivo de productos alimentarios básicos se cimenta en ellos.

Precisamente, una de las razones más comunes para desarrollar organismos transgénicos (una semilla es, a fin de cuentas, un ser vivo) es la mejora de la agricultura, en la cual la investigación y desarrollo de grano transgénico ha conducido a una transformación integral. Un organismo transgénico puede crecer en sitios donde las especies naturales no ofrecen mejoras en la recolección y el almacenamiento, son más resistentes a las variaciones del clima y a las plagas, tienen mayor cantidad de nutrientes, requieren menos agroquímicos y agua de riego, y otras ventajas. Muchos de ellos son estériles y no pueden cruzarse con otras especies, para evitar un mestizaje y para proteger las patentes.

Pero no todo es rendimiento agropecuario: organismos transgénicos nos ayudan enormemente en el campo de la medicina. El humilde ratón de laboratorio ha sido reemplazado por un ratón transgénico, el cual se emplea para una variedad de estudios en los que los investigadores quieren tener la posibilidad de estudiar los rasgos de una especie en un ambiente más accesible y manipulable. Los ratones pueden ser modificados con el ADN humano para probar tratamientos médicos y ver así cómo podría reaccionar un ser humano real. Los ratones transgénicos nos han proporcionado los medios para estudiar una amplia gama de enfermedades: desde el trastorno bipolar al cáncer, de la hiperlipidemia a la diabetes, de la hemofilia al mal de Chagas. En todos estos casos, se emplearon ratones que “simulaban” ciertos aspectos clínicos del cuerpo del hombre, como paso previo al ensayo en humanos.

Los transgénicos también colaboran en el manejo del ambiente: existen bacterias del grupo de las Pseudomonas que pueden modificarse para que literalmente coman petróleo, lo que es muy útil en casos de derrames en el océano. Y esto nos lleva a la otra vereda, la sombría. El uso de transgénicos en forma masiva es demasiado reciente como para conocer a fondo las consecuencias de su empleo, y este argumento es justamente el que enciende luces amarillas entre los ambientalistas, con argumentos bastante atendibles.

¿Qué pasaría si un organismo genéticamente modificado (OGM) tuviera un efecto colateral no deseado, que pudiera actuar sobre algún aspecto sustancial de nuestro equilibrio ambiental, rompiéndolo? ¿Y qué sucedería si se sale de control? ¿Cómo nos defenderíamos de un efecto que no tuviera lugar en nosotros sino en nuestra descendencia? Es tan frágil el armazón ambiental que la introducción de un OGM en un ecosistema podría causar un efecto devastador. Puede comprobarse esto cuando se introducen especies naturales (no OGM) en un ambiente al que son ajenos: el equilibrio se pierde y peligran las especies autóctonas. Existen miles de ejemplos, y el organismo foráneo más común es el propio ser humano, quien transforma la naturaleza en su propio beneficio.

En Europa rige una estricta regulación sobre cultivos OGM, dispuesta para todo el continente. Hoy no se cultivan OGM en Reino Unido, y en la Unión Europea sólo se permite el cultivo de dos especies: un maíz resistente a plagas y una papa con más contenido en almidón. En cambio en Estados Unidos, donde hay bastante menos oposición a los transgénicos, su uso está muy diseminado por el país. Las primeras semillas transgénicas se plantaron hace más de quince años, y hasta ahora no hay pruebas documentadas de impactos adversos para la salud de las personas que comen cotidianamente productos derivados de los transgénicos. Una mayoría de los científicos que estudian consecuencias ambientales consideran a la modificación transgénica tan segura como la agricultura tradicional, y a la vez capaz de aportar grandes beneficios por ser resistentes a plagas y entornos hostiles

¿Quién tiene razón? 

No hay todavía información definitiva o científicamente comprobable. No hay forma de saber qué efectos puede tener nuestra capacidad cada vez mayor de manipular el ambiente. Solamente puede apegarse lo más posible al criterio científico, a fin de cubrir la mayor cantidad posible de variantes. Pero siempre quedará un margen de incertidumbre, que será el que genere las dudas sobre la conveniencia o no de su empleo, y moderando el optimismo que generan.

Los riesgos sanitarios a largo plazo de los OMG presentes en nuestra alimentación o en la de los animales cuyos productos consumimos no se están evaluando correctamente y su alcance sigue siendo desconocido. Nuevas alergias, aparición de nuevos tóxicos y efectos inesperados son algunos de los riesgos.
La solución al hambre y la desnutrición pasa por el desarrollo de tecnologías sostenibles y justas, el acceso a los alimentos y el empleo de técnicas como la agricultura y la ganadería ecológicas. La industria de los transgénicos tiene aun varias materias por rendir a pesar de ser un elemento prometedor para enfrentar los problemas alimentarios del mundo actual.

Eduardo Tassano (*)
Especial para época 
(*)Máster en Gerenciamiento en Servicios y Sistemas de Salud

jueves, 13 de marzo de 2014

Un programa comunitario exitoso




Desempeña un rol de importancia en la prevención, control, tratamiento y rehabilitación de las principales enfermedades no transmisibles. En América, más de la mitad de la población es poco activa y prevalece el sedentarismo.
En información científica de las décadas pasadas se demuestra claramente la relación beneficiosa que existe entre actividad física y salud. En datos epidemiológicos se expresa que la actividad física desempeña un papel importante en la prevención, el control, el tratamiento y la rehabilitación de las principales enfermedades no transmisibles, tales como obesidad en adultos en niños y adolescentes, hipertensión, diabetes, derrame cerebral, enfermedades cardiovasculares, infarto de miocardio, osteoporosis y fractura de cadera, y cáncer, además de la disminución de marcadores inflamatorios para enfermedades no transmisibles y de mortalidad a partir de cualquier causa.

En la región de las Américas, la prevalencia de la inactividad física como factor de riesgo no había sido claramente establecida ya que, hasta hace poco, no existía un instrumento único y universalmente aceptado para evaluar niveles de actividad física que hicieran posible la obtención de cifras de referencia regionales.

Sin embargo, en datos de diferentes países de las Américas se demuestra que más de un 50% de la población es poco activa; en otras palabras, este grupo no realiza actividad física a la frecuencia mínima recomendada de cinco días por semana, 30 minutos por día. En algunos países de la Región, la prevalencia de estilos de vida sedentarios es casi 60%.

En Chile, de acuerdo con la  Primera Encuesta Nacional de Calidad de Vida y Salud de 2002, el porcentaje de personas que realizan menos de 30 minutos de actividad física tres veces por semana (considerado como sedentario bajo este criterio) fue un sobresaliente 91% de la población.

En otros estudios en Brasil, Chile y Perú se demuestra claramente que más de dos tercios de la población de estos países no cumplen las recomendaciones en cuanto a la frecuencia de actividad física que se necesita para obtener beneficios para la salud. En resultados de estudios realizados en Bogotá, Colombia, el índice de inactividad física es del 79% de la población y sólo 5,25% de individuos realizan regularmente actividad física. En estos estudios se indica también que las mujeres realizan actividad física con menos frecuencia que los hombres y que la actividad física disminuye a medida que avanza la edad cronológica. 
 
El caso de Sao Paulo (Brasil)

En Brasil, en los primeros datos sobre inactividad física en la municipalidad de Sao Paulo se demostró una prevalencia de estilos de vida sedentarios de cerca de 60% en hombres y 80% en mujeres. En los datos obtenidos luego del censo nacional de 1996 y 1997, se demostró que apenas 13% de la población realizaba al menos 30 minutos de actividad física en su tiempo libre en uno o  más días semanalmente, y que sólo 3,3% hacía la cantidad mínima diariamente recomendada de al menos 30 minutos cinco veces por semana. Otro importante punto respecto a la actividad física y el impacto de ésta en la salud pública es el costo de estilos de vida sedentarios para los planes de salud

Existen diferentes estimaciones pero de lo que no hay dudas es del alto impacto económico que el sedentarismo provoca en las sociedades modernas. Un estudio del año 2002 en el estado de Sao Paulo reveló un gasto de  aproximadamente 37 millones de dólares.

A la luz de estos resultados, además de otros datos respecto a la alta prevalencia de enfermedades no transmisibles - las enfermedades cardiovasculares son la causa principal de morbilidad y mortalidad - el  Ministerio de Salud buscó crear un programa de incentivos para la práctica regular de actividad física como una manera de mantener, mejorar, recuperar y lograr el nivel de salud más alto posible para los residentes de Sao Paulo.

Así nació un programa pionero para promover la actividad física en Latinoamérica “Agita Sao Paulo”, considerado por algunos expertos en este campo como una de las iniciativas más ejemplares desarrolladas hasta la fecha para la promoción de estilos de vida activos en la Región de las Américas. La estrategia básica ha sido la actividad física moderada más la nueva e innovadora estrategia propuesta para combatir estilos de vida sedentarios mediante la adopción del llamado modelo ecológico móvil, que toma en cuenta factores individuales y medioambientales en la promoción de la actividad física.

El concepto de actividad física moderada tiene que ver particularmente con el contexto cultural de Sao Paulo. De hecho, el ritmo urbano, rápido y moderno que caracteriza la vida en el área metropolitana ha llevado a muchos residentes a informar que la falta de tiempo es una barrera principal para desarrollar un estilo de vida activo. Por lo tanto, la idea de realizar actividad física moderada en sesiones breves es probablemente una alternativa más atractiva que realizar periodos de 30 minutos de actividad física intensa. Otro factor que quizás influye esta tendencia es el clima cálido y tropical que se encuentra en muchas partes de Brasil. 
 
El programa además cuenta con materiales educativos que se ofrecen más una serie de megaeventos para movilizar a la población y crear conciencia colectiva en cuanto a la importancia para la salud y el bienestar totales de realizar actividad física. 

El mensaje por excelencia adoptado por Agita Sao Paulo de que los adultos realicen al menos 30 minutos de actividad física de moderada intensidad en la mayoría, si no todos, los días de la semana, fue desarrollado por primera vez en 1995 por los CDC y la American College of Sports Medicine (ACSM) [Universidad Norteamericana de Medicina del Deporte] y se basó en numerosos estudios fisiológicos, epidemiológicos y clínicos que confirmaron los beneficios para la salud obtenidos de este nivel de intensidad y duración de la actividad física.
 
Se ha probado que el Programa Agita Sao Paulo es un modelo de intervención exitoso para la promoción de la actividad física, especialmente en países en desarrollo y una estrategia eficaz en diferentes niveles y sectores, ya que incluye simultáneamente las acciones de instituciones y grupos de interés de los sectores públicos y privados y de la sociedad civil, con un objetivo en común: combatir estilos de vida sedentarios. 
 
El esquema de trabajo incluye la presentación de un mensaje simple y claro que es fácil de entender y recordar: “30 minutos de actividad física, preferiblemente todos los días”; focalizando principalmente en las escuelas, lugares de trabajo y para la tercera edad.

El otro pilar ha sido un fuerte apoyo de los medios de comunicación en la diseminación de mensajes e información a públicos diversos y general.
 
De este programa ha nacido el Muévete Bogotá y otros más pequeños en otras ciudades. Toda Latinoamérica está preocupada por este tema y cada vez más se toman más iniciativas para favorecer y fomentar la actividad física como elemento de primer orden en la prevención de muchas enfermedades. 

La "actividad física" no debe confundirse con el "ejercicio". Este es una variedad de actividad física planificada, estructurada, repetitiva y realizada con un objetivo relacionado con la mejora o el mantenimiento de uno o más componentes de la aptitud física. La actividad física abarca el ejercicio, pero también otras actividades que entrañan movimiento corporal y se realizan como parte de los momentos de juego, del trabajo, de formas de transporte activas, de las tareas domésticas y de actividades recreativas.

La promoción y realización de actividad física debe constituir una política de estado y es perentorio organizar actividades de todo tipo en todos los ámbitos posibles para que nuestros ciudadanos tengan la mayor calidad de vida posible.

Eduardo Tassano Máster en Gerenciamiento en Servicios y sistemas de salud
Especial para época

jueves, 6 de marzo de 2014

Ley reducción de sodio en la Argentina:






El miércoles 13 de noviembre  del año 2013 la Cámara Alta sancionó la Ley de Regulación del Consumo de Sodio. El objetivo de ésta norma es disminuir el impacto de las enfermedades cardiovasculares y la hipertensión, reduciendo el contenido de sodio en los alimentos procesados y eliminando saleros de los locales de venta de comida.

Es una iniciativa que persigue disminuir el consumo de Sal de la población en su conjunto para reducir la importante carga sanitaria que representan las enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares y renales. Constituye una de las principales acciones de promoción de la salud y forma parte de un plan integral de prevención y control de Enfermedades crónicas no transmisibles.

La OMS señala que el aumento de la presión arterial en el mundo es el principal factor de riesgo de  muerte  y el segundo de discapacidad por enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular e insuficiencia renal.

Desde antaño es conocida la relación entre el consumo de sal (cloruro de sodio), función del riñón e hipertensión arterial. Desde considerar que el sodio retiene agua y eso aumenta el volumen de liquido del organismo, pasando por las teorías de que por fallas en el riñón se elimina menos sodio y agua y los mecanismos íntimos bioquímicos que provocan que las arteriolas sufran una constricción mayor de lo aconsejable; todo lleva a una mayor presión arterial con todo lo que ello desencadena en el organismo.

De allí se desprende el clásico consejo médico ante los  casos de hipertensión arterial en recomendar la dieta hiposodica o sin sal. Hay pruebas sólidas de que la sal añadida a la alimentación es un factor importante para el aumento de la  presión arterial en personas normotensas e hipertensas, sean adultos o niños. Una dieta alta en sal  aumenta también el riesgo de hipertrofia ventricular izquierda (engrosamiento de las paredes del corazón)  y daño renal, es una causa probable de  cáncer gástrico, y tiene posibles asociaciones con la osteoporosis, entre otras.  Debido a que los alimentos salados causan sed, es  probable que sea un contribuyente importante a la obesidad entre los niños y adolescentes a través de la  asociación con un mayor consumo de bebidas de altas calorías.

Un informe técnico de la OMS (organización mundial de la salud)  y la FAO (Organización para la alimentación y la agricultura) recomienda una ingesta de sal de menos de 5g/día/persona, el  objetivo de una dieta saludable, equivalente a 2000 mg de sodio.  Entre los países de las Américas,  donde se ha estudiado la excreción de sodio de forma estandarizada y comparable, la ingesta de sal  resultó ser de 11.5g/día/persona.  

Datos recientes de los Estados Unidos indican que el 95% de los  hombres y el 75% de las mujeres de 31 a 50 años de edad, regularmente consumen más sal que la cantidad máxima.  En Canadá, más del 85% de los hombres y el 60% de las mujeres entre 19 y 70  años de edad tienen una ingesta de sal por encima del nivel máximo de ingesta.  En Argentina, según estimaciones de la cartera sanitaria, el consumo es de 11,2 gramos de promedio.

Reducir la presión arterial efectivamente en una escala universal requiere de acciones con gran alcance en  la población.  Si bien el asesoramiento individual y la enseñanza son parte de cualquier enfoque global de la  presión arterial saludable, tienen un impacto limitado.

Por otro lado, la reducción de sal en la dieta de  poblaciones enteras, no se limita a lo que se utiliza en la mesa, siendo más importante aun, la que se añade a  alimentos tratados y confeccionados como el pan, carnes procesadas y cereales para el desayuno. Ambos pueden  distribuir los beneficios de la disminución de la presión arterial amplia y equitativa.

Se justifica que los gobiernos tomen un enfoque poblacional para reducir la ingesta de sal, ya que los  aditivos de sal en los alimentos son muy comunes. Las personas no son conscientes de la cantidad de sal que están comiendo en diferentes alimentos y de los efectos adversos en su salud, siendo los niños  especialmente vulnerables.

La reducción de la presión arterial mediante la reducción de la ingesta de sal a nivel poblacional es efectiva.  Una estrategia que combine los medios de comunicación y campañas de concientización con la regulación del contenido de sal en los productos alimenticios puede evitar un importante número de muertes en 10 años.  

La iniciativa del Plan Argentina Saludable del Ministerio de Salud de la Nación “Menos Sal Más Vida”, trabaja desde 2011 en la reducción del consumo de sal a través de acuerdos con la industria alimenticia y las panaderías artesanales

Firmaron este acuerdo 45 empresas del rubro alimenticio comprometidas en disminuir la cantidad de sodio en sus productos elaborados y son casi 500 los alimentos de consumo masivo incorporados al convenio, entre lácteos, cárnicos, sopas, aderezos, conservas y farináceos.

La nueva Ley establece que el Ministerio d Salud fijará la cantidad de sal máxima permitida para cada tipo de alimento producido por la industria, y plantea un programa de reducción progresiva hasta alcanzar esos topes. Luego la industria tendrá un plazo de 24 meses para adecuarse a la norma.

La Ley de regulación del consumo de sodio plantea:

ü      reducción progresiva de la sal contenida en los alimentos procesados hasta alcanzar los valores máximos en cada grupo alimentario, fijados por la cartera sanitaria nacional;
ü      regula la fijación de advertencias en los envases sobre los riesgos del consumo en exceso de sal;
ü      promueve la eliminación de los saleros en las mesas de los locales gastronómicos;
ü      fija el tamaño máximo para los envases en los que se venda sal no superar los 500mg y
ü      establece sanciones para las empresas infractoras.

ü      También se  reduce a la mitad el tamaño de los sobrecitos de sal que hay en los restaurantes, que serán de medio gramo en lugar de un gramo.  

La Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA) celebró  la sanción de la Ley Nacional de Regulación del Consumo de Sodio, cuyo objetivo es lograr que la población consuma menos sal de mesa en las comidas y destacó que se trata de una norma "de alto impacto que reducirá las muertes por infarto y ACV".



jueves, 27 de febrero de 2014

Tipos de drogas: hoy el crack




Latinoamérica asiste con estupor a la proliferación del narcotráfico. Todos los esfuerzos y las palabras no son suficientes para describir la situación, sobre todo teniendo en cuenta el gran avance que han tenido tanto la producción como la comercialización de las mismas. Todo ello se traduce en el creciente número de consumidores y por las guerras entre bandas y los asesinatos que de allí se producen.
Varios tipos de drogas se expenden en nuestro territorio. La cocaína es la droga base y más conocida. De ella derivan el paco y el crack. En otra edición nos referíamos al Paco, droga de bajo costo que está destruyendo nuestra juventud. La pasta base de cocaína o paco es peor que una droga: es el desecho de una droga. 
Surge como residuo de las cocinas o laboratorios en los que se elabora la cocaína, emerge como un resultado de una industria que busca la forma de introducir en el mercado hasta a sus desechos.Un error muy común es llamar crack a la pasta base. El crack básicamente se hace con clorhidrato de cocaína con bicarbonato de sodio y agua o amoniaco. En cambio, la pasta base es la pasta de cocaína previa al refinamiento o a veces el sobrante de éste. Puede decirse que la pasta base está en el paso previo a la cocaína y el crack está en un paso posterior.

El término crack (sinónimo de piedra), también conocido como crac, es el nombre vulgar de un derivado de la cocaína; en concreto, del que resulta de la mezcla de base libre de cocaína con una parte variable de bicarbonato de sodio.

El término crack es una onomatopeya que sugiere el ruido que hacen las piedras de esta droga al calentarse por la evaporación de la cocaína en base que contienen, al liberarse de la mezcla con el bicarbonato de sodio.

El crack se consigue mezclando una parte de cocaína en forma de base libre y dos partes de bicarbonato sódico. Tras la evaporación del solvente usado para la homogeneización en la mezcla de la cocaína, se obtiene un producto que puede ser fumado, ya que sólo la parte en forma de base se evapora mediante el calor, quedando los alcaloides en el bicarbonato de sodio, que no se evapora, y cuya función es la de aumentar el tamaño y la maniobrabilidad de la sustancia.
Dado que el crack se fuma, ingresa rápidamente al torrente sanguíneo, produciéndole al individuo una sensación de euforia, pánico, insomnio y la necesidad de repetir la toma de crack.

Se hizo muy popular en la década de los ochenta, entre otras razones por su precio relativamente bajo frente a la cocaína y por la facilidad que presenta para procesarlo y adquirirlo. Sus efectos secundarios son similares a los de la cocaína, solamente que el riesgo de padecer alguna complicación es más alto, por las vías de consumo, propensa a producir accidentes cardio y cerebro vasculares.

En lo que al crack se refiere, se multiplican las advertencias de que es instantáneamente adictivo, lo que haría imposible su consumo ocasional o intermitente. Y ciertamente el crack produce una intensa ansia de consumo, que en algunos consumidores se convierte rápidamente en un patrón de gran abuso de crack.
Las propiedades euforizantes de la cocaína y el crack se deben a que estimulan al cerebro a liberar cantidades de dopamina más altas de lo normal.

La dopamina, neurotransmisor químico, se une a los receptores cerebrales que activan las sensaciones de excitación y placer.
Los efectos son mucho más rápidos e intensos que los de la cocaína, empezándose a sentir a los cinco segundos y con una duración aproximada de 5 a 10 min. Se produce una subida inicial con unos estados de euforia y desinhibición enormemente placenteros, vigor y disminución de fatiga, autoestima e hiperactividad. Posteriormente se produce una bajada (15 a 20 min) en la que aparece fatiga y confusión depresiva.

Estos efectos psicológicos desagradables (disforia) pueden combatirse fumando más… con lo que la persona adquiere la necesidad de utilizar la droga continuamente, durante muchas horas, para sentirse de nuevo relativamente bien aunque raramente volverá a presentar la embriaguez o euforia inicial. Los usuarios describen este tipo de reacción como ansiedad, pero en realidad es un estado complejo de angustia asociado con una necesidad imperativa de fumar más…

 Si el individuo sigue fumando, puede llegar a tener alucinaciones, percepciones ilusorias, ideas paranoides o un comportamiento francamente psicótico. Es indudable que cuando las personas empiezan a usar la droga pueden limitar su uso a una o dos veces por semana; sin embargo, en la mayoría de los casos esta frecuencia aumenta gradualmente hasta que la persona se ve obligada a fumar intensamente todos los días, llevada por una necesidad irreprimible.

El uso crónico produce irritabilidad, insomnio, pérdida de peso, hipertensión, arritmia cardiaca, temblores, indiferencia sexual, accesos crónicos de tos, paranoia creciente, percepciones visuales  e infecciones pulmonares. Se ha comprobado que el uso de crack por mujeres embarazadas puede provocar deterioro fetal, retardo en el crecimiento intrauterino y parto prematuro. Los niños nacidos en estas condiciones parecen estar destinados a sufrir conductas anormales. Los “bebés del crack”, como empieza a conocérseles, “tienen problemas para jugar y hablar con los otros niños.

El crack produce una tolerancia muy alta que se desarrolla con extrema facilidad. Aunque hay informaciones contradictorias, la mayoría de los investigadores afirman que el crack no provoca adicción en el sentido físico, pero sí una grave dependencia psicológica cuyo síndrome abstinencial se manifiesta por insomnio, fatiga, apatía y depresión grave.

Las adicciones en sus diversas manifestaciones acosan a nuestra sociedad de una manera creciente y sin solución. El crack constituye otra faceta a tener en cuenta. La curación de esta adicción como de la cocaína constituye un camino difícil, plagado de dificultades. Este desafío de la salud pública, que ataca principalmente a los jóvenes, debe unir a los diferentes sectores en busca de soluciones integrales y definitivas.  

Autor: Eduardo Tassano (*)
(*) Máster en gerenciamiento en Sistemas y servicios de salud
Especial para época

jueves, 20 de febrero de 2014

Estrés y riesgo cardiovascular






En este siglo XXI estamos viviendo la epidemia de las enfermedades crónicas no transmisibles. Este grupo está constituido fundamentalmente por las enfermedades cardiovasculares. Además en este grupo está el cáncer, las enfermedades respiratorias crónicas y la diabetes.
A pesar de los adelantos en el campo médico y tecnológico, la incidencia de enfermedades cardiovasculares no ha descendido. Al contrario, representan un avance incontenible.
Hace más de 50 años se han intensificado los estudios sobre las enfermedades cardiovasculares. Y hemos vivido avances extraordinarios en el tratamiento de las mismas. Esos avances han incluido la valoración de los factores de riesgo que se  asocian a la enfermedad cardiaca. 

Cuánto más factores de riesgo tenga una persona, mayores serán sus probabilidades de padecer una enfermedad del corazón. Algunos factores de riesgo pueden cambiarse, tratarse o modificarse y otros no. Pero el control del mayor número posible de factores de riesgo, mediante cambios en el estilo de vida y/o medicamentos, puede reducir el riesgo cardiovascular.

Estos factores de riesgo pueden ser modificables o no modificables. Entre los no modificables tenemos la predisposición genética, el género o la edad y entre los factores modificables tenemos hipertensión arterial, tabaquismo, sedentarismo, dislipidemia (colesterol alto), obesidad, hiperuricemia y el estrés. A este último factor modificable nos queremos referir.

El estrés está ligado al ser humano desde el origen de su existencia como un elemento fundamental para luchar por su supervivencia en el ecosistema, para preservar su equilibrio.

Es la respuesta del organismo de índole física o emocional a toda demanda de cambio real o imaginario que produce adaptación y/o tensión. El estrés puede ser bueno (eustrés) o malo (distrés).
El cambio es el pilar de la evolución de la Humanidad desde hace más de dos mil años.  No se sabe bien por qué las personas reaccionan de diferente manera a los cambios o situaciones.

Los factores provocadores, físicos o mentales activan en nuestro organismo la denominada respuesta de estrés, que es altamente compleja e implica principalmente al sistema nervioso y al endocrino. 
Estos sistemas provocan la liberación de sustancias y hormonas del estrés (adrenalina, noradrenalina, cortisol, aldosterona...), el organismo se pone en guardia y se prepara para la lucha o para la huida: concentra sus energías en el cerebro, el corazón y los músculos en detrimento del resto de órganos.

Estas sustancias, sobre todo la adrenalina y noradrenalina, afectan el sistema cardiovascular: aumentando la frecuencia cardíaca y la presión arterial, aumentando la necesidad de oxígeno del corazón. Esta necesidad de oxígeno puede ocasionar una angina de pecho, o dolor en el pecho, en enfermos del corazón. Estas hormonas aumentan la presión arterial, lo cual puede dañar la capa interior de las arterias. También aumenta la concentración de factores de coagulación en sangre, aumentando así el riesgo de que se formen coágulos internos que pueden tapar las arterias.

El estrés también puede contribuir a otros factores de riesgo. Por ejemplo, una persona que sufre de estrés puede comer más de lo que debe para reconfortarse, puede comenzar a fumar, o puede fumar más de lo normal.

En general se considera que el estrés tiene tres fases en el organismo:

Primera fase: alarma. El individuo se prepara para la acción, ya sea la lucha o la huida como dijimos. Esta fase supone un alto consumo energético. Se activa el sistema neuroendocrino descrito anteriormente. Tras esta fase, el individuo se ha adaptado al cambio y pasa a la fase de recuperación. Si la respuesta de estrés se perpetúa, se entra en la fase siguiente.

Segunda fase: resistencia. El individuo permanece en acción de tal forma que agota sus reservas. El sistema neuroendocrino se torna ineficaz hasta desembocar en la última fase.

Tercera fase: agotamiento. El estrés se convierte en patológico, en enfermedad.
 
Enfermedad cardiovascular

El estrés es considerado el gatillo o disparador de numerosas enfermedades cardiovasculares en individuos susceptibles: isquemia cerebral (ictus) y sobre todo miocárdica (angina de pecho, infarto sintomático o asintomático).

También se asocia a hipertensión arterial y a arritmias malignas. A su vez, potencia el resto de los factores de riesgo cardiovascular.
 
Estrés físico y emocional 

El estrés físico ha sido hasta los tiempos modernos el agente estresor más importante. El ejercicio físico moderado, sin embargo, es fuente de salud física y mental. El problema del ejercicio viene cuando se sobrepasan los límites.

Se ha comprobado que el estrés emocional produce los mismos cambios fisiológicos que el estrés físico.

La relación entre el estrés emocional y ataques cardiacos ha sido establecida hace ya mucho tiempo y ha sido instintivamente aceptada. Pero la verificación de esta presunción se ve obstaculizada porque no existe un test científico para cuantificar el grado de estrés emocional. Por ejemplo, se ha demostrado que existe un aumento del riesgo de infarto agudo de miocardio (doble de lo normal) durante las dos horas siguientes a un episodio significativo de alteración emocional. Cada vez hay más trabajos científicos que han demostrado asociación entre estrés mental y cuadros de isquemia en estudios de evaluación cardiológica.

 Además hay estudios poblacionales luego de catástrofes en las que la incidencia de eventos cardiovasculares está aumentada con respecto a periodos de no catástrofe.
 
Tratamiento del estrés  

Sin dudas que dentro de la complejidad del tema podemos establecer algunas pautas mínimas. En primer lugar lo importante es que el profesional reconozca a la persona que puede tener condiciones en que el estrés la perjudique. Se considera que hay medidas no farmacológicas y farmacológicas.

 Entre las primeras es fundamental recordar que el ejercicio físico, la alimentación equilibrada y el sueño reparador son básicos para solucionar el estrés. Las técnicas de relajación o actividades como el yoga son muy beneficiosas para los pacientes. Entre las medidas farmacológicas,  los profesionales son esenciales en la utilización de beta bloqueantes, ansiolíticos, hipnóticos o antidepresivos, de acuerdo a los casos.

La reacción de estrés fue el elemento que durante milenios acompaño el desarrollo de la civilización. Hoy las respuestas del mismo no son para el tipo de vida que se lleva a cabo y en muchos casos esta reacción termina siendo perjudicial. La búsqueda de estilos de vida más saludables puede a contribuir a mitigar estos efectos dañinos.

 
Autor: Eduardo Tassano  
Máster en Gerenciamiento en servicios y sistemas de salud
Especial para época
 

jueves, 13 de febrero de 2014

La neumonía en el mundo y Argentina







Según datos del Ministerio de Salud, las enfermedades del sistema respiratorio se encuentran entre las primeras cinco causas de muerte de la población general, en todos los grupos de edades.

Analizando las causas de enfermedad y muerte en el mundo vemos que las neumonías ocupan un lugar preponderante especialmente en los países de menores ingresos. En general en estos países constituye la tercera o cuarta causa de enfermedad y muerte.

La neumonía es un tipo de infección respiratoria aguda que afecta a los pulmones. Se transmite generalmente por contacto directo con personas infectadas.

Como decíamos, es un tipo de infección respiratoria aguda que afecta a los pulmones. Éstos están formados por pequeños sacos, llamados alvéolos, que - en las personas sanas - se llenan de aire al respirar. Los alvéolos de los enfermos de neumonía están llenos de pus y líquido, lo que hace dolorosa la respiración y limita la absorción de oxígeno.

La neumonía puede propagarse por diversas vías. Los virus y bacterias presentes comúnmente en la nariz o garganta de los niños, pueden infectar los pulmones al inhalarse. También pueden propagarse por vía aérea, en gotitas producidas en tosidas o estornudos. Además, la neumonía puede propagarse por medio de la sangre, sobre todo en el parto y en el período inmediatamente posterior. Se necesita investigar más sobre los diversos agentes que causan la neumonía y sobre sus modos de transmisión, ya que esta información es fundamental para el tratamiento y la prevención de la enfermedad.

La neumonía es la causa principal de muerte de niños en todo el mundo. Se calcula que la neumonía mata a unos 1,2 millones de niños menores de cinco años cada año, más que el SIDA, la malaria y el sarampión combinados.   Esa cifra de mortalidad supone el 18% de todas las defunciones de niños menores de cinco años en todo el mundo. La prevalencia es mayor en el África subsahariana y Asia meridional.  Todo esto podría evitarse con medidas sencillas y tecnológicamente accesibles.

La neumonía puede estar causada por virus, bacterias u hongos. Es sabido que hay medicación antibiótica para las bacterias y hongos, no existiendo para los virus.

Es notable que las neumonías sean tan incidentes en las cifras ya que  pueden  prevenirse mediante inmunización (vacunación), una alimentación adecuada y mediante el control de factores ambientales.
La neumonía causada por bacterias puede tratarse con antibióticos, pero solo alrededor del 30% de los niños que padecen neumonía reciben los antibióticos que necesitan.

Síntomas:

Los síntomas de la neumonía vírica y los de la bacteriana son similares, si bien los de la neumonía vírica pueden ser más numerosos que los de la bacteriana.

Los más comunes son: respiración rápida o dificultosa, tos, fiebre, escalofríos, pérdida de apetito, silbidos en el pecho. La respiración puede ser tan dificultosa que se puede notar el esfuerzo respiratorio en la parte inferior del  tórax y cuello. En lactantes muy enfermos, la neumonía puede ocasionar incapacidad para consumir alimentos o líquidos, así como pérdida de consciencia y convulsiones.

Factores de riesgo

La mayoría de los niños sanos pueden combatir la infección mediante sus defensas naturales, pero los niños con defensas bajas (inmunodeprimidos) presentan un mayor riesgo de contraer neumonía. Las defensas del niño pueden debilitarse por malnutrición o desnutrición, sobre todo en lactantes no alimentados exclusivamente con leche materna.

La presencia previa de enfermedades como sarampión o infecciones de VIH asintomáticas también aumentan el riesgo de que un niño contraiga neumonía.

Los siguientes factores ambientales también aumentan la susceptibilidad de los niños a la neumonía: la contaminación del aire interior ocasionada por el uso de leña o excrementos como combustible para cocinar o calentar el hogar, vivir en hogares hacinados, el consumo de tabaco por los padres (el tabaco otra vez).

Prevención

La prevención de la neumonía infantil es un componente fundamental de toda estrategia para reducir la mortalidad infantil. En este tema, toma vital importancia la vacunación contra la haemofilus, neumococos, sarampión y tos ferina (tos convulsa).

Una nutrición adecuada es clave para mejorar las defensas naturales del niño, comenzando con la alimentación exclusiva con leche materna durante los seis primeros meses de vida. La leche materna, además de prevenir eficazmente la neumonía, reduce la duración de la enfermedad.

También puede reducirse el número de niños que contraen neumonía corrigiendo factores ambientales como la contaminación del aire interior por ejemplo, proporcionando cocinas de interior limpias a precios accesibles  y fomentando el no tabaquismo.

A nivel mundial

El problema de nivel mundial obligó a la Organización Mundial de la Salud a tomar medidas. En 2009, la OMS y el UNICEF pusieron en marcha el Plan de Acción Mundial para la Prevención y el Control de la Neumonía (GAPP), que tiene por objetivo acelerar el control de la neumonía combinando diversas intervenciones de protección, prevención y tratamiento de la enfermedad en los niños, con medidas como las siguientes:

1) Protección de los niños de la neumonía, entre otras cosas promoviendo la lactancia natural exclusiva y el hábito de lavarse las manos y reduciendo la contaminación del aire en interiores.

2) Prevención de la neumonía mediante la vacunación;

3) Tratamiento de la neumonía, sobre todo procurando que todos los niños enfermos tengan acceso a una atención sanitaria correcta y reciban los antibióticos y el oxígeno que necesitan para sanar.

¿Y en Argentina?

Las muertes por enfermedades transmisibles en la República Argentina, a similitud del mundo desarrollado, disminuyeron drásticamente en la segunda mitad del siglo XX como consecuencia del mejoramiento de las condiciones ambientales, la disponibilidad de antibióticos, los conocimientos sobre prevención y el uso masivo de las vacunas. Si bien la tendencia se mantiene puede observarse que las tasas son muy superiores a las de países desarrollados.

Alrededor de 15 mil personas mayores de 50 años mueren cada año en Argentina como consecuencia de neumonías, cifra que duplica a la tasa de mortalidad por esa enfermedad en Chile y que también supera a la de otros países de América, como Brasil y Cuba.

La neumonía es una de las complicaciones más comunes de la gripe o influenza, una de las medidas más importantes es la vacunación antigripal anual, que se recomienda en mayores de 65 años y en todas aquellas personas pertenecientes a los grupos de riesgo, como los inmunosuprimidos, diabéticos y asmáticos, entre otros.

Una medida importante de prevención es la vacunación antineumocócica.
En la actualidad, ya está disponible, para el uso en niños hasta los 5 años de edad, una vacuna conjugada que cubre los 13 serotipos de neumococo de mayor incidencia. Se están realizando investigaciones para analizar si es factible el uso de esta vacuna conjugada en adultos.
Estas vacunas no forman parte del Calendario Nacional de Vacunación Obligatorio para niños en nuestro país.

Otras medidas de prevención son lavarse las manos con frecuencia (en especial luego de sonarse la nariz, ir al baño o cambiar pañales), no fumar y consultar con el médico si es conveniente vacunarse en cada caso.
Otro desafío para las organizaciones de salud, donde la prevención ocupa un rol preponderante.

Autor: Eduardo Tassano