OPINIONES – Dr. Eduardo Tassano

jueves, 7 de noviembre de 2013

14 de noviembre, Día Mundial de la Diabetes





Se trata de uno de los mayores desafíos para la salud y el desarrollo del siglo XXI. Actualmente hay 371 millones de personas que viven con la enfermedad en el mundo. Se espera que para 2030 sean 500 millones. 

La diabetes y sus complicaciones son en buena medida prevenibles y existen intervenciones asequibles y probadas disponibles. Es una preocupación de todos y todos tenemos un papel que desempeñar para cambiar el curso de la diabetes y proteger a las personas afectadas por esta pandemia.

El mundo se apresta a conmemorar el Día Mundial de la Diabetes. ¿En qué consiste?
El Día Mundial de la Diabetes es la campaña de concientización sobre la enfermedad más importante que se hace en el mundo. Fue instaurado por la Federación Internacional de Diabetes (FID) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1991, como respuesta al alarmante aumento de los casos en el mundo. En 2007, Naciones Unidas celebraron por primera vez este día tras la aprobación de la Resolución en diciembre de 2006 del Día Mundial de la Diabetes, lo que convirtió al ya existente Día Mundial de la Diabetes en un día oficial de la salud de la ONU.
Consiste en una campaña que presenta cada año un tema elegido por la Federación Internacional de Diabetes, para centrarse en distintos aspectos relacionados con la comunidad internacional de la diabetes. Aunque las campañas temáticas duran todo el año, el día en sí se celebra el 14 de noviembre, para conmemorar el nacimiento de Frederick Banting quien, junto con Charles Best, concibió la primera idea que condujo al descubrimiento de la insulina en 1922.


La insulina humana se produce en el páncreas. Su función es hacer que la glucosa de la sangre (azúcar) circulante ingrese a las células del organismo para su utilización. La glucosa y los hidratos de carbono son fuente básica de energía para las células y por ende a todo el organismo. La diabetes de tipo 1 se produce cuando existe muy poca o es nula la producción de insulina por parte del páncreas.


La diabetes de tipo 2 se produce cuando la insulina existente es insuficiente o de mala calidad y hay que ayudarla para que funcione. Por ejemplo con hipoglucemiantes orales, más una disminución de la oferta de hidratos de carbono en la alimentación. Este tipo de diabetes tiene que ver con el sobrepeso y la obesidad, es decir con la excesiva cantidad de hidratos de carbono  en la dieta, con la sobreoferta del mismo.

El tema del Día Mundial de la Diabetes para el periodo 2009-2013 es Educación y Prevención. La diabetes tiene sus particularidades y es difícil. La enfermedad impone ciertas demandas de por vida a los 366 millones de personas que viven con ella y a sus familias.


Lo particular es que en la diabetes el 95% de la atención que necesitan los pacientes depende de los mismos, por ello es primordial  que reciban una continua educación y de alta calidad, a la medida de sus necesidades proporcionada por profesionales de la salud calificados. Además la FID estima que más de 300 millones de personas en el mundo están en riesgo de contraer diabetes tipo 2. Ésta se puede prevenir en muchos casos, ayudando y alentando a aquellos en riesgo a mantener un peso saludable y realizar ejercicio frecuentemente. Los mensajes clave de la campaña son: Conozca los riesgos y signos de alerta, sepa cómo hacer frente a la enfermedad y a quién consultar, aprenda a controlarla.


El Día Mundial lo celebran más de 200 asociaciones miembros de la Federación Internacional de Diabetes en más de 160 países de todo el mundo, todos los estados miembros de Naciones Unidas, así como todas las asociaciones y organizaciones, empresas, profesionales sanitarios y personas con diabetes y sus familias.
Cada año, el Día Mundial de la Diabetes se centra en un tema relacionado con la enfermedad. Los temas tratados en el pasado incluyen la diabetes y los derechos humanos, diabetes y estilo de vida, y los costos de la diabetes. Algunos de los temas más recientes han sido:


2004: Diabetes y obesidad.
2005: Diabetes y el cuidado del pie.
2006: Diabetes y las personas desfavorecidas.
2007-2008: La diabetes en niños y adolescentes.
2009-2013: Diabetes educación y prevención.
Algunas de las actividades organizadas cada año son:


Difusión en prensa oral, escrita y televisiva. Actividades deportivas, encuentros informativos públicos, exposiciones y talleres,  actividades para niños y adolescentes, iluminación de monumentos, marchas.
El logotipo del Día Mundial de la Diabetes es un círculo azul - el símbolo mundial de la diabetes que fue creado como parte de la campaña de concienciación "Unidos por la Diabetes" -. El logotipo fue adoptado en 2007 para conmemorar la aprobación de la Resolución de Naciones Unidas sobre el Día Mundial de la Diabetes. El significado tiene su explicación. En muchas culturas, el círculo simboliza la vida y la salud. El color azul representa el cielo que une a todas las naciones, y es el color de la bandera de Naciones Unidas. El círculo azul encarna la unidad de la comunidad internacional de la diabetes en respuesta a la pandemia de la diabetes.
Los mensajes claves de la campaña para este año 2013 son:


• Los países más poblados: 1. China 2. India 3. DIABETES 4. EE.UU. 5. Brasil.
• 1 de cada 2 personas con diabetes no sabe que la tiene ¿corres riesgo?
• Diabetes: conozca las complicaciones - amputación, ataque cardiaco, ceguera, insuficiencia renal.
• Las personas con diabetes son como tú y yo: no discrimines.


La campaña de 2013 pretende inspirar e involucrar a las comunidades locales para promocionar y diseminar mensajes simples de educación y prevención. Del nivel local al mundial, la campaña reforzará el concepto  de que una multitud de pequeñas y simples acciones puede logar grandes resultados para las personas con diabetes y aquellos en riesgo.


Hagamos honor a este importante día para la salud pública mundial  y realicemos una contribución al conocimiento de esta enfermedad tan controlable y que tanto depende de la educación.


Autor: Eduardo Tassano

jueves, 31 de octubre de 2013

Si hay algo que sobra es la sal











La sal común corresponde a la denominada cloruro sódico (o cloruro de sodio) cuya fórmula química es NaCl.
 
Desde comienzos del siglo XX se ha intentado reducir los contenidos de sal que debe consumir una persona en un día. El problema es que los niveles mínimos considerados ya se sobrepasan con facilidad sin verter sal a la comida. Se sabe que casi el 75% de los alimentos procesados ya contiene sal en ellos, esto hace que sea difícil reducir la cantidad diaria de sal sin la participación y sensibilización de la industria alimentaria así como de los consumidores.


La sal proporciona a los alimentos uno de los sabores básicos, el salado, pudiéndolo percibir debido a que en la lengua poseemos receptores específicos para su detección. El consumo de sal modifica nuestro comportamiento frente a los alimentos ya que es un generador del apetito y estimula su ingesta.  Se emplea fundamentalmente en dos áreas: como condimento de algunos platos y como conservante  de carnes y pescado (incluso de algunas verduras), así como en la elaboración de ciertos embutidos.


 Desde el siglo XIX, el uso industrial de la sal se ha diversificado e interviene en multitud de procesos como por ejemplo en la industria del papel (Hidróxido de sodio -NaOH-), la elaboración de cosméticos, la industria química, entre otras. En el siglo XXI la producción mundial de sal total destinada al consumo humano no alcanza el 25% de la producción total.

El sodio se absorbe en humanos, de manera fácil desde el intestino delgado y de allí es llevado a los riñones, en donde se infiltra y regresa a la sangre para mantener los niveles apropiados. La cantidad absorbida es proporcional a la consumida. Alrededor del 90-95% de la pérdida normal del sodio es a través de la orina y el resto en las heces y el sudor. Se considera que lo normal de la cantidad de sodio excretada es igual a la cantidad ingerida


La mayor fuente de sodio es el cloruro de sodio (la sal común), del cual el sodio constituye el 40%. Sin embargo, todos los alimentos contienen sodio en forma natural, siendo más predominante la concentración en alimentos de origen animal que vegetal. Aproximadamente tres gramos de sodio están contenidos en los alimentos que se consumen diariamente, sin la adición de cloruro de sodio o sal común, esto es importante considerarlo en pacientes que tengan una restricción o disminución en la ingesta de sal diaria (pacientes renales, diabéticos, hipertensos). El requerimiento de sodio es de 500 mg /día aproximadamente. La mayoría de las personas consumen más sodio que el que fisiológicamente necesitan.
Así tenemos dos tipos de sodio en la alimentación humana habitual:
a) Sodio natural: se encuentra en la sal de mesa (cloruro de sodio); las carnes rojas, la carne de ave y el pescado fresco; las verduras; las frutas; las papas y el arroz.


b) Sodio agregado: se encuentra en grandes cantidades en muchos alimentos procesados (papas fritas, chizitos, mayonesa, salchichas).


Una pequeña cantidad de sal es importante para la buena salud, ya que ayuda a mantener el volumen correcto de circulación sanguínea y líquidos de los tejidos en el cuerpo.


El primer paso para prevenir la hipertensión es vigilar la ingesta de sal. ¿Cuántos gramos de sal es la adecuada?
No más de 2.400 miligramos por día (una cucharadita de te). Es posible que su ración de sodio específica deba ser menor que este valor.


La sal absorbe el agua y por consiguiente ocasiona una mayor retención de líquidos en el organismo, por ello es también importante en las personas que realizan dieta para adelgazar que bajen el consumo de sal.
En la dieta común actual globalizada, los alimentos ya tienen de por sí suficiente sal (ej.: en los patés, papas fritas, fiambres, quesos) por lo que es usual abusar de ella ingiriendo en ocasiones más de 5 gramos diarios, cuando lo recomendable es la cantidad de alcance 2 o 3 g/día. Sólo en momentos de mucha deshidratación debida a la transpiración y la diuresis como puede ocurrir en jornadas muy cálidas (igual o más de 30°C) o tras ejercicios intensos en los cuales por transpiración se pueden perder muchos catabolitos de sodio puede ser recomendable una ingesta de sal que sobrepase los 6 gramos; aunque en prácticamente todos los casos el consumo de sal es contraindicado para la gente con hipertensión o con deficiencias renales.


Los consumidores de carne roja ya ingieren la cantidad mínima de sal requerida a diario ya que la carne suele contener sales entre las fibras. Es por esta razón por la que los animales carnívoros ya sobrepasan con su dieta la dosis mínima de sal requerida. La solución salina requerida para la elaboración y preservación de ciertos alimentos depende de su naturaleza por ejemplo el queso y la mantequilla usa cerca de un 2% de su peso en sal, la carne emplea un 6% y el pescado llega hasta un 20%. El uso de la sal en salazones tiene como misión la de desecar el alimento hasta que las bacterias responsables de la putrefacción cesan o disminuyen su actividad, lo que se traduce en una mayor vida del alimento.


Consejos para realizar una dieta hiposódica:


1)  Quite el salero de la mesa.
2)  Lea las etiquetas de los envases de los alimentos para conocer el contenido de sodio. Las pautas son las siguientes:


-  Bajo contenido de sodio: menos de 140 mg de sodio por porción
-  Contenido moderado de sodio: 140 - 400 mg de sodio por porción
-  Alto contenido de sodio: más de 400 mg de sodio por porción
3) Elija frutas y verduras frescas o congeladas.
4) Elija carne roja, carne de ave y pescado frescos.
5) Elija alimentos que tenga la etiqueta “bajo contenido de sodio", "sin sodio"
o "sin sal”.
6)  Consulte a su médico antes de usar un sustituto de la sal, en especial de la sal a base de potasio.
7)  Pídale a su farmacéutico que le proporcione la lista de los ingredientes de medicamentos específicos.
8) No agregue sal a las comidas que prepare.
9) No agregue sal al agua que utilice para cocinar pastas o verduras.
10) Evite los alimentos que tengan sal visible (por ejemplo, los pretzels, las papas fritas y las galletas).
11) Evite las opciones con alto contenido de sodio al consumir comidas rápidas y comidas de restaurante.
12) Recuerde que el pan, fiambres, la manteca, la mayonesa  y los quesos poseen alto contenido de sal.
Hay legislaciones modernas que hacen que las panaderías cocinen pan sin sal. Esta medida se ha mostrado científicamente válida para disminuir la incidencia de hipertensión arterial y las complicaciones que esta genera, con la consecuente disminución de la mortalidad por enfermedades cardiovasculares. ¡Vale la pena vivir sin sal!



 Autor: Eduardo Tassano (*) Especial para época
(*)Máster en Gerenciamiento en servicios y sistemas de salud
Especial par época
 

jueves, 24 de octubre de 2013

Colesterol y dislipidemias






Comer saludable no es sinónimo de comer feo. Es necesario un cambio de actitud y de hábitos en la manera en la cual debe preparar los alimentos.

Para que nuestro organismo funcione correctamente debemos proveerlo de nutrientes: sustancias químicas presentes en los alimentos y que resultan esenciales para la vida. Estos nutrientes se dividen en seis grupos básicos: hidratos de carbono  (azúcares), proteínas, grasas, vitaminas, minerales y agua. Hoy nos referiremos a las grasas o lípidos, y sus trastornos.

La importancia del nivel de lípidos para la salud tiene que ver con  el mal funcionamiento y con el exceso de los mismos, se acumulan en las paredes de las arterias generando problemas en la circulación de la sangre, y esta falta de circulación es el origen de los infartos de corazón o cerebro, entre otros. 

Como ya hemos dicho, los lípidos son substancias grasas orgánicas. Los dos lípidos más importantes son el colesterol y los triglicéridos. Ambos son producidos por nuestro propio organismo a través de varios tipos de alimentos.  Como el "agua y el aceite no se mezclan" (y una gran parte de la composición de la sangre, es agua), los lípidos son transportados a través de los vasos sanguíneos por unas proteínas especiales llamadas lipoproteínas.

Algunas lipoproteínas transportan lípidos a los órganos del cuerpo a fin de ayudar a regular las funciones de los mismos, producir energía y ser almacenadas para uso futuro. Estas lipoproteínas son las llamadas lipoproteínas de baja densidad  (colesterol malo).

Otras lipoproteínas remueven el exceso de lípidos de los órganos y otros tejidos,  a fin de que éstos, sean eliminados por el organismo. Estas lipoproteínas son las llamadas lipoproteínas de alta densidad (colesterol bueno).

El desequilibrio entre estas lipoproteínas en la sangre es lo que se llama dislipidemia y sus consecuencias pueden ser serias y aún peligrosas para la salud.

El término dislipidemia se considera hoy más exacto, porque significa algo más que altos niveles de lípidos en la sangre. Dislipidemia quiere decir una anomalía en el equilibrio de lípidos en la sangre o sea una falta de equilibrio entre los lípidos y las substancias que los transportan a las diferentes partes del cuerpo, a través de la circulación sanguínea.

La dislipidemia puede ser causada por varias condiciones. Algunos tipos de dislipidemia se deben a trastornos digestivos, hepáticos o de la glándula tiroides. Estos trastornos pueden interferir con la formación y con la desintegración de los lípidos (generalmente estos tipos de dislipidemia se curan o se mejoran, al curarse los trastornos que la producen). Otros tipos de dislipidemia son de origen hereditario y aún otros son debidos a una mala nutrición o a una reacción anormal del organismo a la nutrición habitual de esa persona o población.

Las dislipidemias más frecuentes son las de origen  hereditario, y buena parte de estas se asocian con el comportamiento, como ciertos hábitos poco adecuados y dietas nada saludables. Así pues, el sedentarismo, las dietas ricas en grasas o el tabaquismo son factores de riesgo importantes para acabar desarrollando la enfermedad. De modo secundario también pueden aparecer enfermedades como la diabetes, el hipotiroidismo o la obesidad.

La dislipidemia no suele presentar sintomatología. En sí misma es una enfermedad asintomática. Su detección, por desgracia, se da cuando la enfermedad ya se encuentra en una etapa avanzada, manifestándose entonces los síntomas derivados de las complicaciones asociadas a la enfermedad.  Entre los más graves destacan los infartos cerebrales, la pancreatitis aguda o las enfermedades coronarias.

Es  bueno tener cada tanto un buen control clínico y análisis de sangre de los niveles de colesterol y triglicéridos. Y en el caso del colesterol no sólo analizar los niveles de colesterol sino también las fracciones tanto del colesterol llamado malo, como del colesterol bueno.

Por ser enfermedades íntimamente ligadas con las comidas es bueno que expliquemos la calidad de algunos alimentos. Hay alimentos más ricos en colesterol y las grasas llamadas de mala calidad.

Existen alimentos que por su composición tienen mayor nivel de grasa que otros, estos son los alimentos que debemos evitar al 100% en nuestro plan de alimentación; existen otros, que mantienen un aporte de grasa medio, por lo que se recomienda consumirlo no más de tres veces por semana; y finalmente, están aquellos alimentos con muy poca grasa o sin ella, que además mantienen un gran aporte de vitaminas, minerales y fibra.
En líneas generales, las dietas para disminuir los niveles de colesterol y grasas deben ser:

a) Pobre en grasas saturadas como las que se encuentran en carnes grasas, leche, embutidos, quesos manteca.

b) Pobre en colesterol, evitándose los alimentos que posean mucho colesterol,  como los huevos, hígado, mariscos. Dieta rica en fibras, con verduras, frutas y legumbres.

c) Rica en proteínas de origen vegetal como, la soja.

De allí surgen diversos tipos de alimentos que se indican en dietas para disminuir el nivel de grasas en el organismo:
Alimentos recomendados: p
an integral, cereales integrales, salvado, legumbres, frutas, verduras, aceite de oliva, pescados como el atún,  salmón, abadejo. Soja, leche descremada, quesos descremados, clara del huevo. Nueces, pollo y carne sin piel ni grasa visible antes de realizar la cocción; o yogurt 0% grasa, quesos bajos en grasa, cottage, mozzarella; leguminosas; cereales integrales. Bebidas, gelatinas y mermeladas endulzados con sustitutos de azúcar.
Alimentos limitados (consumo máximo de tres veces por semana): carnes rojas como ternera o cordero pero quitando la grasa. Mariscos, aceitunas, margarinas vegetales, sardinas enlatadas. Frutas enlatadas o de conserva, o aquellas ricas en azúcar como lo son la banana, la piña, manzana, uvas.

Alimentos prohibidos: aceite de coco, alimentos fritos o cocinados con mucho aceite, tocino, manteca, mantequilla, natilla, chorizo, salchichas, embutidos en general; camarones y huevos de pescado, queso crema, crema de leche, leche entera, leche condensada, gaseosas, leguminosas adicionadas con tocino, repostería (especialmente aquellas rellenas o con lustre), coco, chocolates, helados, frutas adicionadas con crema o dulce, sopas cremosas, bebidas alcohólicas. 

Existe un grupo de alimentos altamente nocivos que contienen lo que se llaman las grasas escondidas y se llaman así, ya que por su aspecto, no parecen tener tanta grasa  como las que se encuentran  en sopas de sobre o de lata, chocolate, papas fritas envasadas, chizitos, y  medialunas. 
Otras recomendaciones importantes son evitar el consumo de hidratos de carbono como los azúcares y los carbohidratos simples como el pan blanco, las galletas,  productos de repostería, jaleas, mermeladas, miel, entre otros y disminuir el consumo de alcohol (esto es clave).

La preparación de las comidas: recordemos que aunque escojamos alimentos que nos aportan muy poca cantidad de grasas, debemos también modificar la preparación de los mismos. Por ejemplo, aunque escojamos un pollo sin piel y sin grasa visible, si lo cocinamos con mucho aceite, lo que evitamos quitándole la grasa al pollo lo estamos ganando en la grasa que le estamos agregando para la cocción.

Comer saludable no es sinónimo de comer feo, simplemente recuerde que debe hacer un cambio en su actitud y cambio de hábitos en la manera en la cual debe preparar los alimentos, es ahí cuando empezará a notar los cambios y hará que su organismo funcione correctamente.


Autor: Eduardo Tassano (*) Especial para época
(*)Máster en gerenciamientos en sistemas y servicios de salud.


 
 

jueves, 17 de octubre de 2013

La droga ilegal más difundida







Muchas personas y entre ellas muchos jóvenes que nos rodean creen que la marihuana es muy inocua y no genera grandes daños. Hemos seguido muchos grupos de jóvenes y muchos de ellos “fuman” considerando con fuerza que es algo así como un “cigarrillo más rico”. Quiero compartir algunos párrafos de lo que se sabe de esta droga. 

La marihuana se considera una droga alucinógena; es decir, con la capacidad para alterar la percepción. Sus ingredientes activos proceden de las resinas de una planta llamada Cannabis Sativa. Las hojas de esta planta se secan y se fuman, y la resina puede extraerse y concentrarse para producir otros tipos de sustancias, como hachís o aceite de hachís. No es raro que se le añadan diversos tipos de adulterantes.

El efecto que tiene la marihuana sobre el cerebro no se conoce con claridad. En parte, esto se debe a que el cannabis contiene muchos componentes diferentes que son activos de un modo u otro. Se cree que el principal componente activo es el THC (delta-9-tetrahidrocannabinol). Sin embargo, los consumidores de marihuana afirman que el THC por sí solo no tiene el mismo efecto que la sustancia natural.


En general, la marihuana produce una sensación de relajación general, una ligera euforia, y distorsiona el sentido del tiempo.


De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas se trata de la sustancia ilícita más utilizada en el mundo. La regulación legal del consumo de marihuana varía dependiendo de los países, existiendo tanto detractores como defensores de su despenalización.


A partir de la segunda mitad del siglo XX, el uso, la posesión y la venta de preparados con cannabis que contienen los canabinoides psicoactivos comenzaron a considerarse ilegales en la mayor parte del mundo. Desde ese entonces, algunos países han intensificado su control sobre la distribución de la sustancia.
En 2004 Naciones Unidas estimó que aproximadamente el 4% de la población mundial adulta (162 millones de personas) consume marihuana anualmente, y alrededor del 0,6% (22,5 millones) lo hace a diario.


Se trata de una sustancia psicoactiva que se suele consumir por vía respiratoria (fumando), aunque también es posible su consumo por vía oral, se considera que esta forma es más peligrosa.
 
Efectos que produce: 


Las manifestaciones clínicas producidas por una intoxicación aguda por cannabis son muy variables entre personas y dependen de la dosis, del contenido de THC, de la forma de administración, así como la personalidad, las expectativas y experiencias previa del sujeto y también del contexto en que se consume.  Algunas personas que consumieron marihuana afirman que puede inducir a la sociabilidad, así como al recogimiento; de cualquier manera, puede generar la sensación de incremento de la percepción visual y auditiva, dependiendo de la variedad e incluso de la planta en concreto ingresada al organismo.


En los efectos a largo plazo o por consumo crónico tenemos: 


a) Disminución del funcionamiento intelectual:  la mayoría de los receptores de cannabinoides se encuentran en zonas del cerebro relacionadas con el placer, la memoria, el pensamiento, la concentración, la percepción sensorial y del tiempo y la coordinación de movimientos. Por este motivo, el consumo de marihuana causa problemas para pensar y solucionar problemas, distorsiona las percepciones y afecta la memoria y la capacidad de aprendizaje. Estos efectos pueden permanecer durante días o semanas después de haberla consumido. Por tanto, las personas que consumen marihuana a diario pueden tener un funcionamiento intelectual disminuido durante todo el día. Por este motivo, se ha asociado con el fracaso escolar.


b) Disminución de la capacidad para conducir vehículos: la marihuana afecta a una serie de habilidades necesarias para conducir, como estado de alerta, tiempo de reacción, coordinación de movimientos y concentración, de manera que aumenta la probabilidad de tener accidentes de tránsito.


 c) Síntomas físicos: aumento de la frecuencia cardíaca, boca seca, problemas de coordinación y tiempo de reacción más lento. Puede causar palpitaciones y arritmias.


 d) Pulmones: en un punto controversial grupos de investigación sostienen que el humo de la marihuana contiene entre un 50 y un 70 por ciento más de carcinógenos que el humo del tabaco. El fumador habitual puede tener tos crónica con flema y una mayor frecuencia de enfermedades respiratorias e infecciones pulmonares. Sin embargo hay otros estudios que indican lo contrario y que no tendría  efecto cancerígeno.


 e) Adicción a otras drogas: los consumidores de marihuana suelen usarla junto con otras drogas como alcohol o cocaína. Algunos autores consideran que la marihuana puede facilitar la adicción a otras sustancias, aunque es un tema que no está bien estudiado. Sin embargo, sí es cierto que muchas personas comienzan experimentando con marihuana para pasar después a utilizar cocaína u opiáceos.


 d) Reacción psicótica: cuando se consume en dosis altas puede producir alucinaciones, paranoia y pánico o ansiedad.


 e) otros efectos no menos importantes incluyen una supuesta inducción a la esquizofrenia, o  empeorar los problemas que ya tiene en su vida la persona que la consume. La alteración del estado de ánimo que ocasiona esta droga permite a los consumidores evadir la realidad y evitar afrontar sus problemas, y cuanto más eviten afrontar la realidad, más problemas se van sumando en sus vidas.
 
¿Es inocua la marihuana? ¿Hay que despenalizar su uso? 


Existe una gran controversia respecto al potencial adictivo de la marihuana. En un principio, se pensó que no era adictiva porque no hay un síndrome de abstinencia observable. Pero con el paso del tiempo, las mejoras en el cultivo de esta planta han hecho que sea bastante más potente que en el pasado, pudiendo producirse un síndrome de abstinencia. Estos síntomas suelen comenzar al día siguiente de haber dejado la droga, llegando a su punto máximo dos o tres días después y disminuyen una o dos semanas después de haberla consumido por última vez. Dado que la marihuana desaparece lentamente del cuerpo, el síndrome de abstinencia no es marcado.


El consumo a largo plazo de la marihuana puede llevar a la adicción, es decir, a la búsqueda y uso compulsivo de la droga a pesar de conocerse sus efectos dañinos sobre el funcionamiento social en el contexto familiar, escolar, laboral y recreativo. Las personas que han consumido marihuana por largo tiempo reportan irritabilidad, dificultad para dormir, disminución en el apetito, ansiedad y deseos por la droga, todo lo cual dificulta el dejar de usar la misma. Estos síntomas del síndrome de abstinencia comienzan aproximadamente al día siguiente de empezar la abstinencia, llegan a su punto máximo a los dos o tres días, y se atenúan una o dos semanas después de haber consumido la droga por última vez.


La postura antiprohibicionista afirma que si bien el consumo de marihuana desarrolla tolerancia, es decir, que en posteriores tomas inmediatas es necesario aumentar la dosis para conseguir los mismos efectos, los efectos de la abstinencia son muy leves en comparación con otras drogas, lo que permite revertir esa tolerancia y hacer que el consumo de marihuana sea controlable por el sujeto, siendo su potencial adictivo escaso.
Sin dudas nuestra posición es que la marihuana es una droga dañina para la persona y la sociedad. Un enemigo más de nuestros jóvenes y un punto a tener en cuenta en forma preferencial en la lucha que toda la sociedad debe encarar contra las adicciones.

 
Eduardo Tassano (Máster en gerenciamiento en servicios y sistemas de salud) 
Fuente: Especial para época

jueves, 10 de octubre de 2013

Los peligros de la automedicación







Nuestro estilo de vida actual favorece mucho el crecimiento de las adicciones. Además de las importantes como el alcoholismo y el tabaquismo, sumadas a las drogas de venta prohibida (como la marihuana, cocaína, paco), es llamativo el crecimiento de las adicciones por ventas de fármacos o drogas que son de uso medicinal. Mucho tiene que ver en ello lo que se conoce como automedicación. 

En principio y por definición, el concepto de la automedicación se refiere al uso de medicamentos por iniciativa propia, sin que exista algún tipo de intervención por parte del médico, ni en el diagnóstico, ni en la prescripción, ni en la supervisión del tratamiento.

La automedicación es el uso irracional y descontrolado de fármacos sin algún tipo de precaución ni respaldo farmacéutico.


El abuso en el consumo de medicamentos en Argentina provoca la muerte de 22 mil personas al año, lo que se traduce en 60 decesos al día a un promedio de una víctima cada 23 minutos, según advirtió la Asociación Agentes de Propaganda Médica (AAPM).


Además, la automedicación es la segunda fuente de intoxicación después de las bebidas alcohólicas y mayor incluso, que la cocaína.


Las diversas consecuencias se producen al no tener conocimientos sobre los fármacos, la historia médica del paciente y forma en que los medicamentos funcionan en el organismo.


Es importante que la gente entienda e incorpore el riesgo que implica automedicarse. Más aún cuando como consecuencia de la publicidad masiva y del “rápido alivio” que supone la automedicación se corre el riesgo de caer en la automedicación no responsable. Es conocido que el acceso fácil a los medicamentos -en los supermercados por dar un ejemplo- es un elemento de extrema peligrosidad. En ese caso observamos a menudo que  los medicamentos están expuestos al lado de productos cosméticos, de perfumería o incluso de golosinas”.


Sería importante impulsar un cambio cultural, que empieza por darle mayor difusión a los trastornos que pueden generarse como consecuencia del uso inapropiado de los medicamentos. También debe procurarse que los médicos tengan mayor incumbencia en este cambio, y sean promotores educativos de estos temas con los pacientes.


Entre los factores que derivan en esta mala práctica, la automedicación, y que  deberían repensarse a fin de modificar este problema, se encuentran: escasez de tiempo para acudir a la consulta médica, dificultades para concurrir a los centros de salud, sumados a la pérdida de credibilidad en el sistema sanitario que hace que se quiera la solución rápida sin pasar por la consulta, o sino el deterioro de la relación médico-paciente que hace más impersonal el tratamiento definitivo de enfermedades en principio poco graves que se presentan muy a menudo como resfríos, gripe, cefaleas, trastornos gastrointestinales.


Otro aspecto serio es mucha propaganda actual de medicamentos de venta libre mal interpretados por la población. En muchos casos esa automedicación inicial contribuye a complicar o enmascarar la patología de base.


Ejemplos comunes de automedicación y que generan daños incluyen: tomar antiinflamatorios que no corresponden para cuadros de migraña, analgésicos para cuadros inflamatorios, antibióticos para infecciones virales inespecíficas, (se sabe que los antibióticos son para las infecciones bacterianas), uso de ansiolíticos (que se usan como tranquilizantes menores) para cuadros siquiátricos de otro tipo, o medicamentos digestivos tipo antidiarreicos o loperamida para cualquier episodio de gastroenteritis, o mucolíticos (que son para fluidificar las secreciones respiratorias), para disminuir  cualquier proceso de tos.


El mal uso puede generar intoxicaciones, como podrían ser las sobredosis, o provocar interacciones de medicamentos aumentando y disminuyendo los efectos de los mismos o causar algún efecto dañino  no deseado.


Las cifras de venta indican que los argentinos consumieron en el período apuntado un promedio de 500 mil envases de medicamentos de venta libre por día.


Argentina es uno de los países con mayor consumo de medicamentos por habitante con un promedio de más de 16 unidades anuales, cifra que solo es superada por Francia y España.


La Fundación CONAMED (Comisión Nacional de Medicamentos), ONG que trabaja en el tema del mal uso de los medicamentos, calculó que por cada peso gastado en medicamentos se destinan otros 10 para neutralizar efectos colaterales posteriores, a causa de una medicación errónea o el consumo excesivo.


El mercado de venta libre en permanente crecimiento en Argentina durante la última década en virtud de la abundancia de campañas publicitarias, la venta en góndolas y las escasas regulaciones.
El mercado “popular” o de venta libre tuvo un crecimiento continuo desde 2001 ya que de 14,37 por ciento trepó por encima del 26 por ciento anual a partir de 2008.


Visitadores médicos, colegios profesionales de farmacéuticos, académicos e incluso algunos legisladores de la Ciudad de Buenos Aires, decidieron combatir el autoconsumo que alienta la venta libre y piden que todos los medicamentos sólo puedan ser expedidos en farmacias y por un profesional habilitado.


El Senado argentino aprobó en diciembre de 2009 la Ley 26.567 que prohíbe la venta de medicamentos (incluso los de venta libre) fuera de las farmacias. O sea, está prohibido desde entonces el expendio en kioscos y supermercados y el expendio debe ser por mostrador y no en góndolas al alcance del público.
La publicidad es cada vez mayor y más llamativa. Las farmacias son cada vez más grandes y se parecen más a centros comerciales que a las tradicionales farmacias, en definitiva lugares a los cuales uno recurre en busca de consejo y, sobre todo, con una prescripción médica.


Una alternativa a la consulta médica es consultar con el farmacéutico, que posee un importante conocimiento de los medicamentos que dispensa adquiridos mediante una carrera universitaria y mediante su constante formación postuniversitaria. El farmacéutico debe jugar un rol de mayor consideración en el esquema de la atención sanitaria.


Hay como dijimos legislación nacional que debe ser cumplida y todos debemos contribuir a advertir y corregir el peligro que significa para la población la automedicación.
 
 Autor: Eduardo Tassano (*)
 Máster en Gerenciamiento en Servicios y Sistemas de Salud
 Especial para época

jueves, 3 de octubre de 2013

La diabetes en la población









Es componente primordial de las enfermedades crónicas no transmisibles. Junto a las cardiovasculares, el cáncer y las crónicas pulmonares constituyen el cuarteto que lideraran las causas de enfermedad y muerte del siglo XXI.

La glucosa es principal fuente de energía para el organismo. Hay dos tipos de diabetes; en el tipo 1 hay ausencia total o casi total de la producción de insulina, y la tipo 2 en la cual la insulina no puede ser utilizada en forma eficaz y hay que “ayudarla”. Este no funcionamiento de la insulina le hace mucho daño a las arterias del organismo y acelera la arterioesclerosis, lo que genera todos los males de la diabetes.

Dado que la diabetes de tipo 2 se relaciona con el estilo de vida, hoy nos referiremos casi exclusivamente a ella.
En muchos países, la diabetes consume entre el 5% y el 10% del presupuesto destinado a la salud, y más del 50% de este costo es debido a las complicaciones de la diabetes. Es una de las mayores amenazas para la salud pública a nivel mundial y rápidamente se está agravando, teniendo su mayor impacto en los adultos en edad productiva de los países en vías de desarrollo.


La diabetes es una condición común y su frecuencia está elevándose de forma alarmante en todo el planeta. Por lo menos 171 millones de personas en el mundo tienen diabetes. Es probable que para el 2030 esta cantidad aumente a más del doble.


En los países en vías de desarrollo el número de personas con diabetes aumentará un 150% en los próximos 25 años.


El aumento mundial que ocurrirá de la diabetes será debido al envejecimiento y crecimiento de la población, además de la tendencia en el aumento de la obesidad, dietas no saludables y estilos de vida sedentarios.
En los países desarrollados la mayoría de las personas con diabetes se encuentran por encima de la edad de jubilación, mientras que en los países en vías de desarrollo los afectados con más frecuencia son las personas entre los 35 y los 64 años de edad.


Es posible llevar una vida completa y saludable teniendo diabetes: los estudios científicos han demostrado que un tratamiento farmacológico efectivo y medidas generales como realización de actividad física, utilización de dietas adecuadas, evitando cuidadosamente el sobrepeso, pueden prevenir o retrasar las complicaciones. Además  combatir el tabaquismo es básico y es perentorio tratar las condiciones agravantes como la hipertensión y el colesterol altos.


En ese sentido el Estudio Finlandés de Prevención de Diabetes mostró que una mejor dieta, un incremento en la actividad física y una pérdida modesta en el peso corporal podrían disminuir en forma importante el desarrollo de la diabetes de tipo 2 en adultos de edad media y alto riesgo.


Es muy importante tener un sistema sanitario orientado a la atención primaria que siga de cerca estos pacientes y que estos a su vez puedan acceder a los conocimientos básicos de la enfermedad. Este conocimiento es decisivo en la adhesión al tratamiento que se necesita. En todos los estudios conducidos hasta el momento en personas de alto riesgo, los cambios en los estilos de vida han sido mucho más efectivos que el uso de medicamentos.


No obstante la magnitud del problema requiere de grandes medidas poblacionales que logren reducir los niveles de sobrepeso y obesidad, así como la inactividad física.


Sin dudas que desde los sectores decisorios hay que trabajar en las políticas referidas al diseño de las ciudades, o el transporte público o privado, buena educación en temas alimentarios, promoción seria de la actividad física. Todos estos factores pueden jugar un papel importante en disminuir el riesgo poblacional de desarrollar diabetes tipo 2.


La diabetes se ha convertido en una de las mayores causas de enfermedad y muerte prematura en la mayoría de los países, esto debido principalmente al aumento en el riesgo de enfermedades cardiovasculares (ECV). Las enfermedades cardiovasculares son responsables de más del 60% de los fallecimientos por diabetes.
Los principales problemas de la circulación que provoca la diabetes se dan a nivel de los riñones, los ojos y las piernas. Estas complicaciones son responsables de la mayor parte del problema social y financiero de la diabetes.


El problema de la muerte prematura ocasionada por la diabetes es similar a la del VIH/SIDA, no obstante, el problema aun permanece sin ser reconocido en su total magnitud. Las proyecciones de la incidencia de diabetes en principio pueden superar al aumento de la incidencia de obesidad.
Cuáles son los grupos poblacionales de mayor riesgo:


 1) En primer lugar los adultos y niños que tienen sobrepeso u obesidad y que son físicamente inactivos. Sin dudas que el aumento de peso puede resultar en resistencia a la insulina; debido a esto el cuerpo es incapaz de utilizar de manera eficaz la insulina que produce. Al mismo tiempo, la inactividad física que es una causa y una consecuencia del aumento del peso, también contribuye a la resistencia a la insulina. El problema de la obesidad y el sobrepeso está extendiéndose a los países en vías de desarrollo, especialmente en las áreas urbanas. Esto porque realizan menos actividad física que en las áreas rurales y la alimentación es más rica en grasas e hidratos de carbono.


2) La raza también influye se ha comprobado que se detectan más altas tasas en las personas de origen asiático y africano, así como en los indígenas de las Américas y australiano-asiáticos.


3) Los antecedentes familiares de diabetes: Los estudios han demostrado que la gente que tiene una fuerte historia familiar de diabetes, como en uno de sus padres o hermanos, tienen un mayor riesgo de desarrollar diabetes.


4) Mujeres que han tenido diabetes mellitus durante el embarazo. Este grupo poblacional puede desarrollar la enfermedad inclusive años después del embarazo.


El costo de la diabetes para el individuo y su familia no es sólo financiero, el costo intangible del dolor, la ansiedad y la reducción en la calidad de vida tienen un tremendo impacto pero son difíciles de cuantificar.
Asumir el problema, políticas de estado coordinadas, trabajo multisectorial, y concebir una salud pública orientada a los temas que epidemiológicamente sean relevantes como el que hoy nos ocupa son el camino para prevenir estas epidemias modernas.


Autor: Eduardo Tassano Máster en Gerenciamiento en Sistemas y Servicios de Salud
Fuente: Especial para época

jueves, 26 de septiembre de 2013

Consideraciones sobre los accidentes de tránsito







   Una de las principales responsabilidades del sector de la  salud, es la protección del bienestar público mediante el aseguramiento de un ambiente físico y social saludable, que posibilite el desarrollo humano sostenible;  es decir, el mejoramiento de las condiciones materiales para responder a las necesidades de la actual generación,  sin comprometer la respuesta a las necesidades de generaciones futuras y que proteja a las personas más vulnerables de la sociedad. Para tal fin, el sector salud debe trabajar en los principales temas que afectan la salud de la población. Hoy es trascendente la problemática de los accidentes de tránsito que de una u otra manera, modifican el ambiente que rodea a una comunidad.

La seguridad vial, es tema de primer orden dentro de la salud pública en el mundo.
 Desde que el hombre se movilizo por sus propios medios, hasta el día de hoy en el que los adelantos tecnológicos mejoraron las condiciones de vida de la población, al acortar los tiempos de viaje y las distancias, también han desencadenado riesgos para la vida humana, muchas veces resultantes en traumatismos y muerte.

 El Informe mundial sobre  traumatismos causados por el tránsito, revela que se producen algo más de 4000 muertes diarias en el mundo. En cuanto a  las Américas, cada año mueren alrededor de 130.000 personas, más de 1.200.000 sufren traumatismos, y cientos de miles resultan discapacitadas como consecuencia de las colisiones, los choques, o por atropellamientos en las rutas.

     Aunque la mayoría son evitables, la falta de políticas permanentes, consistentes y compatibles con la situación de cada país agrava aún más el problema. A ello contribuyen, la existencia de infraestructura vial y vehículos en malas condiciones, pero también, conocimientos y comportamientos inadecuados de los conductores, ciertas normas sociales, el abuso del alcohol, y la falta de controles y de eficientes servicios médicos de urgencia.
Cada episodio de tránsito traumático, genera una repercusión corta, media y a largo plazo. Los costos para la sociedad, las familias y el sector de salud son considerables, aunque,  es difícil de calcular los cuantiosos daños de todo tipo que generan estos accidentes.

    Los traumatismos causados por vehículos de motor, afectan a cuatro categorías de usuarios de la vía pública: los peatones, los ocupantes de los vehículos  (conductores y los pasajeros), los ciclistas y los motociclistas.

Existen marcadas diferencias regionales y nacionales en la distribución de las lesiones. Los países con ingresos  bajos, como los que se encuentran en América Latina tienen una mezcla  de usuarios de la vía pública; peatones y vehículos de  de alta tecnología, que  comparten la vía pública con otros viejos y mal mantenidos, además de bicicletas, motocicletas, carritos empujados a mano y vehículos tirados por animales.  A pesar de ello, el diseño vial se centra  en las exigencias del flujo del vehículo de motor, más que en los usuarios no motorizados.
    No hay reglamentos legales, ni normas sociales que faciliten compartir las calles y las carreteras. Esto da lugar a que peatones, ciclistas y motociclistas se conviertan en las víctimas más frecuentes.
    De conformidad con las tendencias mundiales, las colisiones en la vía pública afectan desproporcionadamente a los hombres,  más que las mujeres en una proporción de 8 a 2.

    En la distribución de las muertes, causadas por el tránsito en las Américas por grupo de edad, encontramos que los adultos de 15 a 29 años representaron 32% de la carga de la mortalidad vial, seguidos de los adultos de 30 a 44 años de edad, con 25%.  Teniendo en cuenta los datos anteriores, se puede decir que los accidentes de tránsito constituyen la primera causa de muerte en los jóvenes en el grupo 15 a 45 años; esta tendencia en las Américas, es compatible con las tendencias mundiales.
 Sabemos que  las personas  de 15 a 59 años, son las de mayor productividad y  en consecuencia, su muerte o discapacidad tiene fuerte repercusión sobre los costos económicos y sociales de cada país.

La persistencia de condiciones deficientes de seguridad vial, sin embargo, pone de relieve la inadecuación de las estrategias dominantes disponibles. Se necesitan nuevas propuestas e intervenciones para posibilitar ámbitos de circulación más equitativos y seguros, para encontrar las soluciones más apropiadas, en lugar de considerar aisladamente a los principales factores, usuario de la vía pública, vía pública y vehículos. Para lograr  esto, es  indispensable considerar en su conjunto el contexto físico, político, institucional, técnico y de aplicación de la ley, y su influencia sobre las condiciones de seguridad vial.

    Es preferible, que  la responsabilidad de la política vial este en  manos de las autoridades municipales, que siempre pueden tomar las mejores soluciones en el contexto local.  El contexto técnico, también desempeña un papel importante. Los planificadores del transporte y del tránsito pertenecen a organismos con una tradición técnica estricta, que a menudo descuidan enfoques sociales más amplios de los problemas; no se hallan obligados a priorizar la seguridad y no pueden ser responsabilizados legalmente por las consecuencias en materia de seguridad, de los planes que elaboran.

    Otra dificultad para mejorar la planificación del tránsito, radica en la falta de datos confiables, referidos a los accidentes y a sus víctimas, provenientes de distintos sectores tales como el transporte, la policía y los sectores de la salud. Las condiciones en que se impone o no el cumplimiento de leyes y reglamentos también contribuyen a mantener elevadas las tasas de accidentes y muertes causadas por el tránsito.  
    En síntesis: identificar un organismo rector; evaluar el problema, las políticas y los ámbitos institucionales, preparar una estrategia y un plan de acción nacionales, asignar recursos humanos y financieros para abordar el problema, ejecutar acciones específicas y apoyar el desarrollo de la capacidad nacional y de la cooperación internacional, definir objetivos; mejorar la legislación y la cobertura de seguros para las personas más vulnerables, y ocuparse efectivamente de que los espacios públicos, tales como las calles y las carreteras, respondan a las necesidades de la gente y aseguren la atención de las víctimas.

   La atención profesional inmediata de las víctimas del tránsito, salva vidas. Hay países con “Sistemas de  Prevención de Accidentes”, con desarrollo de modelos  de atención pre hospitalaria, con  “Centros coordinadores de Gestión Médica de Emergencias” que sirven de base para organizar, estandarizar, categorizar, proporcionar y evaluar una atención médica de emergencias, de buena calidad y equitativa.  Además  tienen  redes de atención de emergencias, y está progresando el sistema de registro y vigilancia epidemiológicos.

   La seguridad vial, es un componente de la seguridad pública y tiene por objetivo proteger a todos los habitantes, incluidos los turistas. Por tal motivo, su problemática atañe tanto a las autoridades como a la población en general.
Las personas se sienten seguras no solo cuando su vida, su bienestar, sus bienes no se ven amenazados por el accionar de la delincuencia y los violentos, sino también, cuando pueden disfrutar de los espacios públicos sin el riesgo de sufrir accidentes de tránsito.

Autor: Eduardo Tassano